Bienvenidos al show del encuentro
Para siempre, ni solos ni solas . Reality show conducido por Claribel Medina. Dirección de producción: Damián Bacman. Productor asociado: Marcelo Kohen. Director: Marcelo Bassi. Idea y producción general: Martín Kweller. Por Canal 13, de lunes a viernes, en horario tentativo de las 16.15.
Nuestra opinión: regular
Después de su llegada a la tarde de Canal 13, las noticias relacionadas con Para siempre, ni solos ni solas parecen ser hasta aquí más propicias para la propia emisora de Constitución que para el televidente.
En principio, lo que el 13 debe estar celebrando es haber conseguido, por fin, alguna visible línea de continuidad en su alícaida programación vespertina: Para siempre... muestra más de una coincidencia conceptual con quien lo antecede, Cuestión de peso , en materia conceptual (ambos ciclos comparten ribetes de reality show) y también en otros aspectos que van desde la puesta en escena hasta el arte electrónico. Más moderado debe ser el festejo a partir de las mediciones de audiencia: el rating del flamante programa está por encima de lo que viene mostrando la emisora en este horario, aunque sin despertar por ahora expectativas desmesuradas.
Desde la perspectiva del televidente común, en cambio, Para siempre.. . es una versión más bien rebuscada y mediática de ciertas iniciativas para el encuentro de personas que por distintas circunstancias se encuentran solas y aspiran a cambiar esa situación con una búsqueda de pareja. Además, comienza y termina en horarios imprecisos y caprichosos, como ocurre a la noche.
Falta por ahora, aunque tal vez no tarde en llegar, el componente lúdico de estas propuestas y abunda, en cambio, la búsqueda de contención psicológica y sexológica. El panel profesional fijo que asiste a los participantes se completa con una asesora de imagen, instancia más propicia para estimular artificios que para reforzar la autoestima de quienes llegan hasta aquí con historias de vida complejas, arduas y en más de un caso conmovedoras, presentadas por la producción con tono exageradamente edulcorado.
Desde la mirada del programa, siete hombres y siete mujeres constituyen la muestra representativa de los ocho millones de personas que en nuestro país están solas. La realidad de cada partícipe del ciclo muestra la distancia que media entre los lejanos tiempos de Yo me quiero casar, ¿y usted? y la actualidad: desde una ex actriz que tuvo tres hijos con tres padres diferentes hasta un cuarentón cuyo hijo es el fruto de una relación con la empleada doméstica de sus progenitores.
Más allá de la cuestión del respaldo psicológico (que algún día tendríamos que usar para preguntarnos por qué todo el tiempo hay gente que acepta voluntariamente llevar cuestiones tan íntimas a semejante exposición mediática) y el siempre resbaladizo tema del involucramiento de los hijos menores de edad como discutible gancho , no hay por qué dudar de las sinceras aspiraciones de los participantes y del compromiso de todos para sortear la adversidad.
Pero cuando éstos, luego de exponer sus respectivas situaciones y expectativas, comienzan a someterse a sendas votaciones en las que ponen de manifiesto sus preferencias (cada hombre debe elegir diariamente a tres mujeres y viceversa), estamos en los umbrales del show, instancia superadora de la inevitable trivialización que la TV hace en estas circunstancias con los afectos y los vínculos personales más profundos.
¿Cuánto tiempo pasará hasta que se alimenten por medio de este camino recelos, intrigas, sospechas y búsquedas muchas veces alimentadas a marcha forzada por necesidades ajenas a los protagonistas? ¿Será tal estrategia, con la inevitable aparición de alianzas y enfrentamientos personales a menudo inducidos (como lo indican casi todos los antecedentes en la materia) el rumbo más apropiado para mitigar la falta de compañía?
Ninguno de los dating shows de los últimos tiempos logró responder ese dilema. Tampoco éste, por más que hasta aquí se respalde en un muy eficiente trabajo de producción y en la calidez de Claribel Medina, hoy lejos de los desbordes que supo exhibir en otros tiempos al frente de ciclos similares.
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