Bienvenidos a bordo: un taxista ganó el auto cero kilómetro y emocionó a todos

Rubén se llevó el primer taxi que entregó el programa.
Rubén se llevó el primer taxi que entregó el programa.
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4 de agosto de 2020  • 00:06

Con la voz dominada por la emoción y lágrimas en los ojos, Rubén Luis Martínez confesó: "Nunca gané nada, ni una rifa en el colegio". Detrás de él, la tercera ruleta de Bienvenidos a bordo confirmaba que era el primer ganador del auto cero kilómetro que sortea el programa que conduce Guido Kaczka a quienes acierten en tres oportunidades consecutivas.

Rubén llegó con pocas palabras y muchos nervios. Se jugó por el 19 ("el cumpleaños de mi reina"), pero el destino marcó el 28. Le quedaban dos opciones, o más bien tres: buscar la escalera ascendente o descendente (es decir, el 27 o el 29) o sacar el cero que lo depositaría directamente en la tercera ruleta.

Aplausos sostenidos por los famosos presentes y la emoción de Guido Kaczka: "Sí, ay, por Dios que sea". Rocío Robles, Hernán Drago, Marcela Baños, Fede Cyrulnik todos haciendo fuerza para que el participante pueda salir adelante. Y salió el cero, pintado con los colores de la bandera de "libre". Faltaba solamente un golpe de suerte más, en este caso el color era el de una bandera negra y amarilla, aunque claro: muchos llegaron anteriormente a esa instancia, pero ninguno la superó.

"Hace 28 años que llevo esa bandera", se enorgulleció Rubén, mientras un juego intermedio le dio de premio una heladera, y luego tuvo la posibilidad de elegir quién de los famosos bailó mejor. Cuarenta y cinco minutos después del primer tiro, y en el límite del cierre del programa, finalmente el taxista tuvo la posibilidad de sellar su suerte. Una vuelta, dos, tres, y la ruleta paró en el único casillero que le daría el premio.

Las lágrimas comenzaron a correr por su mejilla, también por las de Guido, Hernán Drago, Marcela Baños. El llanto y la alegría enmarcados por papel picado. "Rubén querido, felicitaciones. Tenés el taxi cero kilómetro, me matás. No sé qué decirte. ¿Qué estás pensando?", le consultó el conductor con el mismo entusiasmo que si lo hubiera ganado él. "Gracias, no puedo hablar. ¿Sabés cuánta gente me decía que venga? Mis amigos de Tucumán, de Salta, y a mí me daba vergüenza. Creeme Guido, nunca gané nada".

"Sabés una cosa Rubén -reflexionó Guido-. Ya no vas a poder decir eso nunca más". Y tenía razón.

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