
Cable y canales de aire, cada vez más parecidos
Explicar a un hijo, a un sobrino o a cualquier integrante de las nuevas generaciones de televidentes cuál es la diferencia entre un canal abierto y aquellos que sólo integran la programación de cualquier sistema de TV paga parece hoy una batalla definitivamente perdida.
Para entenderlo basta con revisar mínimamente los datos disponibles más actualizados sobre la extraordinaria penetración que, aun en estos tiempos de crisis, conservan el cable y la TV satelital entre la población argentina.
El 53,3 por ciento de los hogares de nuestro país está suscripto a alguno de esos servicios, cifra que equivale a algo más de la mitad del total de hogares de nuestro país y supera con holgura al resto de las naciones de América latina.
Hoy, sobre todo en los principales centros urbanos de la Argentina, el menú de la pantalla chica casi no distingue entre Canal 13 y Cartoon Network, entre Telefé y Crónica TV, entre América y Sony. Esta tendencia crece en forma directamente proporcional a la disminución de la edad del televidente, pero a nadie sorprende que se vaya extendiendo al resto del grupo familiar.
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Un dato más que significativo señala cómo algunas programaciones se adaptan al nuevo mapa de hábitos y gustos del consumidor televisivo: basta con seguir el cambio de identidad, de monotemática a multifacética, que experimentan algunos canales de TV paga, dispuestos a acercarse en materia de oferta al perfil natural de una emisora abierta, internacionalmente conocida como network.
Los ejemplos abundan y se diversifican. Hay señales dedicadas a las noticias que matizan la información del momento con talk shows o magazines periodísticos de la más variada temática, emisoras de temática femenina con eje en los programas de servicios que comienzan a explorar los territorios de la ficción y canales infantiles en los que documentales y ciclos en vivo ganan espacio paulatinamente sobre el clásico modelo del dibujo animado.
Quizá los rasgos más llamativos de este fenómeno pasen por el lado de MTV. El estereotipo de esta señal musical identificada desde su aparición con algunos de los nuevos lenguajes de la imagen era el de una interminable sucesión de videoclips. Hoy es reconocida como pionera en varios aspectos, al abrirse a otro tipo de experimentaciones en torno de los dibujos animados ("Beavis & Butthead", "Daria") o los reality shows ("Real World").
A ellos se suman propuestas inclasificables como "Jackass" y, tal vez como novedad más atrayente, hasta la inauguración de géneros virtualmente nuevos como "The Osbournes". El programa que sigue la vida de la familia del famoso ex líder del grupo rockero Black Sabbath y de los suyos, que desde el domingo último puede seguirse en la Argentina, se autopromociona como el primer "reality sitcom" de la historia de la TV. Signos de una historia que apenas comienza.







