Camilo Rubio, el ganador del millonario premio de Pasapalabra: "Mi gran pelea fue con mis propios nervios"

Camilo Rubio junto a Iván de Pineda luego de ganar $1.940.000
Camilo Rubio junto a Iván de Pineda luego de ganar $1.940.000 Crédito: Captura de TV
Fernanda Iglesias
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8 de marzo de 2019  • 12:09

Después de 28 días de participar en Pasapalabra, Camilo Rubio se llevó el premio más abultado en la historia del programa: dos millones de pesos. La definición fue ayer, a puro nervio y concentración. La cifra exacta que ganó -luego de completar las 25 preguntas del famoso Rosco- es de 1.940.000 pesos, pero a eso se le suman 135.000 pesos que el participante había acumulado en sucesivos juegos.

Rubio tiene 29 años, está casado con Laura -con quien tiene un hijo de un año, Simón-, vive en Monte Grande y trabaja como administrativo en la filial de una empresa, en Dock Sud. A pocas horas de su gran victoria, habló con LA NACION y contó cómo se siente. "Estoy feliz, obvio", dice y recuerda cómo se preparó para encarar la competencia. "Yo ya había participado el año pasado y en una semana había quedado eliminado. Cuando decidí volver, vi como mil programas en YouTube y traté de estudiar mucho sobre interés general, aunque no sé si me sirvió porque los temas que se tratan son muy diversos y es muy difícil pegarla con lo que te van a preguntar. No sé qué fue lo que me ayudó, mi gran pelea fue con mis propios nervios. Estar desconcentrado era mi mayor preocupación".

Camilo Rubio ganó El Rosco de Pasapalabra y se llevó casi 2 millones de pesos. Fuente: eltrece

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A la hora de pensar en qué invertirá el dinero que ganó, Rubio no duda. "Quiero mi casa propia. Voy a arrancar con lo que me den y pediré un crédito, no sé, pero voy por eso". Jura que no le interesa la fama, aunque sí admite que lo reconocían por la calle. "La gente me deseaba suerte, me decían que rezaban por mí y recibí miles de mensajes y muchísimas solicitudes en Facebook. Esa es la única red social que tengo y no doy abasto a contestarle a todos". Pero no sólo estos desconocidos tuvieron buena onda con él. También sus jefes pusieron su granito de arena para ayudarlo a ganar. "Tuve que pedir permiso muchas veces en la oficina para ir a grabar a Pasapalabra. El programa se graba al mediodía y era pleno horario de trabajo, pero me entendieron y me dejaron, estoy muy agradecido. Sin esa autorización, no lo podría haber hecho. Como es una oficina pequeña, nos conocemos todos y tenemos confianza. Si trabajara en una empresa más grande, no creo que hubiera podido hacerlo".

A partir de ahora, Rubio asegura que seguirá su vida normalmente. No descarta participar en el Rosco de campeones o en otro programa de entretenimientos, pero nada más. "No quiero ser famoso, nada de 'Bailando...'", bromea.

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