
Casero no atiende su juego
[14,3] En su debut, el programa no pudo ganarle al cine de Telefé
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"Uno contra todos", programa de entretenimientos conducido por Alfredo Casero. Una producción de Endemol Argentina. Jueves, a las 22, por Canal 13.
Regular
¿Es posible que el conductor de un programa de entretenimientos no sepa jugar su propio juego? Parece que sí o, al menos, así sucedió con Alfredo Casero en "Uno contra todos", producido por Endemol Argentina, una empresa que se ha caracterizado, sin embargo, por generar ciclos de alta calidad ("Trato hecho", "Pulsaciones", "Operación triunfo", etc.).
"Uno contra todos" tuvo dos problemas: un conductor que no explicitó las reglas de juego y tampoco necesariamente cumplió con ellas (de pronto no dice cuál fue la respuesta correcta ni por qué el jugador acaba de ganar), y un formato que invita a los participantes a no jugar todas las variantes del juego, factor que vuelve repetitiva la propuesta.
Participantes
Por lo que se entendió, según lo que definitivamente no explicó Casero, participan 58 jugadores entre quienes, al azar, la computadora designa al "uno", o sea, a quien jugará con Casero y competirá contra "todos".
El "uno" debe contestar preguntas que formula Casero y que propone la computadora en dos grados de dificultad, "fácil" y "difícil". Si el "uno" se equivoca, queda descalificado. En tanto, la "tribuna" habrá votado electrónicamente. De ellos, quienes contestan mal quedan fuera de juego y su equivalente en dinero pasa a las arcas del "uno" (si contestó bien).
¿Qué significa "equivalente en dinero"? Este es un dato fundamental. La tribuna vale 15 mil pesos. Si hay 50 jugadores, cada jugador vale 15 mil dividido 50. Si tras varias rondas quedan diez jugadores, cada uno vale 1500 pesos; si quedan dos, valen 7500 cada uno, y así. Subrayamos: la tribuna vale siempre 15 mil pesos en total.
De modo que, teóricamente , lo que le conviene al "uno" es contestar preguntas "difíciles" para eliminar a la mayor cantidad de "tribuna" posible y acumular así la mayor cantidad de dinero en su pozo. Pero no. En la práctica eso no sucedió por seis motivos (hubo dos juegos completos y un tercero continuará mañana).
1) Porque el "uno" debe sí o sí eliminar a "todos" para poder ganar y hacer efectivo su premio. Eso significa que lo importante no es arriesgarse para juntar dinero sino sobrevivir.
2) Porque para sobrevivir lo mejor son las preguntas de respuestas seguras, es decir, las "fáciles". Por eso en el programa nadie eligió "difíciles".
3) Porque el formato provee al "uno" de nada menos que tres ayudas: puede comprar las respuestas, sucesivamente, por el 25, el 50 o el 75 por ciento de su pozo. Todos usaron todas las ayudas y llegaron fácilmente al final.
4) Como las respuestas se compran con el 25, el 50 o el 75 por ciento del pozo (lo mismo da que sea un pozo de diez mil o cien pesos), todos gastaron su dinero en comprar respuestas para "hacer la plancha" hasta el final.
5) Porque, como la tribuna vale 15 mil pesos siempre , con ganar la última ronda sin ayuda -única condición sine qua non-, el "uno" se lleva 15 mil pesos. Y eso fue lo que pasó en el debut.
6) En la Argentina, 15 mil pesos es dinero. Por eso, por citar otro producto de Endemol, cuando en "Trato hecho" se abren las primeras cinco valijas, la banca le ofrece al participante una cifra miserable; si le ofrecieran 15 mil pesos de entrada, cada domingo Julián Weich terminaría el programa a quince minutos de comenzado.
"Uno contra todos" fue un juego aburrido donde nada funcionó como debía. Tal vez mañana será mejor.





