
Con el estilo de Canal 9
"Cotidiano" , programa periodístico conducido por Beto Casella, Baby Etchecopar, Oscar González Oro, Patricia Miccio y Lito Pintos. Producción ejecutiva: Diego Toni. Dirección: Oscar Sonzini. Por Canal 9, de lunes a viernes, de 16 a 18.
Nuestra opinión: regular
Quien salga en busca de claves, señales o pistas del perfil televisivo integral que desde hace una semana aspira a imponer en pantalla el Canal 9 conducido por Daniel Hadad encontrará en las dos horas diarias de "Cotidiano" una respuesta bastante aproximada.
En principio, no parece casualidad y sí resultado de un análisis concienzudo la decisión de colocar al frente de una curiosa conducción compartida a cuatro figuras de perfil alto y carácter fuerte que al mismo tiempo contribuyeron desde sus propios espacios a que se consolidara la identidad de Radio 10, otra creación de Hadad.
A partir de este antecedente, no es difícil para el cuarteto (Oscar González Oro, Baby Etchecopar, Lito Pintos y Beto Casella) encarnar desde el programa algunos de los ejes y las constantes de una propuesta televisiva de nuevo cuño que aspira a posicionarse entre la audiencia rápidamente y, si es posible, haciendo mucho ruido.
La personalidad de los conductores se adapta a la perfección a un programa que tiene a las claras como prioridad el seguimiento de aquellas cuestiones relacionadas con la inseguridad que más sensibilizan a la opinión pública. Cuando se trata de remarcar esta idea fuerza, los cuatro funcionan en bloque más allá de algunas visibles diferencias de temperamento. Y también lo hacen cada vez que encaran, con más sorna que profundidad, temas mundanos de tratamiento más leve y que sirven para compensar las instancias más duras y tensas.
Cada vez que en "Cotidiano" se habla de sexología, salud, cocina o moda es cuando asoma entre las chanzas y los gestos burlones del grupo masculino la presencia de Patricia Miccio. La ex conductora de "2PM" a duras penas trata de mantener el equilibrio, aunque a veces cae, al quedar siempre en manifiesta inferioridad numérica, en medio del juego de burlas y expresiones de dudoso gusto sugerido por cuatro conductores a los que les cuesta mucho dejar de vociferar al mismo tiempo.
Puente vespertino
Así las cosas, "Cotidiano" funciona como puente vespertino que une una programación de fuerte impronta informativa (hay varios móviles callejeros trabajando en forma simultánea) y a la vez como expresión atípica para la tarde de la TV: en vez del coro de voces femeninas que conviven con la epidemia de chismes y extravagancias soportadas en este segmento horario, el programa de Canal 9 tiene una presencia masculina preponderante y el toque "tradicional" para este horario que aporta Miccio.
"Cotidiano" se mantiene hasta hoy libre de contagio de los vicios habituales de la TV farandulera de cada tarde, pero muestra en cambio claros síntomas de otros padecimientos habituales en nuestra pantalla, sobre todo al tratar las cuestiones de inseguridad.
El programa repite y profundiza lo que es habitual en la materia al recorrer la pantalla: expresiones de queja e indignación (sobre todo hacia la "clase política" en forma indiscriminada) que parecen más desahogos superficiales que puntos de partida para un debate riguroso, frases sensibleras, expresiones descalificadoras sólo fundamentadas a partir de la exasperación y hasta algún gesto de intolerancia.
Al mismo tiempo, se aprecia una inclinación a alentar encontronazos entre personas afectadas de distinta manera por algún hecho resonante de actualidad, aparentemente con el único propósito de llevar al límite las reacciones emocionales y exhibirlas ante las cámaras con un afán sensacionalista. Lo que se vio hace algunos días en ocasión del desmayo en los estudios de la esposa y la hija de Eduardo Cortiletti (uno de los condenados por el secuestro y homicidio del ingeniero Pedro Peralta), episodio mostrado al aire con lujo de detalles y sin ahorrar crudeza, es algo que pudo haberse evitado en su exposición, sobre todo porque estalló durante un corte publicitario.
"No queremos hacer un circo de esto", expresó uno de los conductores después de que quedó inequívocamente claro que eran aquellas imágenes gratuitas y no estas palabras de disculpa lo que marcaba a fuego la orientación elegida por el programa.
Desde esta perspectiva, la conducción colegiada del ciclo transmite coherencia ideológica y unidad conceptual, pero cuando se pasa a otro tema la distensión se convierte en franca desprolijidad y cada uno parece vivir en su propio programa y con su propio perfil: de un lado Etchecopar y Casella, chacoteros, gritones y a veces temerarios en sus juicios; del otro González Oro y Miccio, algo más dispuestos a poner algunos paños fríos, y en el medio Pintos, que al no definirse del todo termina atrapado en un papel subalterno y discreto.
La intención de estar todo el tiempo en el lugar donde se produce la noticia y alguna entrevista interesante, como la que tuvo como protagonista a Carlos Bilardo, no consiguen disimular los tropiezos de una propuesta que parece en principio sólo dirigida a instalar frente a los televidentes a un grupo de conductores comprometido de lleno con el proyecto institucional del canal y que no tardará en acometer (de hecho un par de ellos ya lo hace) proyectos individuales con mayor identidad que éste.






