
Donald Trump: reality a la medida de un magnate
En "El aprendiz", que se verá aquí desde el miércoles, los participantes rivalizan para que el empresario contrate a uno de ellos por un sueldo fabuloso
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En los Estados Unidos, el último 15 de abril, entre las 21 y las 23, un promedio de 28 millones de espectadores clavaron la sintonía de sus televisores en la cadena NBC para ver el último episodio del reality show que en ese país se llamó "The Apprentice". Pero no fueron los únicos. Cerca de 40 millones de personas vieron al menos fragmentos del programa en el que Donald Trump eligió al ganador de la competencia en la que 16 participantes -8 mujeres y 8 hombres- pugnaron por convertirse en el presidente de una de las empresas del consorcio del gran magnate norteamericano durante un año, con un sueldo anual de 250 mil dólares.
La jungla de los negocios
"El gran atractivo de este programa es que prácticamente todo el mundo puede sentirse identificado con lo que pasaron los participantes. Es un reality show muy popular, porque se dirige a todos en diferentes niveles. Todos pasamos por alguna experiencia de entrevista laboral o hicimos pruebas para ser contratados alguna vez. La mayoría de las personas tiene sueños de trabajar en algún lugar que le parece ideal y sabe las expectativas que se ponen en juego cuando se presenta una oportunidad para conseguirlo", explica Jay Bienstock, uno de los productores ejecutivos de la serie que podremos ver en la Argentina con el título de "El aprendiz" todos los miércoles, a las 22, a partir del 18 de agosto, por People+Arts.
La idea de este reality show pertenece al productor Mark Burnett, quien en 2000 consiguió uno de los primeros éxitos en el género con "Survivor". Burnett admite que pensó en Trump antes que en una nueva vuelta de aquella prueba en la que los participantes competían por sobrevivir en un ambiente salvaje, porque el magnate es un ejemplo de lo que hay que hacer para continuar con vida en la jungla de los negocios. A comienzos de la década del 90, cuando estaba al borde de la bancarrota con una deuda de 975 millones de dólares, el empresario convenció a un grupo de bancos para que lo rescataran de ella con un préstamo de casi 2000 millones. En la actualidad, sus firmas dominan prácticamente el negocio de la construcción y las operaciones inmobiliarias en la ciudad de Nueva York. En los últimos años, fue propietario y vendió muchos de los edificios históricos de esa ciudad, como el Hotel Plaza (el cual renovó devolviéndole su grandiosidad original), el Hotel Saint Moritz (ahora conocido como el Ritz Carlton, ubicado en Central Park South) y recientemente el terreno sobre el cual está el edificio del Empire State. Además de todo esto, Trump también es un conocido autor. Su primera autobiografía, "The Art of the Deal", se convirtió en uno de los libros sobre negocios más exitosos de todos los tiempos, con más de tres millones de ejemplares vendidos y la permanencia durante 32 semanas consecutivas en la lista de los best-sellers del The New York Times. El millonario también es autor de otros cuatro libros que consiguieron mucha aceptación en el público, entre los que figura su última obra "Trump: How to Get Rich" ("Trump: cómo hacerse rico") recientemente lanzada al mercado.
"No tuvimos demasiadas cosas que trabajar en la preparación de Donald Trump para convertirlo en un personaje televisivo, porque realmente posee un talento natural para funcionar en el medio. Es un empresario muy inteligente y uno de los atractivos de la serie es que cada episodio es una verdadera clase magistral de cómo manejarse en el mundo de los negocios, dictada por uno de los mayores expertos en el tema. Esto es algo que le puede servir a cualquiera que tiene intenciones de emprender una actividad lucrativa y tener éxito. Nuestra preocupación era conseguir que su actuación frente a cámaras fuera natural. Que no cambiara su actitud mientras lo estábamos filmando y eso no ocurrió ni una sola vez", cuenta Bienstock.
Supervivencia del más apto
En realidad la serie es una suerte de manifiesto de los valores que cimientan el pensamiento de Trump. Desde la presentación, cada capítulo de "El aprendiz" se ocupa de transmitir la visión darwiniana que tiene de la sociedad humana: el mundo es una jungla, la presa es el dinero y sólo sobreviven los más codiciosos. El programa comienza con una panorámica de Manhattan, con sus imponentes torres de vidrio alzándose como catedrales del sistema capitalista y la voz de Trump que proclama: "Nueva York, mi ciudad, donde las ruedas de la economía global nunca se detienen; una metrópolis de concreto de incomparable fuerza y propósito que mueve al mundo de los negocios. Manhattan es un lugar duro. Esta isla es la jungla real. Si uno no es cuidadoso, puede masticarte y escupirte". Sobre la pantalla aparece como un flash la imagen de un desposeído durmiendo sobre un banco de plaza. "Pero si uno trabaja duro ?continúa diciendo el empresario?, uno puede hacerla a lo grande, quiero decir, bien a lo grande". La pantalla muestra la Bolsa de Nueva York, la Estatua de la Libertad y, finalmente, al mismo Trump recorriendo la ciudad en su limusina. Según la propuesta no hay forma de evadir este destino: o se duerme en una suite en la Trump Tower o se termina en el banco de una plaza. En los Estados Unidos, parece decir el anfitrión del programa, se triunfa o se fracasa. No hay términos medios.
Al desafío de luchar contra ese destino acudieron durante la convocatoria para el programa más de 200 mil norteamericanos. Sólo 16 candidatos fueron elegidos para protagonizar los 15 episodios de la serie. Cada uno proviene de áreas profesionales muy distintas: desde los que cuentan con posgrados de las universidades de mayor excelencia académica de los EE.UU., hasta pequeños empresarios que se lanzaron con éxito al mundo de los negocios sin haber cursado estudios académicos. Los rivales trabajan en equipo para realizar cada una de las tareas que les asigna Trump, además de tener que convivir en la lujosa suite que los aloja en la Trump Tower. Los retos que se les asignan fueron minuciosamente seleccionados para cubrir semana a semana los diferentes aspectos que debe dominar aquel que aspira a convertirse en un gran empresario.
Al termino de cada episodio, el equipo ganador recibe una recompensa menor para celebrar. El equipo perdedor, por su parte, debe reportarse a la Sala de Consejo para escuchar una a una sus fallas y decidir qué miembro del equipo es el mayor responsable del fracaso y por lo tanto abandonar la competencia. Al final de la serie, el ganador obtiene el premio mayor, que consiste en hacerse cargo de la presidencia de una las empresas del consorcio de Trump durante un año con un sueldo de 250 mil dólares anuales. Un premio más suculento que los que ofrecen otros reality shows.




