
El amor está en el aire
La ola de ciclos casamenteros, inaugurada por Roberto Galán, recobra altura en la televisión local y en la norteamericana con la multiplicación de programas de esa especie
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¿Qué es esa cosa llamada amor? La ficción tiene bastante experiencia en mostrar el momento del enamoramiento, pero, más allá de ella, ¿se puede hacer que dos personas se enamoren, aunque sea un poquito, delante de las cámaras? No parece tarea fácil, pero la televisión no deja de intentarlo. Desde los tiempos de Roberto Galán y su "Yo me quiero casar, ¿y usted?" la pantalla chica local busca la fórmula de la felicidad y más allá de que los participantes lleguen al altar o no, los programas funcionan. Tanto que el buen rating de "12 corazones", que emite Canal 13 ayudó a levantar las alicaídas tardes de la emisora y desde hoy a las 22, Canal 9 buscará hacer lo mismo con su noche con el estreno de "Química, la fórmula perfecta" (ver pág. 4).
Además, en el mismo canal están preparando "Cambio y fuera" un ciclo de citas para jóvenes que conducirá Pablo Marcovsky. La idea, bastante similar al "Dismissed" de MTV, es que un hombre salga con tres chicas que competirán para conquistarlo y que al final de la emisión se quede con una. Y al siguiente programa sucederá lo mismo, pero serán tres hombres los que compitan por la atención de una sola mujer.
Y, desde Much Music, "Cupido" sigue uniendo adolescentes problemáticos tan distintos de los viudos/as, separadas/os y solteros/as que se besaban apenas en el living de Galán.
Jugar a la celestina no es una idea exclusivamente local. En Estados Unidos, gran productor de fenómenos televisivos fronteras adentro y afuera, los programas de citas o dating games se contagiaron de la fiebre de los reality y no paran de estrenarse. Claro que se parecen poco a los ciclos locales. Es que si bien aquí estos programas no se asemejan demasiado entre sí, sí mantienen desde sus inicios una característica en común: sea gracias a los astros, las salidas programadas o la información personal, lo que importa es que los participantes sean compatibles y de verdad estén en busca de su media naranja. Esa condición parece no cumplirse en la mayoría de los programas hechos en el país del Norte. Allí, lo más destacado parece ser el factor verde. No, no se trata de temas ecológicos sino de los dólares contantes y sonantes.
Tal vez el mejor ejemplo de esa tendencia sea "For love or money" ("Por amor o por dinero") un programa de la cadena NBC en el que quince mujeres pelean por el afecto de un hombre y el truco es que durante todo el tiempo que lo hacen deben guardar un secreto: la mujer que finalmente sea elegida por el codiciado soltero deberá elegir entre él o un cheque por un millón de dólares. Al final de la primera temporada la elegida decidió rechazar al hombre y aceptar la apuesta de la producción. Si ella aceptaba ser la soltera codiciada por quince hombres en un nuevo ciclo y lograba que su hombre elegido rechazara el dinero, el premio subía a dos millones. Finalmente la chica se quedó con el dinero y el hombre al que le repartió parte de su botín. "El amor todo lo puede", dijo el muchacho con la billetera repleta y el corazón contento.
Si en "12 corazones", el ciclo de Promofilm que deberá buscar nueva conductora después de que Claribel Medina se incorpore a "Los Roldán", las preguntas a los participantes/candidatos giran alrededor de los signos del zodíaco, en un ciclo como "Joe Millonaire" la cuestión pasa por averiguar cuantos ceros tienen en su cuenta bancaria. El ciclo que emitió hasta esta semana la señal de cable Fox y que ya va por su segunda temporada en los Estados Unidos, se transformó en un suceso de público con una premisa un tanto sádica. Un grupo de mujeres viaja a un ch‰teau francés para encontrarse con el hombre de sus sueños. Alto, atlético y millonario. Pero hay un truco. No es que el hombre tenga una mujer y cuatro hijos escondidos por ahí. Su pecado es un poco más prosaico: en realidad es pobre. Un pelagatos, diría la abuela preocupada por el candidato de la nena. Claro que las nenas, ambiciosas, luchan con uñas y dientes para quedarse con el supuesto millonario.
En la segunda temporada del ciclo la producción tuvo que buscar a las participantes entre diferentes países europeos porque no había mujer en los Estados Unidos que no supiera de "Joe Millonaire". Esta vez el impostor es un vaquero, con sombrero incluido, que gana apenas once dólares por día.
El precio del amor
Cuando Galán preguntaba "¿usted es propietario? ¿Tiene una pensión? ¿Es separada o divorciada?,su intención no tenía que ver con lo estrictamente económico sino que más bien apuntaba a que el participante en cuestión pintara un cuadro lo más realista posible de su vida.
En "The bachelor" ("El soltero") la situación económica del candidato es esencial para hacer al hombre en cuestión lo más deseable posible. El ciclo acaba de concluir su tercera temporada-la primera se vio aquí por la señal de cable Warner- y en cada una de ellas el soltero era codiciado tanto por su aspecto físico como por su poder adquisitivo.
Así, el soltero N°2, Andrew Firestone, era el heredero de uno de los viñedos más grandes de los Estados Unidos y para conquistar a su novia usó tanto su encanto como sus millones. Tan exitoso resultó este programa que sus creadores inventaron la versión femenina para resarcir a la finalista despreciada del primer soltero. Ella, una rubia llamada Trista, no sólo consiguió marido gracias a la pantalla chica sino que además alcanzó la boda de sus sueños. La cadena ABC le dio cuatro millones de dólares para gastar en lo que quisiera, siempre y cuando las cámaras tuvieran acceso a todos los preparativos del casamiento del año. Anteanoche la emisión de la boda se transformó en el programa más visto del día en los Estados Unidos, 17 millones de personas quisieron ver a la soltera convertirse en una señora casada.
Muchas cosas hace la TV por cupido. Hasta crear un ciclo con ese nombre en el que una mujer busca marido con la ayuda de sus dos mejores amigas. El trío visitó Chicago, Miami, Nueva York y Los Angeles para realizar audiciones con los posibles esposos. Cada hombre tenía treinta segundos para seducir a la mujer y sus dos amigas. Para pasar a la siguiente ronda el candidato debía conseguir el sí de por lo menos dos de las mujeres. La elección no era fácil, los hombres debían sufrir un escrutinio que incluía hábitos alimentarios, vicios y hasta la forma en que se cuidan el cabello. Los detalles eran esenciales porque el elegido iría directo al altar y si la pareja duraba casada al menos un año la recompensa suponía la felicidad conyugal en la forma de un cheque por un millón de dólares.
Las citas a ciegas organizadas por la televisión han recorrido un largo camino desde los tiempos de Roberto Galán. Aquí, por románticos o por falta de recursos económicos, los programas de este género todavía confían en que el amor es más fuerte. Afuera, parece, con el impulso de los reality shows, enamorarse frente a las cámaras tiene un precio y la televisión está dispuesto a pagarlo siempre y cuando la cámara pueda llegar hasta la luna de miel.
Los programas
- "Química, la fórmula perfecta": comienza esta noche a las 22, por Canal 9. Busca unir personas por la compatibilidad de caracteres.
- "Doce corazones": de lunes a viernes, a las 15, por Canal 13. Los signos del zodíaco usados para la conquista amorosa.
"Cambio y fuera": se estrenará en el verano por Canal 9.
- "The bachelor": ya va por su tercer año en los Estados Unidos. Acá se vio la primera temporada.
- "For love or money": este ciclo buscaba averiguar si es más importante el amor o el dinero.
- "Cupid": una mujer busca marido y un millón de dólares con la ayuda de dos amigas.
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