
El archienemigo
El actor César Vianco encarna al personaje que se vengará de los cuatro justicieros de la TV
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"Milasoooo... ¿qué hacés que no estás en el Chaco?", dice que le gritaban por la calle el año pasado, cuando encarnó a un estafador de poca monta que terminó jugando a un falso reality show en la selva chaqueña por obra y gracia de "Los simuladores" que lo dejaron, además de abandonado, sin un centavo. Un año después, vencido el plazo del supuesto juego, Milaso volvió a la civilización tan sólo para enterarse de la cruel verdad. Desde entonces, es decir, desde el arranque de la segunda temporada, el estafador estafado planea su venganza.
-¿Qué estabas haciendo antes de "Los simuladores"?
-El año anterior hice "Mujeres", unos especiales en coproducción con Uruguay (se emitieron por Canal 7) . Y estuve en el Cervantes haciendo "Nuestro fin de semana", de Tito Cossa.
-Pero algo pasó con tu carrera. Eras parte de los elencos de las tiras televisivas y después desapareciste en acción. ¿Qué pasó?
-Ahí... Ehhh (larguísimo silencio) ... vino el Bukowski way of life . Y después me metí en la Facultad de Psicología de la UBA. Me queda un final que doy en estos días y me recibo. Hice la carrera muy rápido, en tres años.
-Pero, ¿qué pasó con la TV?, ¿te hartaste?
-No, no me harté.
-¿Con el Bukowski way of life querés decir que te dedicaste a la bebida y aledaños?
-No, sí (sonríe). Un poco desordenado. No andaba muy bien conmigo por cuestiones personales.
-¿Y eso te volvió poco confiable para los productores?
-Habría que preguntarles, pero me parece que algo de eso debe pasar. De afuera a uno lo deben ver menos confiable o más inestable o menos simpático. Y yo también me abrí un poquito. Pero bueno, ya está.
-¿Y por qué te abriste?
-Yo no creo que uno tenga las cosas tan claras cuando está confundido.
-Pero ahora, a la distancia, podrían estar claras .
-Hice mucho análisis y mucha reflexión.
-¡Tuviste tu período oscuro!
(Sigue el chiste) -Tuve mi período oscuro, que es casi un requisito artístico en el mito de los talleres de teatro.
-¿Cómo terminaste participando en el capítulo de "Los simuladores" del año pasado?
-¿La verdad?
-Y... sí.
-Yo estaba bastante mal. Acababa de fallecer mi vieja después de una agonía larga. Me llama Damián (Szifron, creador y director de "Los simuladores") a la una de la mañana y me dice (lo imita) : "César, César, ¿querés hacer un capítulo?"
-Ya se conocían al menos como para llamarte a esa hora...
-Somos amigos desde hace bastante tiempo. Nos conocimos por amigos comunes actores y directores. Incluso tuvimos un proyecto a medias... Pero yo en ese momento todavía estaba muy ocupado (se muere de risa). ..
-¿En el período Bukowski?
- (Se ríe más aún) Sí. Aborté varias cosas. Pero, bueno, a la una de la mañana le digo: "Sí, ¡cómo que no!" Resulta que otro actor, que lo había empezado a hacer, no lo quiso hacer más...
-Entonces les sacaste las papas del fuego...
-Y sí. Por eso me llamaron a la una de la mañana. Porque el actor se había ido.
-Ese actor ahora se debe querer morir...
-Dijo: "Me voy", afortunadamente para mí.
-¿Y entonces?
-Entonces Damián me dice (vuelve a imitarlo) : "Paso por tu casa, te doy el libro y vamos a charlar". Pasó por casa a eso de la una y media y me contó rápidamente el personaje. O sea que me dio el guión el sábado a la madrugada, el lunes se hicieron fotos y el martes se empezó a grabar.
-¿Y vos sabías algo de artes marciales como Milaso?
-Sí, me vino al pelo. Fui segundo dan de taekwondo. Y fui boxeador también. ¡Bien Bukowski! Pero tengo mi nariz intacta.
-¿Y competías?
-Taekwondo competí muchos años, hasta que a los 21 me rompí una rodilla y listo. Y boxeo hice amateur, pero, ojo, era un Madame Butterfly del boxeo... Pero cuando me llamaron para "Los simuladores" hacía rato que no estaba entrenando.
-¿Y me habías dicho por teléfono que eras aviador?
-Fui aviador y fui piloto y competí para un club y fui campeón argentino de acrobacias aéreas.
-¡Cuánta competencia! Evidentemente sos un tipo que quiere ser el mejor en todo.
-Algo de eso hay (se ríe a carcajadas). Y hasta en esta etapita Bukowski quise ser el mejor Bukowski.
-Es que es duro querer ser siempre el primero.
-Lo estuve elaborando. Ahora no estoy pasando por el mejor momento de mi profesión, pero estoy contentísimo de volver a laburar. Pero no sé... Tuve una época en que me desarmé y ahora vuelvo a trabajar, y por suerte entendí que no es bueno competir compulsivamente y tener que ganar a todo. No sirve porque la vida se transforma en un torneo continuo.
-Entonces, la obsesión de Milaso no viene de un lugar desconocido.
-Claro, ¡la obsesión la escribe Damián (Szifron, otro obsesivo) y yo la actúo!
-Y tu participación se terminaba con Milaso en la selva.
-Cabía la posibilidad de que al final de la primera temporada se viera al personaje que seguía en el Chaco, como un gag, con el tipo hablándoles a las cámaras. Pero no hubo lugar. Después no era muy cierto que continuara.
-¿Y cuándo te enteraste de que ibas a ser un supervillano?
-Me estaba por ir para las Fiestas a Santa Fe, a la casa de mi viejo, y me llamaron para decirme que iba a estar. Y el personaje se fue armando y se sigue armando. De eso la única certeza la tiene Damián (Szifron) .
-Pero está claro que este personaje volvió y volvió para vengarse.
-Y que ni siquiera es aquel personaje. Porque el Milaso que terminó en el Chaco era más simpático, tenía otros recursos, era un estafador de poca monta, pero no era un asesino. A este personaje, el post-selva lo dejó hecho un psicópata: la única idea que tiene en la cabeza es asesinar a esos cuatro. A nadie más. No es que el tipo quiera vengarse del mundo. Quiere vengarse de esos cuatro porque lo hicieron caer y en lo que más deseaba. Eso es lo bueno del programa: que le encuentran a la gente el deseo más profundo que tiene y trabajan con eso.
-Además el castigo fue perverso porque hicieron que Milaso se ilusionara con una vida diferente y en realidad hacía el ridículo.
-Y peor que el ridículo, para este personaje, es el ostracismo: él está como desaparecido, no lo conoce nadie. Durante un año en la selva tuvo tiempo de pensar, de ilusionarse, de soñar con que iba a ser famoso, que iba a codearse con celebridades, que era lo que más quería en la vida, iba a tener su propio programa de supervivencia...
-Por eso cuando en el primer capítulo vuelve de la selva, a la señora del bar le pregunta: "¿Usted no me conoce?"...
-Claro, está bien planteado. Porque para el tipo no puede haber cachetada más fuerte que ésa. No es el dinero. Es más que el dinero.
-No, claro, es personal. Y se está tomando todo el tiempo del mundo para enhebrar su venganza.
-Es lo único que tiene para hacer en la vida.
-Y está construido según el maravilloso arquetipo del villano que es villano por una cuestión personal y lo único que tiene en la vida es su venganza y sus muchos recursos para llevarla a cabo.
-Ahora él es el vengador. Nada más. Y cuanto mejor esté construido el malo, más jerarquía van a tener los protagonistas. Cuanto más inteligente, más peligroso, mejor para ellos. Milaso se está planteando como una máquina de matar de ineficacia cero. En ese sentido, es el "adversario a nivel" que puede reducir a los simuladores; si no, no habría miedo y si no hay miedo, no hay suspenso. Milaso, además, no tiene identidad porque fue dado por desaparecido y no tiene trabajo. No tiene ningún tipo de inserción social. Con el único personaje con que se encuentra es (se ríe) con Molero...
- (Riendo) Conmigo...
-Con el único personaje que se encuentra es con vos. Con el detective (Marcos Molero, interpretado por Alejandro Awada), que ayuda a buscar a los cuatro simuladores. Y como recurso de última porque no encontraba otra manera de localizarlos.
-Lo interesante es que son anónimos contra anónimos: es un anónimo que va a sacar del anonimato a los simuladores.
-Sí, todo es al margen del mundo.
-Y más que eso. Porque lo peor que les puede pasar a los simuladores es que los descubran. Porque ellos funcionan en la no identidad. ¿Y qué te pasa en la calle?
-Mmmm (piensa muy largamente) .
-¿La gente no te dice nada?
-Sí, sí. Me preguntan: "¿Qué pasa?" Está bien planteado el enigma. Creo que a partir de ahora, con Molero, se va a empezar a aclarar un poco. Para la gente Milaso es un enigma que nadie revela.
-Pero ya se nota que es un enemigo al acecho.
-Lo que pasa es que el reconocimiento de la gente es directamente proporcional al tiempo que estés en pantalla. No a lo que hagas. Si vos hacés "Gran hermano" o dos minutos de Shakespeare, "Gran hermano" va a tener mayor reconocimiento. Cuando yo hacía programas en tira, no podía entrar en un shopping.
-También puede ser que "Los simuladores" genere otra relación con el público.
-Sí, pero insisto en que el personaje apareció poco. El año pasado, cuando hice todo un capítulo, por la calle me gritaban: "¡Milaaaaso! ¿Qué hacés? ¡Tenés que estar en el Chaco!" Este año eso todavía no pasó.
¿Quién es César Vianco?
Edad: 35 años.
Estudios: le falta una materia para recibirse de psicólogo en la UBA.
En TV: trabajó en "Zona de riesgo", "Poliladron", "Casi todo, casi nada", "De corazón" y "Mujeres". Participó en la temporada 2002 de "Los simuladores". Actualmente interpreta a Milaso, el enemigo de "Los simuladores".
En teatro: trabajó en "De repente el último verano", de Tennessee Williams, en el Teatro San Martín, y en "Nuestro fin de semana", de Tito Cossa, en el Cervantes.
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