
El escalofrío que vino de Oriente
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Desde ayer, y durante todo el mes, I.Sat emitirá cada martes, a las 23, una película representativa del nuevo terror japonés, cuyas inusuales historias de fantasmas –que combinan poesía y cotidianidad en partes iguales– los han convertido en favoritos del público. Su éxito, además, hizo que Hollywood se decidiera a prestarle especial atención, adaptando muchos de sus títulos (el jueves 12 se estrenará en nuestro país Latidos, de Jim Sonzero, el más reciente de estos traslados, basado en la película de Kiyoshi Kurosawa sobre un grupo de jóvenes que investigan una señal del más allá).
Así, en el ciclo de I.Sat ya se vio Ju On (conocida aquí como El grito), de Takashi Shimizu, en la que una enfermera se enfrenta a una maldición que hace que sus víctimas sean poseídas por una suerte de furia suicida (el martes 10, a las 23, se verá su continuación, en el que la "enfermedad" es contraída por un equipo de TV que filma un documental sobre el caso).
El martes 17, también a partir de las 23, se verán dos películas de Takashi Miike, comenzando por La llamada perdida, en la que el prenuncio de la muerte de la víctima se transmite por celular, seguida de Audition, en la que un falso casting para conseguir novia para un productor de TV termina transformándose en una pesadilla a manos de la pretendida.
El 24 estará dedicado a dos films basados en dos oscuros relatos de Koji Suzuki, ambos dirigidos por Hideo Nakata: Dark Water (una madre y una hija se mudan a un desolado monoblock donde reside una niña ahogada) y La llamada (donde la venganza tiene la forma de video surrealista). La llamada 0, de Norio Tsuruta, que cuenta el triste derrotero del espíritu maligno, cerrará el ciclo el martes 31.





