El final de temporada de "Entourage"
El mundo de Hollywood, ficcionalizado por esta serie que va por su segundo año
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LOS ANGELES (The New York Times Features).- Los representantes no reciben mucha publicidad en la vida real, pero interpretar a un agente le ha hecho mucho bien a Jeremy Piven. Como el megalómano Ari Gold, un alegre e inescrupuloso provocador que habla rápido y piensa aún más rápido, el actor suele robarle cada escena de la serie de HBO a su estrella, Adrian Grenier, que interpreta a su representado, Vinnie Chase.
En un programa cuyo elenco -que incluye a Kevin Dillon como el medio hermano de Vinnie, el quejoso Drama; Jerry Ferrara como el matón Turtle, y Kevin Connolly como E, su consejero y manager- recibe constantes elogios de la crítica, Piven quizá sea el mejor entre los mejores.
Buena parte de esta segunda temporada de "Entourage" -que terminará esta noche, a las 23, por HBO, en nuestro país-, ha estado dedicada a las complicaciones en el rodaje de "Aquaman", la superproducción ficticia que seguramente convertirá a Vinnie Chase en una estrella a las órdenes de James Cameron. Eso, si el actor logra superar sus problemas personales, que incluyen el romance y posterior ruptura de Chase y su compañera de elenco, Mandy Moore, y el imprevisto despido de Ari a manos de su jefe (Malcolm McDowell).
En una charla telefónica desde Nueva York, Jeremy Piven confirma que su personaje está lejos de haber perdido su poder, a pesar de haberse quedado sin imperio ni ejército. "Ari es como el ave fénix. Siempre volverá a levantarse", explica.
La obsesión de Hollywood por el retrato de la industria que entrega "Entourage" no tiene límites. Sus observaciones sobre personajes reales del mundo del espectáculo y sus particulares costumbres es reforzado continuamente por la participación de grandes y pequeñas estrellas que se interpretan a sí mismas. James Cameron y Mandy Moore sólo son la punta del iceberg.
Originalmente, la serie se inspiró en la vida de su productor ejecutivo, Mark Wahlberg y su entorno, aunque rápidamente las historias comenzaron a avanzar al dominio de la ficción. Wahlberg y Piven son amigos, lo que influyó en el hecho de que este último obtuviera un papel crucial para la trama. "El proyecto me atrajo desde el principio por la autenticidad de sus personajes: se quieren mucho, pero también se irritan terriblemente el uno al otro. Es que viven en un lugar como Hollywood, que es duro, inconstante e implacable."





