El mismo humor, el mismo éxito
Anteanoche Marcelo Tinelli inauguró sin cambios su temporada número quince
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Anteanoche, "VideoMatch" volvió a la pantalla de Telefé para inaugurar su temporada número 15, que, ahora que el ciclo de Marcelo Tinelli se verá una vez por semana, tendrá apenas 23 emisiones antes de volver a tomarse vacaciones. Tal vez pensando en ese corto tiempo de pantalla el conductor y su equipo hayan armado un primer envío que resumió en dos horas y media el espíritu del programa más popular de la TV argentina.
Tinelli apareció con el pelo más corto y cantando "Tengo" en la versión de Javier Calamaro, y como ya es costumbre hizo un recorrido por los hechos destacados que ocurrieron en el país cuando él y sus muchachos estuvieron fuera del aire. Los más destacados de la cosmovisión "VideoMatch" fueron el rompimiento del glaciar Perito Moreno, la caída desde el balcón de Alejandra Pradón y el fútbol.
"Somos los gladiadores de la pantalla hasta la 0.30", desafió Tinelli haciendo referencia a la competencia que le programó su "amigo" Adrián Suar, desde la pantalla de Canal 13. Mientras el dueño de Ideas del Sur aseguraba que los humoristas históricos de su programa estarían todos presentes en el debut, Russell Crowe luchaba contra los leones del circo romano de "Gladiador".
Los cómicos que salieron de "VideoMatch" para hacer su propio camino y anteanoche regresaron para rendirle homenaje a su primer jefe demostraron que el tiempo pasado fuera del programa no perjudicó su tempo humorístico: Miguel Angel Rodríguez como Jorge Lanata, Pablo Granados y Pachu Peña en su papel de poetas contemporáneos de Rosario, Toti Ciliberto disfrazado de Martín Fierro de Oro, Freddy Villarreal como el ex presidente Fernando de la Rúa y hasta Los Raporteros no aportaron novedades, pero sí muchas risas. Especialmente cuando optaron por los chistes que, a pesar de ser internos, comparte la mayoría de los televidentes.
Cuando fue el turno de las parodias y sketchs jugados por el actual elenco estable, ciertos elementos clásicos del ciclo se mantuvieron. A saber: el doble sentido y el guiño cómplice a un espectador que sabe lo que vendrá después. En el terreno de las novedades el campo quedó desierto. En las parodias a "Padre Coraje" y "Los Roldán" los libros olían a viejo porque, en su mayoría, lo eran. Un verdadero desperdicio si se tiene en cuenta el despliegue de producción y la habilidad de los actores, como José María Listorti y Sebastián Almada, para las imitaciones.
Unidos somos más
Más allá de la nostalgia de los que se fueron y volvieron una noche, lo más destacado del debut de "VideoMatch" fueron "Los Roldán". Es que además de la presencia de Rodríguez, que participó (junto a Gabriel Goyti) como su personaje Tito Roldán en el sketch "Topus 4" y de la parodia a la tira más vista de la TV, su estrella, Florencia de la V, se transformó también en la de "VideoMatch". Protagonizó una cámara oculta, se hizo cargo de todos los chistes cuando tuvo que presentarla y hasta cerró el programa con su número musical, en el mismo espacio que otros años ocuparon Ricky Martin o Chayanne.
La sinergia con la comedia de Ideas del Sur comenzó en el esperado capítulo de la tira que, además de presentar al personaje de Laisa vestida de Raúl, mostró desde un televisor la promoción del regreso del programa.
Para un ciclo que hace gala de su muchachismo de bar tener a un travesti como su figura destacada puede ser visto como una ruptura o como una aceptación a la lógica del rating y lo popular. Lo mismo puede decirse del espacio que Tinelli le dedicó a Raúl Castells y su esposa Nina. Además de burlarse de la tapa de la revista Noticias donde la líder piquetera aparecía luciendo poses de modelo, la pareja fue invitada al living de "la Tota" , el personaje de Miguel del Sel, para ¿reírse? de la toma del casino del Chaco y convocar a una reunión de trabajadores. Hasta Los Raporteros hablaron del "piquete facho".
Amplitud política o contradicción del discurso, "VideoMatch" puede presentar un "musical" de cumbia villera animado por Del Sel en el que el grito de guerra era "somos todos villeros" intercalado por frases como: "Esto me pasa por trabajar con todos estos negros", y salir airoso en el mismo terreno donde otros ciclos serían, por lo menos, mal vistos. Pero, después de todo, quince años de vigencia le ganaron ciertos permisos.




