
El regreso de la pareja despareja
Roberto Pettinato y Gonzalo Bonadeo se reencontraron en las medianoches del cable
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Entre la informalidad y el desparpajo. Entre la información deportiva y los recuerdos de una era de gloria en las medianoches. Sobre esos parámetros se movieron el lunes, una hora antes de la costumbre que impusieron hace cinco años los protagonistas de "Orsai: la historia de nunca acabar...", un ciclo con puntos suspensivos e historia larga, que supo brillar en TyC Sports a mediados de los 90. Desde el lunes, la versión más desalineada y humorística de Roberto Pettinato y su bastante más formal compañero de fórmula, Gonzalo Bonadeo, regresaron a la escena del cable en la misma pantalla deportiva donde dieron a luz la conjunción de deportes y humor, un primer paso seguido por otros, con más o menos éxito.
Lo cierto es que este nuevo "Orsai" -considerado por Pettinato como "un gran momento de experimentación"- tiene mucho del viejo ciclo: la voz nasal inconfundible de Gillespie, como Aníbal Hugo, de Claromecó, penetrando en los misterios del fútbol, en off, sobre las imágenes de un superclásico que, en "Orsai" y sólo en "Orsai", terminó 4 a 3 en favor de Boca Juniors.
Cosas que sólo pasan en la pantalla chica de la risa espontánea y a veces guionada -inteligentemente guionada-, de la crítica política y de los resultados deportivos que, a menudo, también producen carcajadas, aunque ése sea el segmento del programa que Bonadeo convierte en espacio de análisis serio y con elementos de lúcida producción: una charla, sin periodistas como intermediarios, entre los arqueros de River y Boca. O un compendio con los diez mejores goles, sin categoría ni límites que los circunscriban (joyitas futbolísticas difíciles de conseguir en los noticieros).
Los superhéroes (desparramados intencionadamente en la escenografía de departamento de soltero con sillones de cuero en colores estridentes) y las fotos de deportistas-símbolo -con Maradona en plano lateral, pero en tamaño destacado- armaron el ambiente ideal para el desenvolvimiento de Pettinato, como en sus mejores tiempos, lejos de la opinión deportiva, pero con gags suficientes como para paliar los cinco años de ausencia y los intentos sin suerte en la TV abierta de los últimos tiempos.
Parecido pero diferente al primero de los "Orsai", sus leyendas y medianoches, los papeles parecen haberse invertido en cuanto a los protagonismos: aquí el anfitrión casi indiscutido es Pettinato, mientras que Bonadeo aparece más lateralmente, como un convidado con sapiencia de sobra, pero sin tanto espacio en el aire en esta nueva edición.
Los reidores (esos señores contratados para largar carcajadas con un micrófono delante), en el debut, cumplieron su función sin esfuerzos cuando Gillespie entró en acción, y también desde la penumbra del detrás de cámaras. Y, por qué no, desprendió algún aplauso cuando aparecieron, allá por el quinto bloque, su trompeta y su música, como para dar clima al horario nocturno.
Preludio de "Mar de fondo", las similitudes no tardarán en aparecer entre uno y otro ciclo. Si bien las claves de humor son suficientemente diferentes, el programa de Alejandro Fantino consiguió mezclar, también con éxito, los deportes con la risa. Y se adueñó de la medianoche en TyC Sports.
Será difícil que a la dupla Pettinato-Bonadeo la encuentren en off-side (o en orsai, a secas) y que no puedan conseguir el brillo de otras temporadas, aunque sea sesenta minutos antes de la cita habitual. El departamento de soltero televisivo parece el ambiente ideal para que en él habiten el desparpajo, la desprolijidad y también, el humor inteligente. "Las secciones se nos van a ocurrir la semana que viene", previno Pettinato. Y esa fue una buena señal para saber que "la historia de nunca acabar" apunta a ser todavía mejor.





