
En busca de milagros perdidos
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"Misterios y milagros" , programa de investigación testimonial con la conducción de Víctor Sueiro. Producción ejecutiva: Paola Segato. Dirección y realización: Marcelo Demattei. Equipo de producción: Marta Gagauz, Iván Marich, Ana Laura Pace, Valeria Balduccio y Matías Mele. Edición: Julián Marini. Escenografía: Edgardo Bonelli. Producción general: Víctor Sueiro. Los lunes, a las 22, por Canal 13.
Nuestra opinión: bueno
Después de trece años de ausencia de la pantalla chica, Víctor Sueiro volvió anteayer a la televisión para presentar un programa cuya temática se relaciona con su pasión de la última década: los acontecimientos místicos y misteriosos.
El regreso de Sueiro a la televisión está sujeto, entonces, a una doble lectura porque, por un lado, marca el retorno de un conductor sobrio e inteligente (dos características que no abundan últimamente en la pantalla chica y que, por lo tanto, son bienvenidas); y por otro, establece un espacio propio de corte testimonial para todos aquellos sucesos de materia inexplicable, milagrosa o esotérica, que hasta ahora sólo habían tenido un lugar de divulgación de tipo más o menos documental en señales de cable como Infinito.
Una puerta entreabierta reducida a su mínima expresión es la base del logo de "Misterios y milagros", que inaugura y despide la tanda con un sonido de campanas (ergo, campanario; ergo, iglesia).
Omnipresencia
De hecho, la creencia religiosa -especialmente la cristiana- estará omnipresente durante el programa. El primer capítulo, de los trece que durará el ciclo, se ocupó del caso de un bebe que, hace 18 años, sufriendo de meningitis aguda, es salvado de la muerte por el agua de la Virgen de Fátima, vertida sobre él por un sacerdote que se dispuso a bautizarlo antes de la supuesta hora fatal.
Luego, antes de continuar con el caso de un niño que ve muertos (casi, casi como el pequeño de "Sexto sentido", pero sin el suspenso), Víctor Sueiro se acercó a una ruleta rusa dispuesta en el estudio y, junto a ella, develó el costado satánico de este juego de azar: los números en línea suman siempre 6, y el conjunto del paño, del 1 al 36, sumado da un total de 666, el número de la Bestia, según el Apocalipsis.
El último tramo de "Misterios y milagros" contó, por boca de sus familiares, el caso de un adolescente que, tras morir en un accidente, fue apareciéndose en sueños y a través de locuciones internas (cuando la persona escucha dentro de su cabeza un discurso que no le es propio), hasta dejarle a su familia una suerte de carta descriptiva del paraíso.
"Misterios y milagros" es un programa que aborda con discreción -aunque también con una cierta intención de convencimiento- asuntos cuya condición de verdad siempre dependerá de la fe o la imaginación de quien escuche. Con la ventaja de que está en la esperanza que alberga siempre el corazón de los hombres -hasta en el más racional y nihilista de los televidentes- el deseo de creer en estas historias que, sin duda, son la promesa de un pasaje de ida a la eternidad.




