
Epístolas para contar historias de parejas
Con Arturo Puig y Selva Alemán
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"Cartas de amor", la pieza de A.R. Gurney que en 1990 estrenaron Bárbara Mujica y Arturo Puig en el teatro Regina, vuelve a presentarse en Buenos Aires, protagonizada en una primera etapa por Selva Alemán y Arturo Puig, con la dirección de Oscar Barney Finn.
En el 90, la obra despertó gran interés entre los espectadores, ya que cada semana era interpretada por una pareja diferente. Ahora, mientras Alemán y Puig la ofrecían en gira por distintas ciudad del interior, en Buenos Aires la iban a estrenar Graciela Borges y Rodolfo Ranni, pero diversos problemas de salud del actor fueron demorando el estreno hasta que la producción decidió modificar el orden interpretativo. Graciela Borges sigue interesada en el proyecto y seguramente durante el verano formará parte de "Cartas de amor".
Para Selva Alemán y Arturo Puig reencontrarse con este material vuelve a tornarse un desafío. Ellos habían compartido el escenario cuando el texto se dio a conocer por primera vez y desde fines de agosto vienen presentándolo en distintas provincias. Han recorrido casi la totalidad de la provincia de Buenos Aires y también la ofrecieron en San Juan, Mendoza, La Pampa y Entre Ríos. Lo más interesante de la experiencia –según cuentan– es que han hecho funciones no sólo en ciudades capitales sino también en pequeñas localidades, lo que les ha posibilitado trabajar para públicos muy distintos.
"Cartas de amor" es un texto sumamente conmovedor por el cual se llega a reconocer la historia de Melissa y Andy al cabo de varios años. La representación tiene sus particularidades. El autor pide que sólo se lea en tres oportunidades, a modo de ensayo, y que inmediatamente se pase a la función. De este modo, actores y espectadores, casi juntos, irán descubriendo una gran cantidad de matices que han dado forma a la relación de amistad-amor de los personajes. En el 90, recuerda Puig que esta exigencia de mínimos ensayos provocó que muchos actores no se arriesgaran a subirse al escenario. Pero junto a Bárbara Mujica asumieron el desafío e inmediatamente llegó el éxito. Selva Alemán fue una de las que no se animaron al comienzo, pero integró la segunda pareja, junto a Luis Brandoni y más tarde lo hizo con Puig.
Este matrimonio artístico –también en la vida real– no estaba muy acostumbrado a compartir el escenario. Cuentan que se peleaban mucho y así es que decidieron hacer sus carreras por separado. Hasta que, a mediados de los años 90, se juntaron en "Cristales rotos", de Arthur Miller, y desde entonces disfrutan de proyectar sus vidas en la escena y más aún cuando se trata de un material como éste que muchas veces les propusieron retomar.
Al respecto dice Selva Alemán: "Más allá de todas las cosas de las que se hablan en «Cartas de amor» hay algo que para mí es muy definitorio, el acto de compartir. Porque este personaje nunca es totalmente mío. Cada una, en su interpretación, pondrá el acento en lo que, como persona, considera más importante. Esto exige que nos despojemos del personaje y se lo prestemos a otro, reconociendo que aunque lo haga de forma diferente, también está bien hecho".
A la vez aparece otro elemento por considerar, la casi inmovilidad del actor cuando lee esas cartas. "Uno está sentado –comenta la actriz– y la única expresión puede estar en los brazos, la cara y la voz. Es muy distinto de hacer teatro con todo el cuerpo. Lo interesante también es cómo uno lo va haciendo cómplice al espectador de un juego que lo obliga a imaginar cómo es la vida de esta pareja."
"En esta obra –agrega Puig–, el público es el que te va dando las pautas de cómo ir haciéndola. Como los personajes no pueden mirarse entonces estás todo el tiempo mirando al espectador y sus reacciones resultan muy movilizadoras. Hay públicos que se divierten muchísimo durante la primera parte del espectáculo. En una de las últimas funciones que hicimos en el interior estábamos sorprendidos de esa reacción, festejaban como si estuvieran viendo una comedia. Y hay otros públicos que se mantienen muy silenciosos y conmovidos.






