Floja competencia para niños
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"Megatrix", programa infantil conducido por Marcelo Corazza y Sabrina Carballo. Noteritos: Natali Pérez, Nicolás Padín, Bárbara Campanela y Gastón Svazi. Escenografía: Silvana Giutozzi. Coordinación de producción: Alelén Villanueva. Producción ejecutiva: Lala Franco. Dirección: Juan Flores. Sábados, a las 12, por Telefé.
Nuestra opinión: regular.
Ya tenían el Capitán Piluso y Carlitos Balá sus pistas de circo en la televisión. En esa línea es que "Megatrix" ha diseñado su escenografía: un espacio central con tribunas dispuestas a izquierda y derecha que reservan el espacio central, el de la pista, para los conductores, sus jovencísimos asistentes y los participantes que competirán en distintos juegos.
"Megatrix" es básicamente un ciclo para niños estructurado como una competencia intercolegial de la que los ganadores se llevarán 300 litros de pintura para su escuela y algunos regalitos más o menos personales, como programas para computadora. Poco más se puede agregar a la mecánica general del programa, cuyo resultado final no es bueno.
Los conductores, Marcelo Corazza y Sabrina Carballo, comienzan y finalizan cada emisión, como diría un criollo, "a grito pelado". Pero esto no sería tan grave si del otro lado de la balanza (que tendría en un plato la forma y en el otro, el fondo) hubiera un peso compensatorio. Sin embargo, no es así. El contenido de lo dicho por los conductores no pasa de ser una lista interminable de anuncios de lo que vendrá. Tanto es así que la enorme cantidad de furcios que cometen debe de estar íntimamente relacionada con el hecho de que Corazza y Carballo están tan preocupados por lo que tienen que decir que no se ocupan de lo que dicen. Claro que no sería desatinado que toda su conducta se debiera a la falta de experiencia en el campo de la animación. Sabrina Carballo es actriz y en "Verano del 98" hizo un papel exquisito junto a Tomás Fonzi. Marcelo Corazza es el ganador de "Gran hermano". Pero las horas de exposición en una telenovela o en un reality show no son equivalentes a una hora al frente de un programa. Son trabajos muy diferentes. Por eso, Corazza y Carballo se comportan como recién llegados al medio y -seguramente por decisión de la producción- van por el estudio aferrados a sus micrófonos (se sabe que a esta altura de la tecnología no son necesarios) como el bebe que aprende a caminar agarrado al sonajero, convencido de que ese sonajero es lo que lo sostiene.
Un segmento muy bueno de "Megatrix" es "La hora del terror", un juego con el espíritu de un tren fantasma pero sin carrito y de a pie, en el que tres chicos deben recoger la mayor cantidad posible de piedras que están ubicadas en bocas de muertos, garras de monstruos, etcétera. Muy bien ambientado, con muy buenos trabajos de actores desconocidos pero eficientes en la tarea de aterrar a los participantes, este segmento es lo mejor del programa.
Vale la pena destacar que experimentar también es función de un canal de televisión que puede hacerlo en los horarios menos competitivos. "Megatrix", de hecho, ocupa una franja marginal, como es la del sábado por la mañana. Como producto nuevo es esperable que tenga aciertos y errores. Sin embargo, en cuanto a la política general de la emisora, debe señalarse que hace lo correcto. Un canal no puede quedarse tan sólo con los productos consagrados: debe arriesgarse, debe probar y debe dar oportunidad a nuevos actores de la industria (conductores, creativos, guionistas) para que prueben sus capacidades y crezcan dentro del medio si es que tienen talento para ello.






