
Grandes tesoros de la pantalla chica
Hemos dicho varias veces desde esta columna que el televidente encuentra a diario justificadas razones para quejarse de la oferta cinematográfica que se le ofrece en la pantalla chica. Aun frente a un menú en apariencia inabarcable, con platos e ingredientes en abundancia y para todos los gustos, lo que queda es el regusto amargo y cierto cuadro indigesto, sobre todo frente a la interminable repetición de títulos.
En este sentido, el cable utiliza un recurso especialmente molesto, sobre todo por la forma en que es presentado, cada vez que un determinado canal anuncia con bombos y platillos el estreno de una película ya vista una y mil veces por otras señales. No hace falta ser demasiado sagaz para descubrir la trampilla: los canales temáticos y especializados necesitan cubrir espacios y lo hacen generalmente con largometrajes de temática afín con sus propuestas (cine infantil, cine musical, cine ligado al género documental) presentadas allí como nuevas, pero ya largamente trajinadas en otras frecuencias.
Aunque nos toca convivir a diario con estas penurias, también encontramos razones para el regocijo. También hemos subrayado aquí en más de una ocasión que podemos hallar en la pantalla chica pequeños tesoros cinematográficos en medio de una escenografía que de tan vista ya no nos tomamos el trabajo de escudriñar. Un ejemplo bien cercano, que no nos cansamos de ponderar, es el que ofrece Filmoteca, temas de cine , desde Canal 7. Cada nueva temporada del ciclo que llevan adelante Fernando Martín Peña y Fabio Manes es digna del más entusiasta festejo. En este caso, porque 2011 se inició con una revisión de las mejores películas de samuráis filmadas por Akira Kurosawa, siguió con cinco clásicos del gran cine policial francés y esta semana engalana la pantalla todavía más con una antología cuidadosamente seleccionada de la filmografía de Jean Renoir, un artista cuya obra es prácticamente desconocida por la TV local. La riqueza de este invalorable material puede aprovecharse todavía más porque, con muy buen criterio, los programadores del canal resolvieron iniciar cada emisión de Filmoteca (de martes a sábados) a las 0.15, un horario más accesible que el "trasnochado" que el ciclo tuvo en sus inicios.
El otro motivo de celebración viene del cable y se relaciona con un festejo que tendrá su referencia puntual en el próximo octubre, aunque sobrevolará todo el año televisivo. Se trata del décimo cumpleaños de la señal Europa Europa, definitivamente instalada como ámbito ideal para la difusión y el conocimiento de un cine que suele ser descartado o desconsiderado por la mayoría de sus pares dentro de la amplia grilla de la TV paga. Es cierto que no hubo hasta aquí ocasión de ver de nuevo, por ejemplo, la antológica retrospectiva que emitió de las mejores obras de Andrei Tarkovski, pero su oferta fílmica, compuesta en su mayoría por realizaciones que van desde mediados de la década de 1980 hasta comienzos del siglo XXI, incluye viejos y nuevos clásicos, títulos poco conocidos de grandes directores y, últimamente, valiosas miniseries y series de época.
mstiletano@lanacion.com.ar
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