
In Treatment. El doctor y sus neuróticos, de regreso al consultorio
Esta noche, comienza la tercera temporada de la serie que muestra el interior de las sesiones de terapia
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Una mosca en la pared. Un testigo invisible, pero todo oídos y atención. Ese es el efecto que la ficción televisiva, la buena ficción, busca causarle a su público. La idea suele ser abrir un ventana por la que el espectador pueda meterse en la vida de los personajes en pantalla. En el caso de In Treatment la apuesta, la invitación, es aun más amplia. La serie de HBO que esta noche inaugura su tercera temporada propone que sus seguidores espíen por la mirilla de uno de los espacios más íntimos posibles: una sesión de terapia. Así, un puñado de pacientes, uno por cada día de la semana, comparten -o esconden- sus angustias y más profundos miedos. Y en el centro de la escena está Paul Weston, el terapeuta que se desespera por ayudarlos mientras cumple a rajatabla con aquello de que en casa de herrero los cuchillos suelen ser de palo. Sólo con la magnífica actuación de Gabriel Byrne como el terapeuta con el corazón de oro y la psiquis llena de agujeritos alcanzaría para hacer de In Treatment uno de los mejores dramas de la TV. Pero lo que hace de esta adaptación norteamericana de una producción israelí un programa adictivo es la interacción entre el psicoanalista y sus muy diferentes pacientes. Después de una primera temporada con una selección inmejorable de neuróticos en busca de ayuda -especialmente la adolescente que interpretaba Mia Wasikowska ( Alicia en el país de las maravillas )-, la segunda decepcionó a muchos. Tal vez porque la acción se alejó demasiado del consultorio. Como si el efecto claustrofóbico, casi teatral y extremadamente dramático que había logrado la ficción en principio, hubiese espantado hasta sus creadores. Así, dejando de lado la verosimilitud de los tratamientos psicológicos discutidos y aplicados en la primera temporada mostró la versión de la psicología a la que Hollywood suele recurrir cuando necesita mostrar a un personaje al borde de la cordura. Aun con algunos tropezones argumentales, In Treatment , producido por Rodrigo García ( Amor de madres ),mantuvo su calidad actoral y de producción y consiguió la tercera temporada que comienza esta noche.
Que comience la sesión
Los nuevos capítulos -que ya no siguen al original israelí porque aquel sólo tuvo dos temporadas- prometen volver a la emoción del principio cuando cada nuevo paciente sentado frente al doctor Weston abría la puerta de su fascinante mundo interior. Uno por noche. Es que además de su profundo y al mismo tiempo entretenido contenido, lo más curioso de la ficción es su estructura formal. Con el cuidado en producción de una serie semanal, en realidad In Treatment fue realizado como una tira diaria de media hora en la que cada episodio estaba mayormente centrado en la sesión, casi en tiempo real, de un paciente por vez. Incluido al propio terapeuta que los viernes realizaba su propio trabajo analítico. En esta tercera temporada, la frecuencia bajó a cuatro veces por semana; así comienza los lunes con Sunil, interpretado por el actor indio Irrfan Khan ( Slumdog Millionaire ), sigue los martes con Frances, un personaje que parece diseñado para Debra Winger, la gran actriz que desde hace años sólo sale de su semirretiro para realizar proyectos independientes, como su conmovedora aparición en El casamiento de Raquel, de Jonathan Demme. Finalmente, el tercer nuevo paciente de Paul será Jesse (Dane DeHaan), un adolescente homosexual en crisis y en busca de su identidad. Y como el círculo no está completo hasta que el terapeuta se enfrente con sus propios demonios, los viernes será el turno del análisis del buen doctor Weston. Allí se encontrará con Adele, una psicoanalista que abrirá nuevos caminos para él. Y los televidentes, contentos de que el consultorio esté abierto de nuevo.
DÍA POR DÍA
Sunil
El actor indio Irrfan Khan interpreta a este inmigrante viudo que, deprimido, acepta ir a terapia, aunque vaya en contra de sus creencias.
Frances
Una actriz famosa busca ayuda cuando no puede recordar las líneas para su nuevo papel. Debra Winger brilla en cada sesión.
Jesse
El adolescente vuelve a enfrentar a Paul a la conflictiva relación que tiene con sus hijos y su propia historia familiar.
Adele
Amy Ryan interpretará a la nueva analista del doctor Weston. Una conexión que podría figurar en un manual de psicología.
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