Inteligencia enunciada pero no aplicada
El argentino más inteligente / Conducción: Jorge Lanata / Producción: Tamara Florin / Producción ejecutiva: Gonzalo Honigblum, Sebastián Carnevale / Dirección: Gustavo Peduto / Canal: El Trece / Horario: Miércoles, a las 22.30 / Nuestra opinión: Regular.

En El argentino más famoso, Jorge Lanata demuestra su capacidad y experiencia para conducir con gracia y soltura en cualquier género de la pantalla chica. En esta oportunidad no se trató de ponerse al frente de un programa periodístico, como lo hizo en la mayor parte de su trayectoria en el medio, ni de presentar documentales, como hacía en Veintiséis personas para salvar al mundo, sino un programa de entretenimientos.
En ese ciclo que emitió Infinito, el conductor de Periodismo para todos tuvo la oportunidad de entrevistar a Howard Gardner, investigador de Harvard que creó la teoría de las inteligencias múltiples, según la cual los seres humanos no poseemos solamente las inteligencias lógicomatemática y lingüística sino también una serie de capacidades -algunas más desarrolladas que otras- que en conjunto conforman nuestras aptitudes para enfrentar obstáculos y superarlos en la vida cotidiana.
En ese concepto de inteligencias múltiples se basan los juegos que propone El argentino más inteligente. En cada emisión participan cuatro personas: dos mujeres y dos varones de edades variadas. Todos deben competir entre ellos en seis desafíos que ponen a prueba ese mismo número de inteligencias: lógica, musical, social, corporal, lingüística y visual. Los dos concursantes que más puntos consiguen en esa ronda inicial pasan a la final, donde deben superar otras seis nuevas pruebas sobre sus diferentes capacidades y el que primero las supera con éxito es el ganador de la jornada (obtiene su boleto a una gran final que se realizará con todos los ganadores al final de la temporada).
El episodio inicial tuvo una edición impecable y muy eficiente para mostrar a los participantes y explicar la mecánica del programa de manera ágil y clara. Pero el gran inconveniente de la propuesta es que no es fácil seguir el desarrollo de los juegos desde el otro lado de la pantalla, y de esa manera, los televidentes solo tienen la posibilidad de observar lo que pasa en el estudio sin involucrarse en su resolución, algo que suele ser la clave para el éxito de muchos programas de entretenimientos.
En el primer programa estuvo el biólogo molecular devenido en especialista del funcionamiento cerebral Estanislao Bachrach explicando el tema de las inteligencias múltiples. Esto dio cierto brillo de base científica al programa, brillo que quedó opacado cuando la participación de los competidores mostró mucha intervención del azar y poco uso de capacidades innatas en la mayoría de ellos.
Mario Pergolini fue el invitado famoso a esta emisión inicial. Fue divertida su interacción con Lanata y con los participantes. Su labor como jurado, sin embargo no se ajustó a ningún tipo de criterio objetivo. En este segmento, como en otros, apareció otro elemento no demasiado feliz: las acotaciones de la locutora que distraen a los participantes sin aportar nada esencial.
El circuito final tuvo otros problemas: el desarrollo fue muy rápido y por momentos se volvió confuso, aparte de que en ciertos fragmentos, como la prueba musical, los televidentes se quedaron totalmente al margen ya que se observaban solo las imágenes del participante con auriculares tocando botones sin que se supiera lo que estaba escuchando.
11,4
Puntos de rating
promedió en el debut. Se ubicó en el quinto lugar entre lo más visto de ese día.








