Kids' Choice Awards Argentina 2016, retrato de una generación
Los ganadores de los premios que entrega la cadena Nickelodeon son elegidos por el público
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Los premios son lo menos importante. Cada vez más, los Kids Choice Awards Argentina (KCAA) funcionan como un encuentro generacional en el que las distinciones y los reconocimientos se hacen por aclamación y en oleadas. Los protagonistas de la fiesta anual de la señal Nickelodeon están marcados y formateados desde el nacimiento por la cultura digital. Es cierto que siguen celebrando con alaridos, suspiros y expresiones eufóricas el contacto casi directo que esta fiesta propicia entre ellos y sus ídolos de la televisión. Pero en verdad, ese vínculo no se construye más a través del juego entre un artista y un público que pasivamente recibe lo que aquéllos transmiten. La satisfacción de los chicos y preadolescentes que completaron en anoche la amplia capacidad de la platea del Teatro Coliseo quedó a la vista en plenitud cada vez que recibían de los famosos estímulos ligados a esa conducta: una selfie desde el escenario, una alusión a su papel en las redes sociales, una imagen desde el backstage transmitido en vivo a través de Facebook, alusiones a la nueva jerga que todos comparten (trendy y viral son apenas dos ejemplos de ella).
Hubo aplausos, por cierto, a quienes participaron en la fiesta desde la música: Márama (el momento más festejado), Rombai, Axel y el fenómeno de moda: el Picky del reggaetonero panameño Joey Montana, que pisó por primera vez un escenario porteño con un playback contundente. Por suerte, los rioplatenses (sobre todo Agustín Casanova y Axel) respetaron la esencia de lo que debe ser un show en vivo y cantaron con sus propias voces. Pero mucho más aplaudidos que ellos resultaron los youtubers, que de a poco se van instalando como los grandes protagonistas de este tipo de celebraciones tweens. Cualquiera de los entusiastas asistentes a los KCAA podría contar al detalle la vida y la obra de Lucas Castel, Alejo Igoa o Julián Serrano, cuyas imágenes llenaron anteanoche los álbumes de fotos y videos de los teléfonos celulares seguramente en mayor proporción a las de los músicos y estrellas precoces de la TV. Estas últimas se ven cada vez más empujadas a parecerse a aquéllos, sencillamente porque las nuevas generaciones consumen éxitos como Soy Luna cada vez más al margen de la TV convencional, en otras pantallas y dispositivos móviles.

Esta tendencia, a la vez, fue llevando a los organizadores a ir prescindiendo del conductor único de perfil alto para volcarse a una opción mucho más cercana a la identidad y las expectativas del público. Desde que comenzó su rodaje en la Argentina, pasaron por los KCAA como anfitriones Nicolás Vázquez, Diego Ramos, Marley, Fabio Posca y Benjamín Amadeo. Todos cumplieron con profesionalismo esa tarea, pero la experiencia demostró que al pertenecer a otras generaciones y perfiles existía cada vez más el riesgo de la dispersión. Para concentrar el interés y mantenerlo en lo alto todo el tiempo, pareció muy adecuado convocar este año para esa función a Franco Masini y Victorio D’Alessandro, que no tienen ninguna experiencia en la materia, pero cuentan con una condición natural inmejorable: todo lo que hacen concita la atención de un público como el de los KCAA. Masini y D’Alessandro salieron a la cancha con esa idea en la cabeza y cumplieron a la perfección lo que se esperaba de ellos. Sobre todo al final, cuando se entregaron junto a los chicos más cercanos al escenario a la lluvia de slime, ese líquido verde y pegajoso que funciona como marca identificadora de los KCAA.





