La antiheroína desprolija

(0)
31 de mayo de 2003  

"Chocolate con Marilusa", programa infantil con Marina Borensztein. Con: Rubén Cosenza y Diego Hodara. Una producción de "La Productora" y "La luz Producciones". Lunes a viernes, a las 16.30, por Canal 7.

Nuestra opinión: regular

"Chocolate con Marilusa" es un programa infantil lleno de buenas intenciones que deriva de lo que fuera la propuesta teatral "Chocolate Concert", de la misma Marina Borensztein.

La idea central es que Marilusa (Marina Borensztein) es una antiheroína poseedora de un talismán mágico que le permite abrir la puerta mágica que conduce al chocolate-concert (que no es mágico), donde ella canta canciones y dialoga con los chicos que han ido a tomar la leche.

Pero Marilusa se mueve en más ámbitos: una especie de bar donde recibe visitas y pasa el tiempo con su amigo Rulo, su mayordomo ruso Pololo y su mascota, el títere Maroto; y otro espacio más privado como lo es su camarín o dormitorio.

El gran desorden

"Chocolate con Marilusa" tiene varias condiciones para ser un buen programa de televisión:

  • La protagonista es una antiheroína que hace reír con sus disparates, sus cobardías, sus indecisiones y con sus infinitos suspiros cuya raíz es su inconfeso amor por Rulo (que también la quiere secretamente).
  • Marilusa está flanqueada por dos muy buenos actores. Rubén Cosenza, como Rulo, y Diego Hodara, como el mayordomo ruso. Los tres, más la marioneta Maroto, mantienen diálogos simples e inteligentes a la vez.
  • Las escenas que se desarrollan en los ámbitos bar/dormitorio parten de un guión creativo en el que una idea simple se activa por la tensión entre las diferentes personalidades de los personajes. Con una simple botella con agua -para el caso el agua de los sueños- pueden divertirse varios capítulos, gracias a que ésta se convierte en arma de batalla en la enemistad entre Pololo y Maroto.
  • El repertorio de canciones es moderno e interesante (aunque también se utiliza el formato canción para vender publicidad no tradicional (PNT o, en criollo, "chivos").
  • Hay espacios bien diferenciados: el mundo cotidiano de Marilusa en el bar y en su camarín; y el mundo del show o chocolate concert.
  • Aunque posee todas estas herramientas, la propuesta integral tiene abundantes fallas. No hay una integración estética entre estos mundos. El espacio del chocolate concert tiene una marcada pobreza visual y no respeta la lógica de la puesta (suelen actuar con público presente, pero en alguna ocasión el estudio está vacío).

    También hay fallas en la edición de las diversas escenas y podría decirse que, en todo momento, al programa se le notan las costuras.

    No obstante, y a pesar de las abundantes fallas estructurales, no hay que perder de vista que esta propuesta de Marina Borensztein, con un manto de prolijidad, podría tener un futuro como programa infantil de calidad.

    ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.