
La guardia, sin anestesia
Desde hoy, a las 23, se verá en Canal 13 "E 24", un programa grabado en el servicio de Emergentología del hospital Fernández
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En la guardia del hospital Fernández hay una cámara encendida. Una cámara que corre sin pausa, las 24 horas. Por las enormes puertas de Emergentología, allí, al pie de la rampa que usan las ambulancias, entran todos los pacientes. Y las cámaras de Cuatro Cabezas los siguen.
Después de dos semanas, los médicos, los enfermeros y los camilleros parecen acostumbrados a que esa parte del enorme edificio se transforme dos veces a la semana en una suerte de set de televisión. Parecen acostumbrados a que las cámaras enfoquen ese trabajo a contrarreloj con el que conviven cada minuto.
Ellos no son carismáticos actores de "ER emergencias" y los pacientes no son artistas manchados de sangre de utilería, simulando algún accidente. Cada uno de los casos que se verán hoy en la pantalla de Canal 13, cuando a las 23 empiece "E 24", son reales. O sea, los médicos, los pacientes y los casos son reales. Tal cual se ve. Y tal cual se verá durante trece lunes.
Diagnóstico delicado
El nuevo proyecto de Cuatro Cabezas, la productora de Mario Pergolini y Diego Guebel, parece extremadamente delicado: un programa de TV que muestra esa realidad de la que uno no quisiera ser protagonista jamás. El objetivo, según definen los responsables, incluido el doctor Jorge Tartaglione, vicepresidente de la Sociedad Cardiológica Argentina, "es mostrar cómo funciona una guardia de la ciudad de Buenos Aires, que recibe 200 pacientes al día, y sobre todo, mostrar el trabajo de esos héroes urbanos, que son los médicos".
Claro que lograr que todo eso pueda verse en una pantalla de TV no fue una tarea sencilla. Según cuenta Gerardo Brandy, productor ejecutivo del ciclo, "hubo que convencer a todos, desde el secretario de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Alfredo Stern, hasta el último camillero de la guardia del Fernández". Y, claro, no fue fácil.
El largo camino que desembocó en este proyecto nació exactamente después de que se emitiera uno de los capítulos de "Código de tiempo", la primera incursión de Cuatro Cabezas en temas de salud, junto al doctor Tartaglione (que emitió América en el verano).
Justamente, el capítulo titulado "Trauma" consistía en seguir durante doce horas el trabajo de los médicos de guardia del hospital Fernández. La elección de ese hospital en particular no fue casual. Ni en aquel momento, ni ahora que es el protagonista excluyente: el Fernández es el único que tiene un centro de emergentología tan complejo, y por su ubicación -Cerviño y Bulnes- no sólo recibe a los pacientes de clase media de esa zona sino también a los turistas de paso por Buenos Aires, y a los habitantes de la Villa 31, con la variedad sociológica y de enfermedades que ese amplio arco puede significar.
Pero entre aquella semilla y las 9 cámaras que hoy conviven con el plantel de médicos del hospital hubo seis meses de intensas negociaciones. Se entiende: "hubo que convencer a médico por médico y escalafón por escalafón, porque ellos no tienen obligación de hacer esto", como dice Brandy.
La tarea dio resultado. Se grabó el piloto, los médicos lo vieron, y finalmente dieron el sí. Al menos, el plantel de los miércoles y los sábados, los dos días que el equipo de TV se instala allí por 24 horas para grabar el material.
Pero Cuatro Cabezas tuvo que acomodarse a algunos requisitos más: el equipo de cámaras debe ser mínimo, no pueden entorpecer, bajo ninguna circunstancia, el trabajo del hospital, y ante la primer señal del médico deben dejar de filmar.
A todo eso falta agregarle un ingrediente esencial: cada uno de los pacientes que forman parte de este documental debe dar la aprobación para aparecer ante las cámaras, en las pantallas, en miles de hogares.
Esa parte, en realidad, sigue siendo el mayor desafío diario de los productores del programa. Es que cada vez que entra al hospital un caso que piensan seguir, deben conseguir la autorización del enfermo. Esa es la última condición para que el material llegue a las pantallas. "Contra todo lo que uno imagina, no es tan difícil. Cuando explicamos de qué se trata, los pacientes acceden a firmar. Pero en este caso, no somos insistentes. Cuando dicen no, es no. No es como cuando uno hace un programa político y tiene que molestar para conseguir la nota. Acá, un no es definitivo", dicen los productores que tienen esta delicada tarea.
La cruda realidad
Aunque haya cámaras y las luces se hayan reacondicionado (antes de comenzar el programa, Cuatro Cabezas reequipó parte de la guardia, pintó toda la cartelería, mejoró la iluminación, cambió las sillas y escritorios y pintó las paredes), la guardia sigue siendo la guardia de un hospital: con ese extraño silencio que esconde dolores, heridas y sufrimiento detrás de unas puertas infranqueables.
En esa escenografía, es difícil ver al equipo de "E 24", aunque sean 20 los que están allí, algo escondidos, siguiendo todos los detalles, o grabando el camino de una camilla que entra sigilosa al sector más crítico del hospital. Vestidos con guardapolvos blancos, los productores van chequeando cada caso que aparece por la guardia. Y también están al tanto de todos los llamados que se hacen a la central del Same (que está en el pasillo del Fernández). Por eso, hay cuatro cámaras que constantemente salen y vuelven con las ambulancias, y con los pacientes en cuestión.
"Hay casos tristes, pero básicamente tratamos de dar un mensaje positivo, optimista. Mostrar que dentro del caos que es este país, hay algo que funciona" dice Brandy.
"Nosotros nos vamos a ahorrar de contar ciertas historias y vamos a prolongar otras. Hay casos de menores o en los que pasan cosas truculentas... Nosotros no queremos hacer de este programa algo que llame la atención por morboso para que el lunes próximo tengamos algo peor para mostrar. No queremos eso. Nos vamos a autocensurar en muchos de los temas que vamos a ver. Vamos a tomar temas representativos, que tengan que ver con lo que es lo cotidiano del lugar. Lo importante es que "E24" sea un espacio para comunicar cosas que van mucho más allá del rating. Ojalá tenga 30 mil puntos de rating, por supuesto. Pero la idea es que tenga un fin solidario. El hospital cumple su función hasta un punto, la idea es que podamos meternos un poquito más. Esto es un documental. Nosotros vamos a intentar que no tenga golpes bajos y no dramatizar más de la cuenta", aseguró Pergolini en la presentación del programa, la semana última.
Puede ser. Pero a veces la realidad es dramática. En el capítulo que se verá hoy, por ejemplo, habrá chicos cortados con botellas, en una pelea o en un asalto un tanto violento, y también el caso de un suicida. Y es cierto que también se verá un parto maravilloso, pero la verdad es que el televidente deberá prepararse para ver la realidad sin maquillajes, con todas sus imperfecciones y lesiones en primer plano.
Sin tiempo de ensayo
Uno de los temores a los que se enfrentaron tanto el equipo de "E 24" como los médicos fue nada más ni da menos que las cámaras, el ingrediente fundamental de este documental. Está claro que en una guardia no hay tiempo de ensayo: lo que se juega en muchos casos es la vida del paciente, y en todos los casos, su salud. Por eso, ni los médicos debían ponerse nerviosos por la presencia de las cámaras, ni al programa le servía ningún tipo de sobreactuación.
"Es difícil sobreactuar. Los médicos no somos actores. Y cuando uno convive 24 horas, en definitiva, termina siendo espontáneo y natural. Para darse una idea de la performance que tiene el sistema de salud de Buenos Aires basta recordar que hacemos una consulta cada tres segundos, una operación cada tres minutos, y un parto cada 18 minutos. El sistema está realmente sobredemandado por la crisis social y económica: hay 18 millones de personas sin cobertura de salud", enumera Alfredo Stern, con la fuerza que dan las cifras. El secretario de Salud de la Ciudad de Buenos Aires fue una piedra fundamental en este proyecto. Y él está convencido de que "lo mejor que tenemos en este programa es que ésta es la verdad, es lo que pasa. Acá hay varios héroes: los médicos, y el hospital público en general que fue el que le puso el pecho a la crisis".
A todos esos héroes urbanos, entonces, les tocará enfrentar un desafío nada menor. Desde esta noche, cuando el ciclo esté en el aire, sus vidas, cambiarán. De anónimos se convertirán en referentes. De desconocidos pasarán a ser los protagonistas de un documental que llegará por entregas a los hogares, como si se tratara de una serie de ficción. Aunque se trate de la más pura e intensa realidad.
Socio clave
- La llegada del vicepresidente de la Sociedad Cardiológica Argentina, Jorge Tartaglione, a Cuatro Cabezas abrió un nuevo camino para la productora de programas como "Caiga quien caiga", "Puntodoc", "SuperM" o "El rayo". Con Tartaglione hicieron "Código de tiempo", actualmente no sólo participa en "E24", sino que es quien chequea todos los contenidos médicos de ese programa, y además, en unos meses, se lo volverá a ver cuando llegue la segunda parte de "Código de tiempo".
Los rivales de las 23
- Más allá de los propósitos educativos y solidarios de este nuevo ciclo de Cuatro Cabezas, el fantasma de la competencia por el rating seguirá rondando al programa. Es que, programado para los lunes a las 23, por Canal 13, no sólo deberá medirse con el eterno enemigo de Pergolini, "VideoMatch", sino también con otro proyecto de Marcelo Tinelli. Desde el lunes 15, a esa misma hora, y por América, la empresa de Tinelli pondrá en pantalla una nueva tira de ficción titulada "Sol negro" que se meterá en el mundo de los enfermos mentales.




