
La historia sigue con otro color
"Feliz domingo" , programa de entretenimientos conducido por David Kavlin y Carla Conte. Con la participación de Jorge Formento y Silvio Soldán. Escenografía: Sebastián Seijas. Ambientación: Victoria Anelli. Coordinación de producción: Sergio Balsalobre. Producción ejecutiva: Lara Friedman. Dirección: Oscar Senzini y Renato Kahn. Idea, formato y producción general: Gustavo González y Osvaldo Gago. Por Canal 9, los domingos, de 15 a 20.
El viejo "Feliz domingo" acaba de reverdecer en la pantalla de Canal 9 en línea directa con su tradición. No falta nada, en letra y en espíritu, de lo que dejó en la memoria de muchas generaciones el programa estudiantil arquetípico de nuestra TV: ni el ensordecedor entusiasmo que baja desde las tribunas ubicadas en ambos costados del estudio, ni las prendas tradicionales que premian más la destreza y la memoria que el auténtico conocimiento, ni la sensación de que alguno de los integrantes del jurado será siempre visto como el malo de la historia, ni el llamado al histórico sonidista ("¡Gonzalito, la cinta!") cada vez que surge algún desacuerdo en la resolución de los juegos. Mucho menos, por supuesto, el cofre de la felicidad, la codiciada llave de un viaje de egresados a Bariloche sin costo alguno.
Sobran, pues, las señas particulares para que "Feliz domingo" conserve en esta nueva etapa su identidad de siempre. Pero al mismo tiempo queda claro desde el vamos que estamos frente a una versión corregida, aumentada y, sobre todo, actualizada. Fue justamente la falta de adaptación a tiempos nuevos y con otras exigencias lo que provocó, en buena medida, el desgaste que llevó al ocaso del ciclo en el final de su primera y extensa etapa.
Así, el primer riesgo que se debía evitar era, justamente, exhumar sin cambio alguno el modelo original, como si se creyera que la nostalgia puede imponerse a las necesidades del presente. Osvaldo Gago y Gustavo González, responsables de la idea original y también de este retorno, parecen haber llegado a la misma evaluación. Y por eso deben haberse puesto manos a la obra para encontrar la fórmula de hacer el "Feliz domingo" de siempre, con un envase aggiornado.
En buena medida, a juzgar por lo visto en la emisión inaugural, la meta está cumplida. A lo largo de cinco horas bien llevadas, sin desmayos y con una línea de continuidad trabajada con esmero detrás de las cámaras -lo que no es un mérito menor- varios elementos novedosos aparecieron, en general con resultados satisfactorios, para sumarse a datos, cifras, frases, menciones y fórmulas que configuraron el estilo "Feliz domingo".
Ahora, los 24 colegios participantes se integran en dos tribunas coloreadas con un concepto visual y una puesta en escena muy similares a las que caracterizaron los shows de entretenimientos de Telefé en los últimos años. Esa idea cromática -con predominios de verdes y naranjas- tiñó los juegos y abrió la puerta al aporte de los "egresados" -participantes de temporadas anteriores, ahora padrinos de ambas tribunas- y los padres de los alumnos, cuyo aporte ahora puede ayudar a los momentáneos perdedores.
Esa uniformidad corre el riesgo de diluir la identidad de cada uno de los colegios -cuyos estudiantes, extrañamente, ya no se identifican con su apellido, sólo con el nombre de pila- y provocar de aquí en más la misma confusión que despierta la falta de reglas claras en algunas de las prendas.
A los desenvueltos David Kavlin y Carla Conte les cabe el desafío de no estimular tanto el frenesí de las tribunas para no terminar cada emisión al borde de la disfonía. Si lograron su cometido fue en buena medida gracias al impecable aporte en el tramo final de Silvio Soldán, cuya capacidad de adaptación a esta nueva etapa también ratifica la vigencia de una idea que en su momento llegó a hacer historia en nuestra TV.







