
La noche de "Montecristo"
La tira de Telefé fue lo más visto del día gracias al reencuentro de los protagonistas
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Una película de amor, de misterio, de denuncia política, un policial y hasta una comedia dramática. Todo eso fue anteanoche el capítulo de "Montecristo".
Después del encierro, de la muerte en vida y la resurrección tracción a venganza, Santiago (Pablo Echarri) no pudo soportar el primer y más importante encuentro: el momento en que Laura lo vio (Paola Krum), todavía sin creer del todo que el hombre por el que había llorado durante diez años estaba ahí, charlando con su hijo y mirándola con lágrimas en los ojos. El, que planea la revancha total, sale corriendo, mientras que Laura se despoja de otra de sus ataduras y sale tras Santiago.
A partir de esa primera escena, romántica hasta lo imposible, la tira tomó un giro casi policial. "Siga a ese coche", decía Laura, dejando en el pasado a la chica frágil repleta de inseguridades para cambiarla/cambiarse por una mujer sufrida, pero segura. Mientras Santiago intentaba jugar a las escondidas, el resto de los personajes continuaba sus vidas, sus historias paralelas y para nada secundarias. Así, Leticia (María Onetto), la otra regresada de la muerte, continuaba con su errática conciencia: "Vivo confundida, pero a veces no tanto", decía cuando, sin saberlo, revelaba gran parte de la conspiración armada por Santiago y Rocamora, el personaje de Luis Machín, que anteanoche también tuvo su momento.
Tironeado entre la causa que defiende su adorada Victoria (Viviana Saccone) y su propia seguridad, Rocamora protagonizó una escena entre tierna y graciosa cuando debió asumir que la Interpol lo tiene acorralado. Una sensación que afectó a más de un personaje. A Santiago, perseguido por su pasado; a Marcos (Joaquín Furriel), desesperado por el derrumbe de sus mentiras, de su vida; a Elena (Virginia Lago), atrapada entre Lisandro (Roberto Carnaghi) y todo lo que no sabe, pero empieza a sospechar. "Represalias, rehenes. ¿Ese es el lenguaje de una señora de su casa?", preguntaba el personaje que creó Carnaghi siempre en la cuerda floja de lo despreciable.
Quizás uno de los puntos más interesantes de "Montecristo" es que los autores logran, sin descuidar la historia de amor, matizarla con los otros temas que tomaron y luego adaptaron de la novela de Alejandro Dumas. La apropiación de bebes durante la dictadura, la desaparición de personas y el compromiso de la población civil no quedan nunca como fondo del romance, ni siquiera en el episodio que será recordado por los seguidores de la tira justamente por eso.
Frente a frente
Un abrazo tan apretado que no se distingue dónde empieza uno y dónde termina el otro. Algunas lágrimas y un beso desesperado. Cuando Laura alcanzó a Santiago, cuando Santiago se dejó alcanzar por Laura, las pocas frases cruzadas, el "me dejaste, te fuiste" de ella y la respuesta de él: "Ni muerto te quería dejar", fueron apenas sonido ambiente de la gran actuación de Echarri y Krum, del lenguaje corporal que hablaba de corazones rotos, de desesperanzas sin remedio que mágicamente podían empezar a sanar.
Al menos por el lado de ella. Porque de parte de Santiago el encuentro, el sexo, el amor, fueron apenas el comienzo de una lucha interna que en el capítulo de anteanoche pareció lo suficientemente dura como para despedazarlo.
"Tengo muchas cosas que decirte", lloraba Laura, pero decía poco y nada. Apenas un "Yo te voy a cuidar", intuyendo que ese Santiago que creía muerto está vivo, pero muy malherido.
Entre la salida de la cárcel de Sarita ( Rita Cortese) y la fabulosa escena de seducción de Alberto Lombardo (Oscar Ferreiro) y Leticia, el capítulo siguió su curso mientras en esa casona vacía los amantes disfrutaban y padecían de su reencuentro. Una escena de sexo bastante explícita para los estándares de las telenovelas, pero apenas insinuante para la TV de casi medianoche.
"Te extrañé", dirá Laura junto al hombre que ama sin sospechar lo que se viene. Sin sospechar que ella también figura en la lista del vengativo Santiago y que su mundo empezará a girar demasiado rápido apenas se baje de esa cama compartida.
"No lo puedo evitar, es más fuerte que yo. No la puedo perdonar", llorará inconsolable Santiago en los brazos de Sarita. Es que después de amar y despreciar a Laura a la distancia, cualquier fantasía de reconciliación instantánea había quedado opacada por la fuerza de su revancha.
"Es una noche perfecta para los amantes", pronosticaba el romántico Rocamora casi hablándoles a los seguidores de "Montecristo". Esos que tuvieron su gran noche a pesar de que la realidad de los personajes prometa serlo bastante menos.
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