Gustavo Cerati, en la intimidad: sus afectos, sus peleas y sus obsesiones

Soda Stereo. BIOS Gustavo Cerati
Soda Stereo. BIOS Gustavo Cerati Crédito: NatGeo
Joaquín Vismara
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26 de noviembre de 2018  

Anoche, Nat Geo estrenó BIOS: Vidas que marcaron la tuya, dedicado a Gustavo Cerati . En dos episodios consecutivos de una hora, el documental, producido por Sebastián Ortega y conducido por la chilena Javiera Mena, permitió recrear la vida del líder de Soda Stereo . Y lo hizo a través del testimonio directo de sus excompañeros, los músicos que lo acompañaron en las distintas etapas de su carrera solista; su madre, Lilian Clark; sus hermanas, Laura y Estela, y sus hijos, Benito y Lisa. Y del propio Cerati, que cuenta su historia en entrevistas, algunas de ellas inéditas, junto con abundante material de archivo.

Después de que Shakira, Zeta Bosio y Charly Alberti describiesen al músico a partir de sus propias apreciaciones ("Yo creo que esto le producía un gran placer y no sabía ponerles un límite a las cosas que le daban placer", sostiene tajante el bajista), la acción comienza con Mena llegando a la casa de Clark para un almuerzo familiar junto a todo el clan Cerati. Tras recorrer la habitación en la que el músico vivió hasta la presentación del primer disco de Soda Stereo, Laura hace escuchar una grabación de época en la que Juan José, su padre, simula ser un anunciador radial que presenta a sus oyentes a un nuevo talento: su hijo Gustavo, de solo seis años, que canta una canción.

Lilian Clark y los secretos de la canción

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Ese audio funciona como disparador para remarcar el apoyo que Cerati tuvo siempre por parte de su familia. "Si hay algo de lo que no hay que arrepentirse es de seguir la vocación de los hijos, cualquiera que sea, no hay que frustrarlos para nada", dice Clark, quien además remarca cómo su marido se encargaba de traer discos e instrumentos a su hijo cada vez que viajaba por trabajo a Estados Unidos. El propio Gustavo resalta ese apoyo desde una entrevista realizada en 1990 en la que afirma: "Siguen siendo una protección para mí. Cada vez que hago un disco, se lo muestro y espero que me abracen y se acerquen".

Zeta Bosio es el encargado de explicar cómo fue que se conocieron en la Universidad del Salvador estudiando Publicidad, mientras que Ana Saint Jean, novia de Cerati en esa época, presenta un casete con una canción inédita que Cerati le había compuesto cuando estaban juntos, cuya melodía recuerda a "Tu locura", que luego grabó en su carrera solista. La charla luego deviene en la obsesión estética del grupo ya desde sus comienzos, complementada con fotos de época y un testimonio de archivo de Cerati, que reconoce entre risas: "Éramos un peine y tres personas".

Gustavo Cerati y el nacimiento de su hija Lisa, en un video que permanecía inédito

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Una visita a Marabú, donde Soda Stereo dio sus primeros shows, junto a Adrián Taverna, el sonidista histórico del trío, sirve como punto de partida para un repaso acelerado por el ascenso del grupo. El ritmo vertiginoso no permite hacer foco en períodos puntuales, pero sí hay abundante material inédito, como imágenes de shows durante la Sodamanía, tomas en camarines o en traslado de un destino a otro y un nuevo testimonio de Cerati en el que reconoce que en un momento de esa explosión tuvo un intento de separar a la banda en un pico de hartazgo, en un aeropuerto en Costa Rica. El éxito de Doble vida y su posterior presentación en Buenos Aires lleva a la grabación de "Canción animal" en Estados Unidos, con tomas del líder del grupo registrando las guitarras de "Entre caníbales" y "Un millón de años luz". También se puede ver cómo la incorporación de Melero genera una simbiosis con Cerati y fricciones con sus compañeros, que desencadena su posterior mudanza a Chile, con la grabación de Amor amarillo y el nacimiento de su hijo Benito como pilares de una nueva época.

Esa búsqueda de un nuevo horizonte funciona también como la antesala de la separación de Soda Stereo. Un show caótico y poco inspirado en el Festival Alternativo de Ferro y la llegada de su hija Lisa son el preámbulo de El último concierto, en el estadio de River, en 1997. Tras la omisión de su período al frente del proyecto electrónico Plan V, Leo García realiza su interpretación de la génesis de Bocanada y cuenta cómo muchas de las letras estuvieron inspiradas por el libro Las siete leyes espirituales del éxito, de Deepak Chopra.

El trailer del documental que se estrenó anoche y que puede verse en Flow y el On Demand de Cablevisión

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Un corte en la línea temporal pone como protagonistas a Benito y a Lisa para hacer énfasis en el costado más íntimo de Cerati: su faceta como padre. Aparecen imágenes de juegos de entre casa, vacaciones familiares en San Martín de los Andes y un disco de acid-house que el mayor de sus hijos grabó con él a los cinco años.

Es justamente Benito quien analiza cómo fue que Cerati decidió volver al rock de guitarras. "Lo frustraba que sacaba cosas que, si bien él hacía lo que quería, no le iba tan bien", una alusión indirecta a la transición de Siempre es hoy a Ahí vamos.

Del éxito de su cuarto disco solista al operativo regreso de Soda Stereo, con el nivel de secretismo en el que se lo gestó, y las arduas negociaciones que el manager Daniel Kon tuvo que mantener con los tres integrantes de la banda para que se pusieran de acuerdo respecto de las cláusulas del contrato que iban a terminar firmando. La salud del autor de "De música ligera" da las primeras alarmas cuando una trombosis obligó a que las advertencias de su médico fuesen un tópico recurrente en esa gira, aunque, en palabras del propio García, "él tomó la decisión de vivir a pleno y hacerse cargo de las consecuencias".

La familia Cerati en la casa de Lilian Clark, el hogar en el que aún se conserva la habitación de la adolescencia de Gustavo
La familia Cerati en la casa de Lilian Clark, el hogar en el que aún se conserva la habitación de la adolescencia de Gustavo Crédito: NatGeo

Con las imágenes del último show del retorno de Soda Stereo en pantalla (y las menciones a varias charlas y discusiones para sellar asuntos y heridas pendientes), Charly Alberti hace una revelación al afirmar que entre los tres músicos se habían propuesto no ponerle final definitivo a su propia historia: "Dijimos: ‘Paremos ahora’, y cada cuatro o cinco años nos mandamos una gira de estas, la pasamos espectacular, hacemos un disco y después cada uno sigue con lo suyo, y en eso habíamos quedado". Siguiendo el ritmo de ese plan, lo que sigue es la grabación de Fuerza natural, su último álbum de estudio y el único que aparece documentado en profundidad en BIOS. Todos los involucrados destacan cómo Cerati sentía una conexión especial con el presente y el aquí y ahora, algo que el propio músico amplía desde una entrevista en la que afirma: "Por ahí por la edad, la suma de millaje en la vida, cada vez se me hace más necesario disfrutar el trayecto y paladear más los instantes". Así lo demuestran las tomas de backstage de la gira de presentación del álbum, y el aire de camaradería que mantenía junto a sus músicos.

Javiera Mena, en el rol de conductora y entrevistadora y Benito Cerati
Javiera Mena, en el rol de conductora y entrevistadora y Benito Cerati Crédito: NatGeo

Un fragmento de su último show en Caracas y el detrás de escena de la foto que se sacó con su banda al terminar de tocar (y mientras ya experimentaba los primeros síntomas del ACV que devino en su muerte cuatro años después) es la antesala del final de su propia historia, en la que Bosio y Alberti detallan su último encuentro con él en la clínica Alcla, y en donde se puede apreciar la enorme entereza con que Lilian Clark atravesó esos largos cuatro años.

A modo de cierre, su familia y sus músicos amigos se reúnen en Unísono para interpretar una versión de "Fuerza natural" que alterna entre fragmentos del original. El manejo de edición y de las tonalidades de imagen juegan a dar la impresión de que Cerati se encuentra presente junto a ellos en el estudio, uno de los mayores logros del documental.

Aun con recortes temporales severos (sus proyectos electrónicos, la grabación de Dynamo, Sueño Stereo y gran parte de su discografía solista) y la omisión de testimonios claves (la ausencia de Richard Coleman se hace notar en la historia), BIOS se sostiene por el valor emotivo al permitir abrir una hendidura hacia el interior de la dinámica de una figura con un talento tan grande como el hermetismo con el que manejó su vida privada.

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