
Los hermanos sean unidos
El vínculo fraterno gana espacio en la TV; sus intérpretes separan realidad de ficción
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"Los hermanos sean unidos/ porque esa es la ley primera/ tengan unión verdadera/ en cualquier tiempo que sea/ porque si entre ellos pelean/ los devoran los de ajuera" , reza el Martín Fierro, de José Hernández. Pero no en todos los casos, ni en la realidad ni en la TV, el consejo se cumple del todo. Tal vez, uno de los rasgos más interesantes de la ficción es que otorga la posibilidad de recrear situacio-
nes que se desarticulan no bien concluye la escena, y muchas veces los personajes de los hermanos que sostienen conflictos en las historias de la pantalla chica no se hacen carne en los actores que los interpretan. Es entonces cuando, por fuera del aparato de TV, los profesionales logran formar vínculos de amistad e incluso casi de hermandad.
Una situación como esa parecen vivir los protagonistas de Valientes : en el camino de concretar una venganza contra Laureano Gómez Acuña (Arnaldo André), los hermanos Enzo (Gonzalo Heredia), Segundo (Mariano Martínez) y Leo Sosa (Luciano Castro) tuvieron que superar hasta ahora resentimientos, celos por el amor de una mujer, peleas y hasta peligro de muerte. Pero eso es en la ficción.
En diálogo con LA NACION, Gonzalo Heredia explicó cómo se desarrolló la relación entre ellos: "Manejamos códigos muy similares y tenemos pensamientos parecidos sobre la vida; creo que eso hizo que resultara más fácil pararnos en un lugar más relajado para trabajar, y hace posible confiar en el otro".
Comenta Heredia, además, que fuera del set de grabación no hablan de trabajo, sino de cada uno. "A partir de conocernos y de generar complicidades fue como pudimos armar el vínculo. Yo creo en la relación humana para poder trabajar, y creo que a ellos también les pasa. Es lo más sincero y creo que la gente eso lo percibe."
El actor consideró que el éxito de la tira, que tiene unos 30 puntos de rating en promedio, en El Trece, radica en la química entre los miembros del elenco y en las relaciones que se fueron tejiendo entre los personajes. "Además de la columna vertebral, que es la venganza, tiene un tono de comicidad que aporta, por ejemplo, el personaje de Huevo [Alejandro Müller] y la relación que él tiene con Segundo", opinó. Para Heredia, el público se identifica con ellos y con la relación entre los hermanos. "Es incondicional. Es «pase lo que pase, te banco»; a pesar de las mujeres, de los engaños, de los robos de Enzo, se bancan", expresó.
También resulta clave el nudo de la trama, ya que, según el actor, la sociedad necesita "el acto heroico; defender al pobre y hacer justicia".
Inestables y conflictuados
Quienes desde un principio tuvieron que sobrevivir nada menos que a la inestable relación entre sus padres, son los jóvenes hermanos de Tratame bien , Damián (Martín Slipak) y Helenda (María Alche), hijos de José (Julio Chávez) y Sofía (Cecilia Roth).
Para Slipak, el vínculo entre los personajes se fue construyendo sobre la base de "cierta protección que tratan de darse estos dos adolescentes, que a veces quedan bastante desprotagidos por los padres, que están pasando por mucho estrés y cambio", según dijo a este diario.
Así, lo que más necesitan estos hermanos -con el correr de los capítulos se descubrió que el personaje de Slipak no es hijo del de Chávez, sino del de Daniel Fanego- son las demostraciones de afecto. "Al principio, se planteaba en el guión una cosa de mayor irritabilidad entre ellos. Pero a medida que pasó el tiempo fue interesante ver cómo se habían hecho adultos y volvieron a reconocerse y a vincularse como gente más grande", opina.
Fuera de la pantalla, la dupla tiene "un vínculo muy cordial" y se lleva muy bien, según detalló Slipak. "Para mí, los vínculos de la realidad modifican los de la ficción. Y siempre algo de eso se trasluce. Entonces, a veces nos entendemos y otras no, como les pasa a los personajes", dijo.
Enséñame a vivir, la tira de la tarde de El Trece que atraviesa sus momentos culminantes, reunió a dos intérpretes que tranquilamente podrían ser hermanos, según confesaron a este diario: Pablo Rago (Lucas) y Felipe Colombo (Cristóbal). "No trabajamos nada antes de empezar a grabar. Fue muy natural nuestro encuentro. Yo tengo un hermano bastante parecido a Cristóbal, sólo que mi hermano es prohibido para el horario de protección al menor", bromeó Rago.
Ambos actores se refirieron al otro como "un encanto de persona". Rago recordó que comenzaron a relacionarse a partir de la historia de la novela: "Empezamos a jugar tipo «¿dale que éramos hermanos?». Eso es lo que realmente disfruto del trabajo. Decía cosas como «¿Por qué nadie me dijo que tenía un hermano mexicano?». Tenemos un sentido del humor bastante parecido".
Así como en la serie Lucas asumió el rol de padre de Cristóbal luego del fallecimiento de sus padres, Rago reconoció que en la realidad la actitud de "contención y acompañamiento" de sus compañeros le sale naturalmente. "Tiendo a ponerme un poco en lugar de padre de mis compañeros más jóvenes. Sobre todo porque tengo un poco más de experiencia en la TV y me parece que me corresponde, aunque Felipe vino a ponerme un poco de orden, ya que es muy responsable en el trabajo", aclaró.
Neuróticas y globalizadas
Para las hermanas de Ciega a citas -por Canal 7-, las cosas se complicaron de movida: cuando Lucía (Muriel Santa Ana) escuchó que su hermana menor, Irina (María Abadi), apostaba el costo de la fiesta con su madre a que Lucía no iría sola, vestida de negro y gorda a su boda, se sintió herida y decepcionada. Lucía e Irina padecen a Manucha (Georgina Barbarossa), una madre controladora, que opina sobre todo sin filtros y que las compara todo el tiempo. "Lucía quiere mucho a Irina, pero la juzga y la critica por la vida que lleva y porque no es capaz de imponer sus ideas", explicó Santa Ana a LA NACION. Por su parte, Irina -según Abadi- "admira mucho a su hermana y quisiera tener la autonomía con la que ella maneja su vida, aunque a veces se pone celosa porque se lleva muy bien con su padre [Boy Olmi]".
Tal vez el caso más curioso resulte el de los hermanos de diferentes nacionalidades reunidos en el elenco de Niní , en Telefé, protagonizada por Florencia Bertotti. Al mejor estilo de la pareja Brad Pitt-Angelina Jolie, el embajador Parker (Facundo Amador) adoptó hijos en diferentes países y, de ese modo, en su mansión conviven Martín, de 17 años (Juan Manuel Guilera), Chaman Chan, de 9 (Sheyner Cristian Dias Gomes), Chow, de 15 años (Melanie Chong) y Sicilia, de 6 (Iara Muñoz), quienes de a poco están aprendiendo a compartir el mismo espacio y a relacionarse. Como sus personajes.






