
Mapa de la TV argentina
El interior repite programas capitalinos y los canales porteños pasan más ficción extranjera que local
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Será que la industria de la televisión argentina ha sobrevivido a fuerza de talento y casualidad. Porque, aunque sea a duras penas y pese a la recesión económica, no ha dejado de generar proyectos en un mercado cada vez más reducido: la inversión publicitaria, esa corriente de energía televisiva que corre por las venas de las tandas, sigue decreciendo año tras año y en la temporada 2001 bajará un siete por ciento más.
La falta de planificación y la ausencia de una política nacional que fomente la generación de una industria audiovisual no pueden más que agudizar esta crisis. La televisión argentina se encuentra hoy en medio de un vendaval económico, y distinto sería si el mal tiempo la hubiera encontrado bien plantada como industria en vez de sorprenderla como a una hoja libre a los designios del viento.
El Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) ha hecho lo que hace mucho debería haberse realizado desde el Estado: un estudio minucioso acerca de cuál es el estado de la televisión en todo el país, desde los grandes canales capitalinos hasta las emisoras más pequeñas de provincias. Y así estamos: varios canales del interior ni siquiera cumplen con el mínimo de producción propia que requiere la vigente ley de radiodifusión 22.285. Es más: el 70 por ciento de la programación de la pantalla chica del interior está ocupado por los programas producidos desde Buenos Aires (lo que implica un perjuicio a la industria en el nivel regional) y, a su vez, en la misma línea desalentadora, de la ficción que emiten los principales canales privados (América, Azul TV, Telefé y Canal 13), el 74 por ciento es extranjero.
Desde que la Comunidad Económica Europea es más que un nombre de unidad continental, la región se ha ocupado puntillosamente de generar políticas globales de crecimiento.
Uno de los temas que hace una década genera el mayor de los desvelos por parte de las autoridades del Consejo de la Unión Europea es la industria audiovisual. Entre 1991 y 1995 ejecutaron el plan Media. De 1996 a 2000, el Media II, y ahora, de 2001 a 2005, han puesto en marcha el programa Media Plus.
Este proyecto, que se ha denominado "Tierra sin fronteras" (definición que debe entenderse como "sin fronteras dentro de las fronteras de Europa"), tiene por objetivo, según publica el Diario Oficial de las Comunidades Europeas, mejorar las condiciones de difusión televisiva de obras europeas en los mercados europeo e internacional y dice: "Habida cuenta de la destacada función que pueden desempeñar los canales de televisión en la difusión de obras europeas y del escaso lugar que ocupan actualmente dichas obras en la programación, conviene que los radiodifusores europeos fomenten la difusión europea de programas comprando obras producidas en otros Estados miembros".
Y a la intención la Comunidad agregó dinero contante y sonante: Media Plus prevé un aporte de 350 millones de euros para la financiación de proyectos audiovisuales.
Pero, ¿cómo la recomendación de programar más obras audiovisuales europeas se lleva a la práctica país por país? Tomemos el caso de España. A raíz de las directivas de la Comunidad, el rey Juan Carlos I modificó la legislación sobre radio y televisión. Ahora su artículo 5 establece que los operadores de televisión "deberán reservar el 51 por ciento de su tiempo de emisión anual para la difusión de obras audiovisuales europeas".
Para calcular el "tiempo de emisión", el artículo 7 de la ley dice que "no se computará como tiempo de emisión el dedicado a informaciones, transmisiones deportivas, concursos o juegos, publicidad, televenta y servicios de teletexto". Para ser más claros: la ley no le impone a cada canal cómo debe programar su pantalla, pero sí le exige que en el caso de programar ficción y documentales (los únicos géneros que quedan si se tiene en cuenta lo que no se computa) el 51 por ciento sea de producciones europeas. Así se establece un freno a las series y películas norteamericanas que siempre han tenido un gran porcentaje de penetración en el nivel mundial. Esta preocupación europea por delimitar cuotas de pantalla no es menor y la forma en que lo hace no es casual. Primero, se da por descontado el hecho de que en general los programas de entretenimientos y los periodísticos son de producción local. Segundo, se refuerza el área audiovisual (telenovelas, telefilms, documentales), que genera más empleo y capacidad de exportación.
"La comisión reconoció el efecto positivo del Programa Media II", señala uno de los considerandos del programa Media Plus, publicado en el diario oficial de las Comunidades Europeas. Luego agrega: "Conviene que el Programa Media Plus permita crear un entorno propicio para la creación de empresas y para la inversión, con el fin de asegurar la presencia de la industria audiovisual europea en el mercado mundial".
¿Qué hace la Argentina?
El Comfer ha hecho un relevamiento sistemático de la TV argentina en marzo de 2000, hizo otro en marzo último y un tercero en julio pasado. Esta última radiografía expresa que el promedio total (Capital Federal e interior) del origen de la programación es el siguiente: 25 por ciento extranjero (telenovelas, series y películas; de estas últimas el 93 por ciento norteamericano) y 75 por ciento nacional.
La cifra podría ser auspiciosa, pero contabiliza los géneros periodísticos y de entretenimientos que, como ya se ha explicado, no pesan a la hora de la exportación. Si se leen los números al estilo europeo las cosas cambian. América, que programa muy poca ficción, de lo poco que emite el 100 por ciento es extranjero. En Azul TV sólo el 27 por ciento de la ficción que se programa es nacional. Telefé y Canal 13 van por la misma senda: el primero tiene un 63 por ciento de ficción importada contra un 37 por ciento local y el segundo, un 60 por ciento extranjera contra 40 de producción nacional. La excepción es Canal 7, con un 53 por ciento local y un 47 por ciento del exterior.
No hace falta un exceso de lucidez para comprender que la balanza no se equilibra: se importa más ficción de la que se produce y, por lo tanto, de la que se puede exportar.
"Algunas cuestiones respecto de la relación entre los canales de Capital y los del interior nos parecen preocupantes", explica Luis Lázzaro, director de Fiscalización y Evaluación del Comfer y encargado de radiografiar a la TV argentina. "Claramente se advierte una producción escasa de contenidos en el interior y ausencia de productos del interior del país en la programación de Capital. Esto refleja que no tenemos, desde el punto de vista de la producción, una pantalla federal. Hay una instalación de contenidos de Capital en el interior del país que ronda el 75 por ciento. Y en algunos casos los niveles de producción del interior son alarmantes: apenas llegan al 7 por ciento de producción local."
-¿Qué hace el Comfer para revertir esta situación, que perjudica a la industria en el nivel regional?
-Primero investigar y estudiar el tema y difundirlo, como punto de partida para que se incorpore al debate. Luego, desde el área de fiscalización, estamos haciendo un seguimiento de los porcentajes de producción propia que la ley establece para todos los licenciatarios. En el caso de la TV, cuando un canal tiene más de doce horas de emisión debe tener por lo menos un 10 por ciento de producción propia.
-Esto según la ley 22.285, y hasta ahora no ha sido modificado.
-Esto no se ha modificado y hay canales que están por debajo de esos niveles de producción.
-¿Qué se hace en ese caso en que no se cumple la ley?
-Deberíamos iniciar un procedimiento que debe terminar en algún tipo de sanción. Pero como esto no se hizo durante muchos años, queremos, en forma simultánea, que empiece a haber un mayor nivel de conciencia.
-¿Estos canales del interior que no cumplen con el porcentaje de producción propia tienen algo en común? ¿Pertenecen a la red que es propiedad de Telefé?
-No necesariamente. En general la programación del interior tiene un 70 por ciento de producción de la Capital Federal, pero es cierto que en los casos donde hay una relación directa de propiedad entre quien distribuye el contenido y quien lo emite en Capital, como la red del grupo Telefé, ese porcentaje llega al 83 por ciento. Pero en ese caso no hay una infracción a la ley en términos generales, porque el porcentaje de producción local es superior al 10 por ciento. Lo que sí se advierte es que la concentración de la propiedad supone este tipo de fenómenos y, por lo tanto, habrá que pensar en promover mecanismos para alentar la producción de contenidos en el interior sin que eso signifique un perjuicio económico al licenciatario y sí un beneficio para la gente del lugar.
Cada provincia, un mundo
Las cuatro emisoras que no cumplen con el mínimo de 10 por ciento de producción propia que exige la ley son: Canal 10 de Mar del Plata (privado), que aporta apenas el 7% de producción propia; Canal 6 de Bariloche, Río Negro (privado), también el 7%; Canal 10 de Gral. Roca, Río Negro (provincial), el 9%, y Canal 10 Universidad de Tucumán (privado), el 9 por ciento.
Del otro lado están los que mayor producción propia tienen: Canal 7 de Rawson, Chubut (provincial), con el 50% de programas locales; Canal 3 de Santa Rosa, La Pampa (provincial), el 69%; Canal 12 de Posadas (ex gobierno de Misiones, multimedios Sapem), el 61%, y Canal 9 de Río Gallegos, Santa Cruz (provincial), el 40 por ciento.
Por último pueden enumerarse algunas curiosidades, a saber: que ni Lapacho TV Canal 11 de Formosa (provincial) ni Canal 3 de Santa Rosa, La Pampa (provincial), retransmiten nada de la Capital Federal. Ni un solo programa. Sin embargo, la proporción de lo que producen y lo que compran, no ya a la Capital Federal sino al extranjero, es bien diferente.
Lapacho TV Canal 11 de Formosa es una emisora provincial con un 33 por ciento de producción local, pero compra el 5 por ciento al cable y el 62 por ciento en el exterior. Es, como consecuencia, el canal del interior que más programación extranjera emite.
Canal 3 de Santa Rosa, La Pampa, también es provincial, pero su cuota de pantalla es diferente: emite un 69 por ciento de producción local y completa la grilla con un 8 por ciento del cable y un 23 por ciento extranjero.
Sin política audiovisual
No obstante el estado de cosas que surge del relevamiento del Comfer, el organismo no tiene una visión pesimista de la TV argentina. "Notamos que la ficción se mantiene en un cierto nivel -dice Luis Lázzaro-. Pensamos que sería deseable una mayor presencia de contenidos de ficción nacional, pero debemos decir que en julio de 2001 estamos en el 11 por ciento de ficción respecto del total de programación nacional, mientras el año pasado se registraba un 10 por ciento. Desde el punto de vista general, de todos los géneros, esta radiografía da por muy positivo y alentador un aumento sostenido de la producción nacional aunque los programas de entretenimientos y de interés general pasaron a ocupar la mayor cuota de pantalla."
Sin embargo, la estrategia argentina, comparada con la del Primer Mundo, es poco menos que una ausencia. Hace diez años que Europa financia talentos y arma su propia industria audiovisual con el reaseguro de su mercado interno y con el objetivo de exportar al mundo. En nuestro país, en cambio, hay un proyecto de ley de radiodifusión que todavía espera, si no ser sancionado, al menos ser discutido en el Congreso.
¿Para qué sirve una política audiovisual? Una respuesta de comprensión rápida: para evitar una competencia ilimitada, por una torta publicitaria reducida, entre la producción local y las millonarias superproducciones cinematográficas (llámense "Titanic" o "101 dálmatas") que, además, consiguen un rating precedido por enormes campañas de difusión previas. Por eso, entre otras cosas, Europa mira hacia adentro.
Mientras aquí no se construya una política audiovisual nacional la televisión argentina seguirá andando sin mirar: ni tierra adentro, ni hacia el Mercosur, ni de cara al mundo globalizado. Y todavía más. Aun si se sancionara una nueva ley de radiodifusión, si sus contenidos no estuviesen a la altura del mundo digitalizado que vendrá de poco le servirá a la Argentina la chispa del espontáneo talento local de siempre. Su futuro audiovisual habrá quedado detenido en el tiempo... perdido.
Qué miran en el interior
- El 71 por ciento de lo que programan las provincias proviene de la Capital Federal, pero hay excepciones: Canal 11 de Formosa y Canal 3 de La Pampa no retransmiten nada de Buenos Aires. No obstante, sus criterios son diferentes. El provincial Canal 11 de Formosa tiene un 33 por ciento de producción local y un 62 por ciento del exterior. Es el canal del interior que más programación extranjera emite. En cambio, Canal 3 de La Pampa, también del Estado provincial, tiene un 69 por ciento de producción local y sólo un 23% de extranjera.




