
Marley, risas y torpezas de los domingos
Mex Urtizberea entrevista al conductor de Telefé
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"Operación triunfo" finalizó el domingo pasado. Pero no. Esta noche, los participantes que no llegaron a la final tendrán la posibilidad de volver a competir por el gran premio que significa para una cantante la grabación de un disco.
Marley estuvo desde el principio con cada uno de los chicos. Se angustió, sonrió y lloró con ellos a medida que avanzaba el programa. Esta noche, el conductor seguramente volverá a hacerlo. Pero antes pasó otra dura prueba: la de ser entrevistado por el multifacético Mex Urtizberea, que, para variar, por un día fue cronista de LA NACION.
-¿Cómo fue que te llamaron para trabajar en "Operación triunfo"?
-Hice un casting en Telefé para ver cómo daba de conductor del programa, y les gustó mucho. Hasta ese momento yo estaba obsesionado con hacer el programa, era lo que más quería; me miraba todos los "Operación triunfo" de España, sabía que estaban buscando a alguien del estilo del conductor español y entonces practicaba frente al espejo para que me saliera todo exactamente igual a él, ponía una mano en el bolsillo, y en la otra las tarjetas, hablaba como él...
-¿Ahora te ayuda mirar a Andy Kusnetzoff en la conducción de "Escalera a la fama"?
(risas) -Andy y yo -que nos conocemos hace un montón y somos amigos- tenemos estilos diferentes, y además los programas son diferentes; "Operación triunfo" tiene un formato establecido, y yo, desde la conducción, respeto ese formato. Lo que no tenía planeado, y me está sucediendo, es comprometerme tanto con las historias de los chicos. Realmente me emociono muchísimo con ellos; incluso el otro día se me caían las lágrimas frente a cámara, cosa que jamás me pasó en mi carrera. Suena exagerado, pero este programa me cambió la vida, ahora soy mucho más "emocional". Termino el programa a las doce de la noche, y quizá son las seis de la mañana y sigo despierto por el estado de emoción en el que quedé. Ya adelgacé seis kilos: pierdo un kilo por programa; es que transpiro muchísimo por la tensión que paso por los chicos.
-¿Y cómo fue tu experiencia como actor de carácter en "Costumbres argentinas"?
-Yo pensé que me habían llamado para hacer algo medio gracioso, que me tenía que tropezar o hacer alguna torpeza, esas cosas que ya todos esperan de mí. Pero cuando llego, me entero que tenía que hacer un personaje re-agresivo, tenía que enojarme, gritar y pegarle una trompada al chico que estaba con el personaje de Guillermina Valdés -yo hacía de su novio-; pensé que no me iba a salir, porque a mí no me sale enojarme, jamás grito ni nada por el estilo. Igualmente no salió tan mal, traté de que todo sea lo más realista posible...
-Quizá no hacía falta que fuera tan real la piña que le pegaste a ese pobre chico...
(risas) -Es que justamente, como quería que parezca verdad se la pegué de verdad...
-Decías que todo el mundo espera de vos que hagas alguna torpeza... es como un clásico ya, como los vocablos latinos de Grondona, o el "Hola mami" de Luisa Albinoni...
-Y sí... quizás estoy en el supermercado y la gente está esperando que se me caiga algo. A veces me pasa: una vez agarré una lata y se me cayeron cuatro. La gente me aplaudía. Si no me pasa nada de eso es como que quedan desilusionados...
-La gente que te conoce dice que sos una persona muy generosa...
-Sí, es que me da mucho placer regalar cosas, darles cosas a los demás
-Claro, según me contaron, de chico le robabas plata de la billetera a tu mamá para dársela a la gente que venía a pedir a tu casa...
-Sí, era un especie de Robin Hood. Cuando era adolescente trabajé de cajero en un supermercado y, como me daba pena ver a las abuelas que para pagar en la caja sacaban su bollito de plata, les cobraba todo mucho más barato. Si compraban un pollo que valía diez pesos, yo se los marcaba un peso cincuenta. Ellas no me decían nada, pensando que me había equivocado. Y, obviamente, siempre que venían se ponían en mi caja.
-¿Por ese entonces ya te imaginabas que ibas a trabajar en TV?
-A los quince años les firmaba autógrafos en las carpetas a mis compañeros y les decía que los guarden porque en algún momento yo iba a ser famoso.. Me gustaba mucho la televisión. Jugaba a ser programador de canales. Armaba, con todos los programas que había, el canal perfecto: a las once tal, a las doce Piluso y Coquito...
-¿Querés decir con esto que estás muy bien preparado para ser gerente de un canal?
-Noooo, los que están lo hacen muy bien (risas).
-Te lo preguntaba por el serrucho que tenés debajo del brazo...
-... no, no, era un juego nada más.
-¿Cómo sos en tu vida privada?
-Tímido, muy tímido. Soy de las personas que en una fiesta se quedan en un rincón, como escondido...
-Debe ser difícil esconderse siendo tan alto...
-A veces mi altura me avergüenza un poco, y por eso cuando hablo con alguien que es más bien bajo, me voy bajando, disimuladamente...
-Ahora entiendo por qué mientras hablabas conmigo te fuiste poniendo en cuclillas... Te pido que no te pongas a mi altura...
(risas) -También es cierto que toda mi timidez desaparece frente a una cámara. En "El show de la tarde", con Florencia Peña hacemos sketchs y cosas en las que nos ponemos en ridículo total, y jamás siento vergüenza. Otra cosa que vino muy bien para mi timidez es Internet: me gusta mucho conocer gente vía chat. Ellos se sorprendieron cuando les dije que era Marley. No me creyeron... hasta que nos encontramos personalmente.
-¿Tenés cosas reservadas para hacer cuando te jubiles?
-Escribo desde los 15 años y tengo tres novelas escritas. Hay muchas cosas que me gustan fuera de la TV... Para mí no sería nada traumático no estar más en esto.
Un flaco con suerte
- Su nombre real es Alejandro Wiebe.
- Inició su carrera en "Fax" con Nicolás Repetto, en Canal 13. Estuvo también en "360, todo para ver", con Julián Weich.
- Con "Teleshow" se volvió sinónimo de farándula y viajó por el mundo .
- Actualmente, en Telefé, hace "Protagonistas únicos", "El show de la tarde" y "Operación triunfo"






