
Más de lo mismo en "Generación pop"
"Generación pop", programa con aspirantes a figuras del espectáculo realizado a partir de una idea de Reina Reech. Producción artística: Leticia Rocco. Producción ejecutiva: Pancho Calvo y Franco Giorgutti. Dirección: Alejandro Arias. Producción general: Pablo Martins y Reina Reech. Por Canal 13, los jueves y viernes, a las 22.
Nuestra opinión: bueno
Razones que tienen mucho que ver con estrategias para ganar rating a cualquier precio y muy poco con el respeto a formalidades elementales y la consideración hacia los televidentes hicieron que la primera emisión de "Generación pop" comenzara anteanoche exactamente a las 22.18 y terminara apenas 57 minutos más tarde. De esta curiosa configuración horaria dentro de la programación de Canal 13 se desprende que con menos de una hora de programa alcanzó y sobró para poner en juego todas las cartas televisivas de un proyecto que demandó, a juzgar por lo visto, mucho más tiempo de elaboración, armado y realización.
Semejante economía de tiempo dice mucho acerca del estado actual de esta suerte de nuevo género televisivo tributario de los reality shows, dedicado a apoyar, alentar y mostrar el proceso de surgimiento de nuevas figuras y que tiene a "Popstars" como bandera.
A estas alturas ya queda claro que todo lo esencial ya estaba dentro del ciclo en el que nacieron Bandana y Mambrú. Y que quienes tomaron después ese camino no necesitan más que adaptar levemente esos ejes fundamentales al nuevo escenario. Con ajustes que jamás alterarán las reglas básicas, la fórmula ya demostró ser útil para organizar desde la TV la selección de aspirantes a cantantes, modelos o jugadores de fútbol, aunque los resultados hayan sido dispares.
Por eso, si "Generación pop" necesita ahora menos de 60 minutos para poner en marcha su propuesta es porque aprovecha en plenitud un mecanismo de uso ya comprobado y lo aplica, en este caso, a un objetivo que a primera vista parece contar con todas las posibilidades para obtener réditos. Porque está dirigido a chicos de entre 15 y 21 años, una franja que casi como ninguna otra encuentra en los fenómenos mediáticos un espejo que alienta la voluntad de emulación y de acercamiento al éxito. Basta escuchar a un puñado de participantes cuando reconocen que se inscribieron en el programa porque su máxima aspiración es ser reconocidos por la calle y firmar autógrafos.
Si un elemento separa a "Generación pop" de sus antecesores es que aquí no se trabaja con el suspenso y la expectativa de una serie de instancias eliminatorias que sólo al final develarán a los ganadores. Ya desde el comienzo aparece el testimonio oral de varios finalistas, mucho antes de mostrar cómo se cumplieron las etapas del multitudinario casting que originalmente superó las 8000 personas. Al mismo tiempo, salta a la vista que los aspirantes responden aquí a un rango amplio de diferencias físicas propias de una etapa de tantos cambios, en vez de las características más precisas y acotadas de otros reality enrolados en esta corriente.
Pero todo esto no es más que la ine-vitable adaptación al universo preadolescente de un método que en "Popstars" y sus continuadores mostró todas sus cartas. Lo demás ya es historia conocida: las expectativas de aspirantes llegados desde varios puntos del país dispuestos a mostrar su incipiente talento, un desfile de imágenes en las que se alternan ganadores eufóricos y perdedores tristes, una cuidadosa selección de historias de vida "para que los vayas conociendo mejor", algunas secuencias que muestran al jurado en pleno debate y una voz en off que no cesa de hablar del "sueño compartido".
Todo transcurre entre gestos amables, fragmentos de canciones de moda, algún vistoso ejercicio coreográfico y muestras del intenso vínculo que Reech sabe establecer en forma natural con los chicos. De imágenes prolijamente ensambladas, en las que no se ahorran efectos visuales, se desprende una historia que puede seguirse con cierto interés, sobre todo por los risueños comentarios de algunos participantes, pero que tiene todo el tiempo el sabor de lo ya visto y que a veces aplica en demasía el costado sensiblero.
Sabemos -por lo que declaró anteayer Reina Reech a LA NACION- que del programa saldrán finalmente una banda y algún precoz actor o actriz, aunque el objetivo fundamental apunta, al menos en los papeles, a brindar a los finalistas elementos de aprendizaje para ser aplicadas en algunas áreas del entretenimiento (canto y baile, sobre todo) cercanas a las que conocimos en "Fama".
A pura música
Pero también sabemos, a partir de "Popstars", que la TV es en estos casos el promotor o el aliado ideal para impulsar una idea que, de ser exitosa, está en condiciones de ampliar sus posibilidades (y también sus dividendos) y dirigirlas hacia varias direcciones a la vez.
Por eso, la módica apertura de "Generación pop" -un programa al que no le sobró nada, seguramente como resultado del aprovechamiento integral de los más probados antecedentes en la materia- puede llamar a engaño.
Si este proyecto alcanza los resultados imaginados por sus creadores no tardará en llegar el momento en que veamos multiplicarse en la pantalla -y sobre todo fuera de ella- a un grupo de chicos resueltos a quemar etapas en su búsqueda ansiosa de notoriedad.





