
"Me encanta escribir policiales"
Marcelo Camaño, autor del telefilm de la Fundación Huésped, confía en la ficción para concientizar al público
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"Hay una historia que me encantaría escribir, pero por las dudas no se la cuento a nadie, porque si lo hago corro el gran riesgo de que alguien la termine haciendo antes que yo", confiesa muerto de risa Marcelo Camaño, autor de televisión en cuya trayectoria se destacan trabajos como Resistiré , El deseo y El capo, y entre sus creaciones originales se encuentran Montecristo , Vidas robadas, Televisión por la identidad y , más cercano en el tiempo, el guión del telefilm Belgrano , protagonizado por Pablo Rago, que se estrenó el domingo último en el Monumento a la Bandera, en Rosario.
Esta noche, a las 21.30, El Trece pondrá al aire el telefilm Sutiles diferencias , producido por la Fundación Huésped, que escribió Camaño junto con su colega Marisa Quiroga. "Fue muy agradable trabajar con la fundación, muy cómodo. En la primera reunión que tuvimos sugerí que podíamos hacer algo que no tuviera que ver sólo con la salud. Me parece que ellos hacen un gran trabajo de prevención y a esta altura la gente está suficientemente enterada de la problemática del sida. El tema es cuando a los que creemos que sabemos todo nos pasa cerca y cómo reaccionamos ante eso", explica el autor sobre dónde hace foco la historia que se verá hoy.
"Esto que hace Huésped todos los años está muy bien, y para esto es lo que tienen presupuesto. Pero creo que debería haber un ciclo permanente con esta temática, así como con otras relacionadas con la salud. En cualquier tipo de ficción se puede traficar información que interese. Se hizo acá, en Brasil, en Colombia. La verdad que la ficción da para todo. Un mensaje penetra mejor desde la emoción, desde el amor, desde el suspenso. Con Vidas robadas nos pasó que un tema muy delicado como el tráfico de personas estuvo muy bien contenido en la trama de ficción", opina. En cuanto a su encuadramiento como especialista en temáticas con compromiso social, agrega: "Me encanta esa línea de trabajo. Sé lo que hay que contar, sé cómo contarlo, sé dónde poner los villanos, dónde poner una buena historia de amor: pero si tengo que hacer otra cosa, tampoco me incomoda, lo hago muy a gusto. De hecho estoy haciendo un proyecto para MTV que nada tiene que ver con este tipo de trabajo, es algo mucho más liviano".
En cuanto al género que más le gusta, cuenta: "Donde me siento como el nene que está jugando con la pelota preferida es con el policial. Por tradición, por lectura, por haber consumido policiales desde chico. Es un género que te deja todo servido para que puedas meter cosas todo el tiempo. Pero por otro lado soy un gran defensor de la telenovela. No digo la más clásica, pero si aquella en la que podés mezclar géneros, en la que podés hacer guiños de realidad, de suspenso o de comedia. Como autor, me aburre un poco la serie, pero me encanta como televidente".
Escribas esclavos
Un tema que le preocupa y que no le permite quedarse con los brazos cruzados es la situación de los autores de televisión en la industria local. "Nuestra situación se empezó a deteriorarse en los 90, no por culpa de nadie en particular. En todo caso, quienes ejercemos este oficio permitimos que eso avance, en lugar de sentarnos a dialogar con los productores para rever ciertas situaciones. Eso fue minando nuestro trabajo e hizo que fuéramos subestimados. Hay productores que son generosos y que te dan el lugar que merecés, pero hay otros que nos consideran sus escribas esclavos", afirma. "Lo que se necesita en nuestro medio es más presencia del autor, menos miedo del productor, más relación entre ambos como aliados para llevar adelante un programa y mayor planificación", puntualiza más adelante como parte de la solución al problema.
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