Mickey y sus amigos tienen casa nueva
"La casa de Mickey Mouse" ("Disney s Mickey Mouse Clubhouse"). Dirigida por Rob LaDuca y Sherie Pollack. Autores: Ashley Mendoza y Kevin Campbell. Producido por Disney ABC Cable Networks Group. Los sábados y domingos, a las 10.30, por Disney Channel.
Nuestra opinión: bueno
Es raro ver a Mickey Mouse, a Donald y a toda la "cúpula jerárquica" del mundo de la animación de Disney (hablando en términos de fantasía, lógicamente) dibujados en forma no tradicional y por sistema computarizado. No está nada mal. Los personajes no pierden identidad y la diferencia sólo está en la textura. Sólo que para los nostalgiosos nos da un poco de pena que el 3D le haya ganado a la animación tradicional hasta en sus personajes tradicionales. Porque los protagonistas de este nuevo programa de Disney son nada menos que Mickey, su eterna novia Minnie, Donald, Daisy, Pluto y Goofy. Aunque, cada tanto, aparecen también como "invitados" Chip y Dale, el profesor Ludwig von Pato, el archienemigo Pete, los sobrinos de Donald, el caballo Horacio, la gallina Clara y la vaca Clarabella, entre otros.
La serie está dirigida al telespectador preescolar y tiene un carácter educativo. El objetivo es estimular en el chico la capacidad de resolver los problemas más simples. Esto se logra a través de situaciones sencillas en las que la mnemotecnia, el reconocimiento y la referencia son los principales ejes. A través de un juego interactivo y lúdico que los personajes mantienen con el espectador, la historia va cobrando sentido. Es como un pequeño rompecabezas que hay que ir armando sobre la base de las herramientas que estos queridos personajes (que mantienen su personalidad: importante) van brindando.
Aunque es un recurso muy utilizado en la serie, no se abusa de la repetición, y existe un trabajo interesante de incorporación de las matemáticas y la geometría en el mensaje.
Asimismo, hay un claro estímulo social para fomentar la creatividad en un crecimiento "moralmente" (en el mejor uso de la palabra) sano.
El mayor reparo está en la duración del envío. Treinta minutos es mucho para una sola historia. Asimismo, en el abuso de ciertas palabras en inglés (como nombres propios), que los más chicos sólo podrían repetir por fonética, pero sin capacidad de significado.







