Mujeres al borde de un ataque de risa
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"Una para todas" . Programa de interés general conducido por Beatriz Taibo, Mónica Galán, Andrea Politti, Ernestina Pais y Mariana Levy. Idea y producción general: Andrea Stivel. Guionistas: Miguel Gruskoin, Cristina Wargon, Ester Feldman, Pablo Mir, Fernando Balmayor y Diego Núñez. Escenografía: Martín Seijas. Dirección: Pablo Milutinovich. Lunes a viernes, a las 16, por Telefé.
Nuestra opinión: bueno
Que la tarde de la televisión haya incorporado un programa donde el espectador pueda encontrar un espacio a salvo de la avanzada de personajes mediáticos, ya es ganancia. Pero "Una para todas" es, además, una buena idea.
Protagonizado por cinco mujeres que representan un abanico de generaciones, "Una para todas" propone al público femenino, sobre todo, reírse de sí mismo. El paso del tiempo, el amor en las distintas edades, las visiones que el tiempo y la experiencia aportan al crecimiento personal son las variables incluidas en la propuesta, siempre puestas en juego en clave de humor.
Beatriz Taibo, Mónica Galán, Andrea Politti, Ernestina Pais y Mariana Levy, en orden generacional, son las bastoneras del ciclo, armado con una estructura rica en segmentos. El espacio principal está dedicado a un reportaje central por el que ya pasaron, entre otros, Soledad Silveyra y Alberto Migré. Y, tratándose de mujeres, las entrevistas no sólo tocan temas de actualidad, sino también aquellos nichos de la memoria femenina en los que el recuerdo del novelón sentimental es esperable (tanto con Silveyra como con Migré, no se soslayó "Rolando Rivas, taxista").
La vida cotidiana
Además de pasar revista a los lugares comunes del universo femenino, la veta actoral de las conductoras se plasma en una serie de sketches que se incorporan en distintos bloques del programa. Más que gracioso es el cuadro en el que las dos "ex" de un hombre invaden a la "actual" mujer. Cómplices por experiencia y socias en la pérdida, las "ex" se convierten en la pesadilla con la que debe lidiar la nueva -y, por supuesto, más joven- pareja de un marido siempre ausente. Ausente en la ficción que, como es evidente, no está centrada en la problemática masculina, sino en la del sexo débil.
Otro sketch reproduce la relación entre una madre joven y su hija adolescente. La primera, estancada en un mundo adolescente que ya debería haber abandonado, compite con su hija -que clama por que su madre haga de madre y no de amiga- por la ropa, los amigos, los novios, etcétera.
Contra el machismo
Como las cinco mujeres aman a los hombres, pero odian el machismo, ponen en práctica una sección llamada "Lavado de cabeza". Los galanes o galancitos invitados a participar en este segmento deben someterse a un literal lavado de cabeza propiciado por Beatriz Taibo, mientras que Ernestina Pais los somete a una suerte de test de machismo, y Andrea Politti los ronda como una gata apetitosa. Torturado por partida triple, el invitado, sin embargo, es cómplice en el juego: hace de machista aunque no lo sea, y se deja hacer aunque termine hecho una sopa como consecuencia de sus propias respuestas.
Fuera de los sketches y los segmentos con invitados, la mayoría de las secciones tiene un gran trabajo de guión cuyo objetivo es proveer a los contenidos del programa de una cierta cantidad de chistes. Debe señalarse que este aspecto es el menos logrado del programa. Si bien los guiones humorísticos tienen un piso de calidad, en demasiadas ocasiones el chiste naufraga por los furcios de las conductoras. Y un chiste mal contado es mucho peor que un mal chiste. En este sentido, sobre todo tratándose de un programa en vivo, y visto que el más perjudicado en un chiste mal contado es el narrador, sería recomendable que las cinco mujeres en cuestión pulieran este aspecto.
Por lo demás, "Una para todas" ha partido de una base sólida y tiene todavía mucho tiempo por delante para corregir algunas imperfecciones en un formato que, al menos, intenta aportar algo distinto de la tan baqueteada pantalla chica vespertina de estos días.






