
Poco acoso y demasiada autoayuda
"Acoso textual" , talk show conducido por Horacio Cabak. Panelistas: Myriam Bunin, Mónica Antonopoulos, Jowi Campobassi, Victoria Herrera, Eleonora Cole, Mariana Otero, Paola Prenat y Valeria Schapira. Producción periodística: Julieta Tommasone. Dirección de producción: Federico Cuervo. Dirección creativa: Sebastián Lía. Producción ejecutiva: Mara Raicevic. Producción general: Gastón Portal. Por América, de lunes a viernes, a las 17.
Nuestra opinión: regular
Con "Acoso textual", estamos en presencia del enésimo capítulo televisivo de la guerra de los sexos, desplegado con el mismo espíritu escasamente pretencioso de la mayoría de sus episodios anteriores y un vuelo tan corto que a menos que se encienda rápido la chispa de sus responsables todo puede venirse abajo tan rápido como el sillón ocupado cada tarde por el invitado masculino de turno.
La imagen viene a cuento de lo que parece a primera vista el único destello más o menos original de este talk show plagado de lugares comunes: cuando el hombre del día comparece ante una tribuna femenina de la cabeza a los pies, más ocho panelistas del mismo sexo, y no coincide con el veredicto de las mujeres al ser conminado a ponerse en el lugar de una dama para responder a una pregunta, la plataforma en donde se ubica su asiento comienza a descender peligrosamente, como si estuviera cada vez menos a la altura de sus interlocutoras.
Lo cierto es que, fuera de ese recurso ocasional -que, bien mirado, se asemeja al mecanismo que arrojaba a un subsuelo a los participantes que contestaban mal en "Decisión final", un fugaz programa de entretenimientos también conducido por Cabak y emitido por América en 2003- todo en "Acoso textual" suma apenas gracia forzada y un procedimiento que parece llegar a resultados bien diferentes de los fijados en un comienzo.
El programa está dividido en dos segmentos bien marcados. En el primero, la tribuna elige a partir de un terceto de alternativas un tema supuestamente digno de ser debatido entre las mujeres del panel, cuya disposición representa en apariencia distintos estilos, miradas y actitudes de la psicología femenina. Pero, en verdad, lo que resulta de esa discusión es un corto enunciado de principios por parte de cada una que jamás progresa hacia algún intercambio más o menos condimentado o digno de mención.
Es allí cuando el entusiasta Cabak trata de desperezar a los televidentes al presentar al hombre del día, cuyo "prontuario" precede al cuestionario del panel "acosador". Pero lo que también se promete como un potencial contrapunto sazonado con ingredientes sabrosos languidece en una sucesión de pálidas preguntas y respuestas que parecen más ceñidas al guión de algún programa de autoayuda que a la espontaneidad de las panelistas. No hay nada de malo en emplear esa clase de testimonios, pero no se compadecen con un programa que se precia de un título de evidente doble sentido y en el que todo el tiempo se habla de menstruación y de calenturas varias en plena tarde. Hasta que llega el invitado, claro.
Horacio Cabak, que en cada nuevo programa luce una mayor facilidad de palabra, sigue a la espera de una oportunidad para demostrar sus progresos como animador en algún ciclo con más aspiraciones.






