
"¡Qué espectáculo!": una propuesta fallida y con muchos gritos
"¡Qué espectáculo!", programa de juegos, entretenimientos y actualidad conducido por Maby Wells y Leo Montero, con la participación de Susana Sadej, María Susini y Romina Pereiro. Producción ejecutiva: Adrián Sgro. Producción general: Alejandro "Marley" Wiebe. Dirección: Fernando Espinosa. Por Canal 13, de lunes a viernes de 15 a 17.
Nuestra opinión: malo.
Transcurría la segunda emisión de "¡Qué espectáculo!" con un juego en el que había que adivinar el nombre de una figura oculta detrás de una pantalla de TV. Al comunicarse por teléfono con el primer participante, Maby Wells creyó percibir desde el saludo un tono de voz apagado y se lo hizo saber al televidente. Este, sorprendido, no sólo dijo que hablaba con normalidad, sino que ante la insistencia de ella subrayó su alegría por tomar contacto con el programa.
Tal vez Wells esperaba que el televidente, en vez de hablar con naturalidad, elevara el volumen de sus dichos y se colocara, en cuestión de decibeles, a la altura de lo que parece exigir cierto tipo de programas.
Es que en cierta TV, a la que representa con todas las letras "¡Qué espectáculo!", parece lamentablemente extendida la creencia de que para ser fresco, divertido, alegre y vital hay que hablar todo el tiempo a los gritos.
Esta falsa idea de euforia es el motor que pone en marcha el programa a lo largo de 120 minutos diarios que en los hechos parecen muchísimos más. Y si no que lo diga Jorge Bucay, que con este programa fue víctima de un abrupto cambio de horario, gracias al cual "El buscador" (una apuesta ciertamente más reflexiva y serena) perdió más de la mitad del rating que acumulaba cuando iniciaba sus emisiones a las 14. La realidad, una vez más, se impuso a los deseos y tanto Bucay como "Vos elegís" volverán a partir de hoy a sus horarios tradicionales, precediendo en el tiempo a esta nueva y aún muy pálida propuesta vespertina del 13.
No será "¡Qué espectáculo!" ni el primero ni el último programa liviano y deliberadamente frívolo pensado como fórmula pasatista en un horario que sufrió como pocos la baja del encendido y de la facturación publicitaria. Y hay que decir que esta nueva producción del 13 se desinteresa de la catarata de chimentos y escándalos que tiñe de un solo y pálido color las tardes televisivas.
Pero este distanciamiento no instala en el televidente la sensación de que ahora, en la programación vespertina del canal, se instaló una verdadera alternativa. Todo lo contrario: no hay nada en "¡Qué espectáculo!" que no haya sido visto antes. Y en todos los casos el original es notoriamente superior. Esto se nota desde la escenografía, que adopta con un propósito instrumental y sin enriquecimiento los conceptos utilizados por el canal de cable E! Entertainment en programas como "Top E! Music and News". Continúa cada lunes con "El encuentro", extemporánea sección que no parece tener más objeto que reivindicar la propuesta de "Atraídos", el ciclo de Maby Wells que el 13 levantó precipitadamente (también extemporáneo y como salido de otro programa es el ensayo para instalar a Carlos Belloso como el "nuevo" Capitán Piluso). Y sigue su camino a lo largo de una serie de juegos y entretenimientos que reconoce explícitamente como modelo al mucho más exitoso "Nico": como visible inspiración (el juego del pirata) o directamente aplicando la misma mecánica, como lo demuestra cada aparición del móvil de exteriores.
Desde esa conexión y con un aporte ciertamente menor, Susana Sadej entrega una cuota de simpatía y naturalidad que no llegan a aportar ni María Susini ni Romina Pereiro, que a poco de haberse iniciado el programa ya pasan casi inadvertidas.
No ocurre lo mismo con Maby Wells y Leo Montero por la simple cuestión de que son los conductores. Pero ellos, que en más de una ocasión demostraron que pueden funcionar como útiles partenaires, no pueden sostener con peso propio dos horas diarias en la primera línea de fuego .
Vacilantes en las entrevistas, dubitativos al marcar la continuidad del programa, prisioneros de la repetición, ambos dejan en claro que un programa así no funciona sin una figura aglutinante y de fuerte presencia, capaz de mover los hilos del programa a partir de su influjo como lo supo hacer Nicolás Repetto.
"¡Qué espectáculo!", lejos de solucionar algunos de los recurrentes problemas de Canal 13 para instalar por la tarde una programación atractiva, corre el riesgo de agravarlos con un efecto dominó de desinterés que se extiende a casi toda la franja horaria. Aquí queda claro, una vez más, que el que trata de convocar al público a grito pelado no consigue apoyo y sí una manifiesta indiferencia.
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