Reseña de 'Industry': sexo, drogas y capitalismo en Londres

Myha'la Herrold es Harper en 'Industry', la serie de HBO que ofrece una mirada ligera del riesgoso mundo de las finanzas
Myha'la Herrold es Harper en 'Industry', la serie de HBO que ofrece una mirada ligera del riesgoso mundo de las finanzas Crédito: AMANDA SEARLE/HBO
Alan Sepinwall
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10 de noviembre de 2020  • 18:54

Industry - HBO

Tres estrellas y media

¿Cómo hacés para dormir a la noche?", le pregunta una roommate a Harper (Myha'la Herrold), la heroína de Industry, el drama de HBO ambientado en Londres, acerca de su trabajo en un banco internacional. "El nivel de autointerés es tóxico, ¿no?".

"Eso es un poco reductivo", sostiene Harper, quien alguna vez escribió un examen para la facultad de 8.000 palabras postulando la superioridad moral del capitalismo. No está claro cuánto realmente cree en los méritos de lo que hace, más allá de ser un medio para un fin lucrativo ("Es difícil hacer dinero con tus pasiones", le dice un amigo, "a menos que tu pasión sea el dinero"), pero la propiaIndustryparece tener pocas ilusiones sobre la naturaleza y los resultados de este trabajo. Como reflexiona Robert (Harry Lawtey), el amigo privilegiado de Harper, en un extraño momento de autorreflexión: "¿Somos unos hijos de puta?".

De los debutantes Mickey Down y Konrad Kay, Industry es una suerte de anomalía para HBO. Mientras que la mayoría de sus programas han usado géneros y ambientes familiares como caballos de Troya para hacer declaraciones más ambiciosas, este es un drama bastante directo sobre un espacio de trabajo en el que un grupo de hombres y mujeres atractivas de veintipico dan sus primeros pasos en la adultez en un contexto de altas presiones financieras. Se parece menos a Succession que a una Grey's Anatomy más atrevida. Incluso hay una escena al principio en la que el gerente sénior Eric (Ken Leung) les da a los principiantes -Harper, Robert, la siempre dispuesta a agradar Yasmin (Marisa Abela), el arrogante Gus (David Jonsson) y el ansioso Hari (Nabhaan Rizwan)- un discurso muy habitual en este tipo de programas: les dice que miren a sus costados, porque la mitad de ellos van a acabar cayendo.

Esto no es necesariamente algo malo. En este momento precario y aislado de nuestra historia, el estilo de vida que muestra la serie se vuelve casi pornográfico (no solo por el abundante sexo y consumo de drogas recreativas, sino incluso la excitación de trabajar apurados para un grupo de jefes demandantes), aunque el efecto quizás no haya sido buscado.

Abela (izquierda) y Lawtey con los ojos fijos en el dinero
Abela (izquierda) y Lawtey con los ojos fijos en el dinero Crédito: AMANDA SEARLE/HBO

De todos modos, Down y Kay sí tienen preguntas más profundas. Si bien Yasmin en un momento les dice a unos aspirantes a banqueros que su oficina "es uno de los pocos lugares donde a nadie le importa de dónde seas", las tensiones sobre género, clase y raza son palpables. Ella es consciente de que maneja los pedidos de comida y café de su equipo, y hay un vínculo silencioso entre Eric y Harper por ser ambos estadounidenses y no blancos. Robert tiene muchas oportunidades para aprovechar su apariencia elitista y su educación en Eton, mientras que Gus (negro, queer y de una familia menos adinerada) puede meterse en problemas si asume que su talento alcanza para comportarse igual. Hay, además, conversaciones sobre la ética del negocio de los bancos y su impacto en el mundo en general, pero en su mayoría, Industry parece tratar la mecánica y el lenguaje de los negocios como un fondo para los conflictos entre personajes, para implicar sus conocimientos (o su falta) en determinado campo, pero no como algo que deba ser estimulante en sí mismo.

El elenco es atractivo y la directora del piloto, Lena Dunham, establece un hábil template visual muy alejado de Girls, si bien esta también es una serie sobre la incómoda transición entre una adolescencia extendida y una responsabilidad adulta.

Cuando Harper cierra un acuerdo importante, Eric le dice: "No te olvides de cómo se siente esto. Ahora sos una asesina. Ahora te puedo ver". Quizás Industry no sea una asesina, pero es lo suficientemente divertida como para verla ahora.

Desde Rolling Stone USA

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