
Sólo para una clase de insomnes
" Envela ", programa de entretenimientos y humor conducido por Pablo Marcovsky, con Verónica Perdomo y Dina Pugach. Producción ejecutiva: Alfredo "Pato" Galván. Idea: Martín Kweller. Una producción de Endemol Argentina, por Canal 9, de lunes a viernes, de 2.30 a 4.
"Envela" es el título de la propuesta a través de la cual Canal 9 intenta recuperar, en nombre de las emisoras abiertas, ese espacio de trasnoche que desde hace un buen tiempo tiene como dueños casi indiscutidos a las múltiples señales con 24 horas de transmisión ininterrumpida disponibles hoy en cualquier servicio de televisión paga.
En este sentido, esta nueva realización de Endemol Argentina puede verse y seguirse en la forma de tándem casi perfecto con su predecesor "Call TV", al que se une a partir del común denominador de ofrecer "juegos interactivos" a través de mensajes de texto a los que se puede acceder desde un teléfono celular.
A imagen y semejanza de "Call TV", el flamante "Envela" descansa casi exclusivamente en esta fórmula que no requiere más recursos de producción que una mínima inversión tecnológica en elementos visuales para ser puesta en el aire. Así las cosas, con las consignas repetidas en forma constante a través de la pantalla y un conductor que se mueve en un espacio muy estrecho con una imagen fija detrás y que repite cada tanto los requisitos para participar, Canal 9 se las ingenia para sostener algo más de tres horas de programación durante cada madrugada.
Ahora bien, ¿es posible hacer de este "tour de resistencia" con elementos tan magros un programa de TV con todas las de la ley? Si los responsables de "Envela" sostienen que eso es posible sólo con los juegos telefónicos, más un living decorado en estilo "retro" desde el que un simpático conductor, una chica desenvuelta y una abuela sentada en una mecedora, con una pañoleta en el regazo y un eterno tejido entre sus manos interpelan a un puñado de televidentes, la respuesta todavía es negativa. Sobre todo porque quienes hacen el programa parecen creer a pie juntillas que aquellos insomnes que sólo cuentan con la TV como acompañamiento para pasar la noche son jóvenes que saben manipular teléfonos celulares o disfrutan con los videoclips de The Beastie Boys o David Byrne.
Es que por más que estos comentarios musicales hayan sido correctamente elegidos y que Pablo Marcovsky demuestre aquí condiciones de sobra para sostener su lugar de conductor a fuerza de simpatía y excelente disposición de ánimo, queda claro que el estrecho margen de maniobra en el que se mueve "Envela" en su arranque deja afuera a muchísima audiencia potencial.
Tal vez, "Envela" sólo aspire a lograr el reconocimiento de la acotada franja de televidentes que saludó la aparición del programa desde el contacto directo, vía telefónica, con los animadores. En ese caso será un divertimiento casi experimental sin más vuelo del que toleran sus muy reducidos contornos y que sólo rompe el molde cuando algún insomne se comunica con el ciclo, como ocurrió en la emisión inaugural, para decir muy seriamente que los osos panda "son seres malignos".






