Szifrón, en un terreno familiar
"Hermanos y detectives", serie policial creada por Patricio Vega. Con Rodrigo de la Serna, Rodrigo Noya, Osky Guzmán, Carlos Moreno, María Marull y elencos rotativos. Fotografía: Fidel Miranda. Arte: Mercedes Gumbold y Beatriz López. Escenografía: Sergio Carnevali,. Producción general: Juan Carlos Cabral. Escrita por Patricio Vega y Damián Szifrón. Dirigida por Damián Szifrón. Por Telefé, los miércoles, a las 23.30.
Nuestra opinión: muy bueno
Para descubrir las pistas que nos llevan hacia "Hermanos y detectives", la nueva aventura televisiva de Damián Szifrón, hay que prestarle mucha más atención a "Tiempo de valientes" -la última incursión cinematográfica del talentoso autor y director- que a "Los simuladores", título del que Szifrón parece querer desprenderse como si quisiera sacarse de encima la carga de una obsesión.
No es que falten aquí señales que en su momento ayudaron a reconocer buena parte del celebrado universo simulador : el cuidado por el detalle en una trama rigurosamente elaborada, la meticulosa elección del reparto, las citas cinéfilas, las sorpresivas pinceladas de humor. Lo que hay que decir a estas alturas es que dichas marcas son signos identificatorios de un definitivamente consolidado estilo Szifrón más que indicios ocasionales de un solo programa. Y que todas ellas se aplican en este caso al modelo genérico de la buddy movie , que en el mundo de las historias de intriga, misterio y crónica policial (el territorio ficcional predilecto de Szifrón) es aquel en el que dos personajes de características bien diferentes se encuentran unidos, generalmente por azar y a pesar de ellos mismos, en pos de un objetivo común. "Tiempo de valientes" era una buddy movie hecha y derecha; "Hermanos y detectives" se identifica con ese camino.
Es lo que le pasa a Franco Montero, un policía de la División Homicidios confinado a un rutinario trabajo que resulta la imagen viva de la frustración (hay que verlo cuando varios chicos le preguntan en el final de una jornada si arrestó o mató a alguien), cuando se entera que su padre, con quien no se hablaba y que acaba de morir, le dejó como única "herencia" a un medio hermano de once años y una inteligencia fuera de lo común llamado Lorenzo.
Que la vida de ambos cambiará para siempre es algo que no tardamos en percibir en esta presentación, en la que dos personajes desconocidos empiezan a entender que pueden complementar sus talentos para luchar contra el mal.
El mayor mérito del primer capítulo de "Hermanos y detectives" (que empezó, puntual, a las 23.30 de anteanoche) fue precisamente eso: funciona como introducción, pero con una trama compleja de crimen, resolución y castigo capaz de funcionar como instrumento para la ubicación de los personajes dentro de un tablero que con el tiempo seguramente adoptará contornos más complejos, sobre todo cuando empiece a hablarse de los complicados lazos familiares que unen a los protagonistas.
Este episodio inaugural fue una muestra casi perfecta de lo que es capaz de hacer Szifrón: narrar una redonda historia policial en poco menos de 60 minutos sin que falte indicio alguno con admirable fluidez narrativa, economía de recursos y precisión casi quirúrgica en la descripción de los escenarios y el retrato de los personajes.
Primero, somos testigos de cómo un profesor de literatura (el exacto Luis Machín, en las antípodas de su papel en "Montecristo") prepara y ejecuta el asesinato a sangre fría de su discípulo Nahuel Pérez Biscayart (que a la misma hora aparece en "Amas de casa desesperadas") como si se tratara del crimen perfecto.
Después, tras la presentación de Franco y la aparición de su medio hermano, vemos cómo éste pone de manifiesto su extraordinaria capacidad deductiva para entrar sin saberlo en la mente del criminal y decodificar exactamente sus planes.
El final, con Franco resuelto a seguir una pista más convencional y a salvar la vida de su medio hermano en una escena que refuerza definitivamente los vínculos entre ambos, abre las puertas de la historia propiamente dicha, que se iniciará la semana que viene: Franco ascendido a jefe de una brigada de Homicidios y Lorenzo "perdido" en los pasillos de la sede policial, ya instalado en el lugar que mejor puede aprovechar sus dones especiales.
Divertida, atrapante, más fuerte de lo imaginado (la escena del asesinato del joven es durísima) y entretenida hasta en la descripción de algunos personajes secundarios que serán fijos (como los policías que encarnan Carlos Moreno y Osky Guzmán), "Hermanos y detectives" también se apoya en la química inmediata que se establece entre el siempre admirable Rodrigo de la Serna y el extraordinario Rodrigo Noya, capaz de maravillar con su aplomo para unir inocencia y convicción en un personaje de ribetes únicos.
Si es capaz de evitar la repetición mecánica del esquema deductivo exhibido en la apertura, cabe esperar lo mejor de "Hermanos y detectives". Con Szifrón detrás de la idea, podemos ser muy optimistas.






