
"Tranquilo, Diego, tranquilo"
El estudio fue un pandemónium atravesado por productores, estrellas y nervios
1 minuto de lectura'
"-¿Cómo voy? ¿Bien?
-Perfecto, Diego. Tranquilo."
En cuanto se envió al aire el primer segmento grabado de "La noche del 10", Diego Armando Maradona (su segundo nombre no será muy televisivo, pero el mundo lo conoció así) no dudó en consultar a su productor estrella, Pablo Codevilla, sobre su flamante condición de conductor. ¿Se puede estar tranquilo cuando alrededor se desarrolla algo similar a la representación del infierno en technicolor? Un estudio en llamas, decenas de productores al borde de varios ataques de nervios, trapecistas en el techo siempre listos para caer, gente llorando en las tribunas y delante y detrás de cámaras, chicas sueltas de ropa que van y vienen, celebridades aquí y allá, esposa, hijas, padres, hermanos y sobrinos emocionados sin control. "Tranquilo, Diego, tranquilo."
El detrás de escena del debut de Maradona como conductor televisivo fue el pandemónium mismo ("dícese del hecho concreto en el que se produce un alud o conjunto de ruidos en una casa en un momento determinado y que provoca, súbitamente, un desorden total de forma misteriosa").
"Ojo todo el mundo que vamos a estar bastante antes de las diez", advirtió una voz en off y abrió las puertas hacia la locura. El "olé olé olé olé, Diegooo, Diegooo" bajó de las tribunas espontáneo, muy a pesar de la troupe encargada de animar al público, que ya revoleaba las banderas con insignias del fútbol local que repartió la producción.
En las poco más de dos horas de show, en el estudio-estadio pasó de todo, pero no todo se vio por TV. Así como Codevilla se convirtió en algo como el personal trainer del Maradona conductor, Adrián Suar no les perdió pisada. Al "jefe" se lo notó en éxtasis y, fuera del aire, hizo bromas con los conspicuos invitados masculinos, piropeó a Cucinotta y hasta acosó a Maradona desde atrás, casi al cierre del programa, con secretitos que intentaban relajar a la estrella.
A lo largo de la emisión, Claudia Villafañe mantuvo su siempre correcto perfil bajo, lejos de las cámaras, pero atenta a cada detalle. Hasta que, mientras su ex marido hacía historia dialogando con Pelé, alguien de la producción le comentó al oído que la contienda por el rating estaba a su favor (a través de un coincidental telefónico realizado por Canal 13) y se despachó con un festejo bien futbolero.
La mitad del programa (¿el primer tiempo?) se había consumido ya, pero del otro lado de las cámaras todo seguía igual de frenético. "¡Tengo la guitarra desafinada! ¿Alguien sabe afinarla?", gritó desesperado uno de los tantos jóvenes uniformados con remera negra, inscripción "Yo amo Argentina" en el pecho y "La noche del 10" en la espalda.
Idas y venidas
Maradona iba y venía, siempre de la mano de Codevilla, y la tribuna pasaba de la carcajada ansiosa al llanto emotivo mientras la sonrisa gigante y generalizada permanecía; en cada corte el tráfico de autógrafos se hizo ley mientras Darín y Torres entretenían a los invitados. "¡Qué fenómenos!", repetía una y otra vez el cantante mientras observaba en las pantallas gigantes una selección de goles de Pelé y Maradona. "¿Sabés cuántos goles de ésos hice yo?", retrucó el actor, confirmando las dotes histriónicas de ambos, sea donde sea, con las cámaras encendidas o apagadas.
La medianoche del lunes llegó y el público, cansado tras una jornada de más de cuatro horas bajo las luces pero con felicidad indeleble tatuada en su rostro, se preparó para el último adiós a puro caos. Todo junto entonces: un piano, Diego Torres cantando, el cuadro de Pérez Céliz, las chicas bailando, los productores festejando por anticipado, Suar abrazado a Codevilla, Pelé insistiéndole a Cucinotta con eso de que él es "O Rei" y nadie más, Darín, Batistuta y Sabatini en pantalones cortos y felicitándose por un trabajo bien hecho y los familiares de Maradona que aún no lograban contener el llanto. Tiren papelitos y final del juego.
A guardar, a guardar y todos a descansar. ¿Todos? No, mientras hasta la pelota animatronic que acompañó al ex futbolista era guardada por un par de asistentes en una caja con la leyenda "Robot service", Maradona se preparaba para enfrentar una conferencia de prensa con periodistas argentinos, alemanes, japoneses, italianos y brasileños. "Tranquilo, Diego, tranquilo."
1
2El desgarrador mensaje de Javier Caumont a María Rosa Fugazot: “Te amé siempre, mamita, soportando enojos de papá por injusticias”
- 3
El duro diagnóstico de Ricardo Darín tras el femicidio de Agostina Vega y su opinión sobre el gobierno de Javier Milei
4El día de la revelación: preguntas inquietantes y maestría narrativa en otra muestra de la imaginación de un artista superior



