
Una venganza demasiado débil
"La venganza" , telenovela producida por Telemundo y RTI. Dirección: Alfredo Tappan y David Posada. Producción general: Hugo León Ferrer. Dirección general: Aurelio Valcárcel Carroli. Con Gabriela Spanic, José Angel Llamas y Catherine Siachoque. De lunes a viernes, a las 14.30, por Canal 9.
Nuestra opinión: regular
Una mujer muere de un infarto (o de la "impresión", como se decía antes) al encontrar a su flamante marido, Luis Miguel, en la cama con su propia hermana. En el mismo momento, una joven boxeadora muere en el ring saldando una deuda con la mafia, que tiene amenazados a su madre y a su hermano. La primera, Helena, no descansará en paz hasta ejecutar la venganza que da título a la novela para con quienes la traicionaron, mientras que la segunda, Valentina, que desconoce su verdadera identidad -es hija de Helena, claro, de quién más, está destinada a cambiar de vida.
Sus conflictos se convierten en uno solo cuando el alma de la madre se encarna -al mejor estilo "El cielo puede esperar"- en el cuerpo de la hija a la que cree muerta, que se encargará de descubrir que, en realidad, Luis Miguel sí la amaba y también la ama ahora, cuando cree que es otra persona. Lo que, pensándolo mejor, no hace sino confirmar su tendencia al enamoramiento fácil (dato que aprovechará la cuñada, a quien sólo le falta el bigote al que poder retorcer de forma maquiavélica).
Esta coproducción colombiano-norteamericana de 2002 combina elementos clásicos de la telenovela tradicional (la impostora que se revela como la heredera; la venganza que se convierte en amor) a través de una premisa interesante que, sin embargo, requeriría guiones algo más cuidados y verosímiles para ser efectiva y, por cierto, intérpretes más dúctiles que Gabriela Spanic y José Angel Llamas para interpretarlos, cuya evidente química y simpatía personal no alcanzan para sortear el escollo insalvable que plantean los diálogos remanidos y la primitiva puesta en escena de "La venganza", en la que abundan los largos soliloquios dirigidos a paisajes naturales. Estos, por cierto, salen bastante mejor parados que los actores del intercambio, con los que los realizadores del ciclo pretenden suplir la ausencia de una mínima construcción de los personajes.
Si bien la novela plantea media docena de conflictos secundarios con paso ágil y sabe rotarlos para mantener el interés -la confidente de Helena/Valentina; una vidente llamada Tobago; el jefe mafioso/promotor de boxeo, y su nueva víctima y un largo etcétera-, de poco sirven tales sutilezas cuando la historia se apoya en tan frágiles cimientos.





