
Vuelve la sexóloga de la TV
En enero conducirá un nuevo ciclo por Canal 13, con invitados famosos
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Ya estuvo y ya se fue. Cada vez que pasa por el país, Alessandra Rampolla, la sexóloga más famosa de la TV, produce como si ella misma fuera una empresa multimedia. De hecho, anteayer, antes de volverse a su Puerto Rico natal a pasar las Fiestas, la mujer que habla de sexo con la misma naturalidad con la que se habla de la comida, dejó listos tres programas.
Rampolla abrirá su segunda temporada en Canal 13, con Alessandra, sólo sexo , un ciclo producido por Promofilm, en el que doblará la apuesta del primer programa que se emitió en enero de este año. Es que en los 13 programas que se verán desde el 4 de enero próximo, a las 23, pasarán 26 famosos, a razón de dos por programa. Allí estarán Fernando Peña, Chiche Gelblung, Mariana Fabbiani, Ernestina Pais y María Eugenia Ritó, entre otros.
Por si fuera poco, también grabó un programa para España, con españoles famosos y desconocidos que viajaron especialmente para encontrarse con Rampolla aquí en Buenos Aires. Y un poco antes, también hizo el ciclo de media hora que se emite por la señal de cable Fox Life y se dio el gusto de conducir un programa de radio de una hora, titulado A calzón quitado, en Radio Continental.
Aunque no vive en el país, Rampolla pasó casi tres meses en Buenos Aires a lo largo del año, y se ha vuelto una figura conocida. "Es raro, pero la gente me encara con tanto cariño... Es como que me quieren tocar y abrazar, y darme besos. Es lindo, pero es medio raro: los argentinos te quieren tocar. Yo soy muy conocida en mi país, pero ahí sólo escucho que dicen en voz baja: «Ahí va la sexóloga». Aquí, me ven desde el otro lado de la calle y me gritan: «Alessandra, ¡te amo!»", cuenta y se ríe, con su acento caribeño.
-¿Qué cambia de la primera a la segunda temporada?
- Ahora hay más presencia de famosos, lo que es muy importante porque ellos son modelos a seguir. Entonces, que ellos se animen a participar es un apoyo al tema, a la importancia del sexo, al destape de la temática sexual. En la nueva temporada, hay una entrevista larga con un famoso, y luego, hay un famoso "en spot" al que se le hacen muchas preguntas picantonas. Otro cambio es que yo estoy mucho más relajada. Porque la primera vez que conduje en Canal 13 fue realmente mi primera vez en la conducción.
-Ahora que conocés distintos públicos y distintas reacciones ante el sexo, ¿qué te llama la atención de cada uno?
-De los españoles debo decir que esperaba que fueran mucho más abiertos que lo que resultaron. Creí que yo iba a ser "bien vainilla", suavecita, para ellos. Y mira, resultaron muy recatados, mucho más que los argentinos. De los argentinos, cada vez me doy más cuenta de que son, de América latina -excluyendo Brasil porque no los conozco y supongo que les hacen la competencia- los más lanzados, los más liberados y los más abiertos a tirarse a la maroma para hablar de sexo. No sé si un programa como éste se podría hacer en México. Aquí, en cambio, la gente tiene curiosidad y ganas de aprender. Los argentinos pueden acercarse a preguntarme cosas mientras que es muy difícil que eso ocurra en otros países.
-Tenés una naturalidad poco común a la hora de explicar el sexo y en ningún caso juzgas a la persona que consulta por extraña que sea la consulta. ¿Cómo te preparaste para eso?
-Yo no sabía que tenía esta aparente facilidad que tengo para la comunicación. De todos modos, no creo ser la mejor sexóloga; estoy convencida de que hay otros profesionales en mi campo que están mejor entrenados que yo o que hacen investigaciones que yo nunca hice. Lo que sí sé que tengo es una capacidad para comunicar. Me sale. Luego, hay algo que he aprendido. Yo estudié en el Institute for Advanced Study of Human Sexuality, en San Francisco, que es un lugar muy particular porque el ambiente es muy abierto, muy tranquilo y muy liberado. Y recuerdo que cuando fui a estudiar allí desde Puerto Rico, con todo este background tan tradicional y tan católico que yo traía, me decía: "Qué locura esta gente. ¿Cómo es que es todo tan relax?". En su momento, a mí me chocó y me gustó, a la vez. Normalizaba tanto el tema de la sexualidad que a mí me daba mucha calma y mucha paz. Y en ese ambiente, alguien habló de dos temas primordiales para ser un buen sexólogo: tener una actitud positiva ante el sexo y no juzgar a nadie. Y son dos cosas que se quedan conmigo, que me las repito como un mantra, siempre.
-¿Es cierto que en Puerto Rico no tenés programa propio todavía?
-Es verdad. Recién este año, me van a ver en un ciclo mío.
-¿Y mantenés tu consultorio?
-Lo cerré. Es que como no puedo estar mucho tiempo en el mismo lugar decidí cerrarlo. No podía ver a alguien dos o tres veces, y luego dejarlo librado con su lío o su trauma. Y analizando la posibilidad de llegar a un público tan masivo -desde una perspectiva ideológica lo digo-, es interesante que uno pueda hacer un trabajo que llega a tanta gente versus el del consultorio, que llega a menos gente. Ahora tengo la oportunidad de llegar a mucha gente y la aprovecho.





