
Temporada al desnudo
Con el estreno de "Sin vergüenzas", basada en la obra que dio origen al film "The Full Monty", el teatro se prepara para una dura competencia en las boleterías
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Media carrocería de lo que alguna vez fue un patrullero; tambores de lata descoloridos junto a ruedas desvencijadas; restos de chatarra de dudoso origen. Todo desparramado en un caos cuidadosamente diseñado por el escenógrafo Daniel Feijóo. Y en medio de ese desarmadero de ficción, seis actores dispuestos a contar cómo afronta un grupo de amigos el conflicto de la desocupación. En el escenario de la sala Pablo Picasso -en el Paseo La Plaza-, la puesta de "Sin vergüenzas", que se estrenará en la segunda quincena de marzo, sigue tomando cuerpo.
Fabián Vena, Arturo Maly, Cutuli, Esteban Prol, Juan Palomino y Toti Ciliberto ensayan diariamente bajo la supervisión del director Claudio Hochman. Al mismo tiempo, se entrenan en coreografía con Mecha Fernández, ya que en la obra deben realizar un show de strip-tease.
Es que los protagonistas de esta pieza se convierten en strippers ante la necesidad de conseguir dinero para sobrevivir, y, sobre todo, para salvar la dignidad perdida por la falta de trabajo. La situación que los envuelve es ciertamente dramática, pero está narrada en tono de comedia.
Tabla de salvación
La trama de "Sin vergüenzas" remite a la de un film que cosechó elogios y buenas recaudaciones de boletería un par de años atrás, "The Full Monty" (1997), que en la Argentina se estrenó como "Todo o nada". Pero la obra teatral que aquí se verá no se inspira en aquella película de Peter Cattaneo protagonizada, entre otros, por Robert Carlyle. Los responsables de esta puesta afirman que se trata de una versión libre escrita por Daniel Botti a partir de "Ladies´ Night", la pieza original de Anthony McCarten y Stephen Sinclair.
El empeño por aclarar la diferencia, aun sin desconocer similitudes, tiene su propia historia. El productor ejecutivo Germán Terranova -hijo de Osvaldo Terranova y hermano de Rita, que como su padre siguió el camino de la actuación- compró los derechos de la obra original en febrero del año último. Entonces quedó establecido por contrato que no puede usar en la difusión (de "Sin vergüenzas") el título "Full Monty". El impedimento tiene que ver con un conflicto que se ventila en los tribunales norteamericanos.
"Ladies´ Night" nació antes que el largometraje de Cattaneo. "Los autores del film lo hicieron sin pedir autorización a los creadores de la obra teatral -explica Terranova-; entonces, McCarten y Sinclair les iniciaron un juicio por plagio." Los demandantes sostienen que "no se abonaron los derechos ni se solicitaron las autorizaciones correspondientes para realizar la versión fílmica de aquella pieza. Y la Justicia aún tiene que dar su veredicto por este reclamo que, sólo en los Estados Unidos, ronda los cien millones de dólares.
Cuestiones legales al margen, lo concreto es que la adaptación de Botti "tiene un decidido sabor local", según anticipa el empresario Pablo Kompel, socio de Marcelo Tinelli (ver recuadro) en la producción general del espectáculo. Y no sólo porque la desocupación afecta a buena parte de los argentinos. "Además de que la historia transcurre en Buenos Aires y en la actualidad -cuenta-, estos tipos tienen nombres tan reconocibles como el lenguaje con que se expresan y los referentes que mencionan en sus conversaciones."
¿Quiénes son estos desempleados que recurren a la idea -¿absurda?- de montar un show de streappers para procurarse un destino menos amargo? El mayor de los seis es Lole: "El que acusa de forma más contundente el problema de la falta de trabajo -por la edad, ya que está al término de su vida, y por la organización familiar, pues tiene esposa e hijos-. Y es el que toma las decisiones extremas, el que más se culpabiliza y siente la denigración que significa estar sin trabajo. Eso repercute en el grupo, que es muy solidario y trata de salvarlo, integrándolo a un proyecto de vida que él ya había abandonado", dice Arturo Maly sobre el personaje que le toca en "Sin vergüenzas".
Por edad, el segundo del grupo es Mencho, interpretado por Cutuli. "Su problema es que también se encuentra fuera del sistema -cuenta el actor. Por tener 45 años, ya lo consideran viejo y no lo toman en ningún empleo. Es casado y lo banca la mujer, pero le pasa la factura por esa situación, así que tiene problemas con ella. Pasa el tiempo viendo cine argentino de los años 40; es lo único que le levanta el ánimo. Aunque al principio no está a favor del streap tease -además tiene pánico a la reacción de su esposa-, termina enganchándose y le sucede lo mismo que al personaje de Maly, vuelve a sentirse vivo."
Tampoco a Figazza (Toti Ciliberto) lo seduce demasiado tener que desnudarse en público. Sus prejuicios y el rechazo a un cuerpo con algunos kilos de más son la causa de su resistencia inicial. Además, no es precisamente un hombre de acción. De todos modos, este hijo único que todavía vive con los padres es el más alegre de los seis amigos. "Parece que viera la vida a través del fútbol. Incluso maneja cierta poesía urbana. Dentro del grupo es una suerte de Redondito de Ricota", precisa el actor.
El que revuelve el avispero con la propuesta del streap tease es Lucho, "el encargado de levantar el espíritu en el grupo y de plantear negocios de cualquier índole", explica Fabián Vena sobre su personaje. "Es un tipo al que los negocios le van más rápido que la realidad -agrega-; vive inventando rebusques para salir de la situación en la que están. Considera que hay desocupación, pero que también hay trabajo y que sólo se trata de cambiar la actitud, ya que "si uno no tiene empleo es porque no quiere". Evidentemente, desconoce la realidad en la que vive y así son los negocios que lleva al grupo."
Por su parte, Juan Palomino es Alejo, personaje que tiene una profesión -trabaja con computadoras, por eso lo "indemnizan" con una cuando lo despiden sin mayores explicaciones- y un secreto sobre su intimidad celosamente guardado. "Fuera de ese grupo se maneja de manera distinta, y el afecto que le producen estos cinco amigos le impide manifestar lo que verdaderamente siente", señala Palomino respecto de este hombre que, además, pronto "comienza a ver hasta qué punto se llega al quedarse sin trabajo, cómo se pierde la autoestima y determinados valores que hacen que una persona sea digna".
El sexteto se completa con Manguera, el hijo de un pastor evangelista que recrea Esteban Prol. "Este chico viene de una educación con otros códigos y conecta con esta gente de barrio, que lo acepta como es. Encuentra en ellos otra manera de hablar, de disfrutar de la vida y de preocuparse. Idolatra a Lucho, que es quien a su entender tiene fe para salir adelante, el que pone en práctica los proyectos. Como a cualquier joven de hoy, a él también le cuesta encontrar trabajo. Pero está asombrado de estar dentro de ese mundo que genera el grupo", anticipa Prol, que, como sus colegas, está seguro de que "si alguien viera esta obra sólo por los desnudos, al final del espectáculo se va a llevar bastante más que eso".
Desnudos glamorosos
Admiten que el hecho de tener que desvestirse en escena implica "una exposición mayor" frente al público. "Una cosa es hacer un desnudo y otra es realizar un strip-tease con cierta gracia y glamour", comenta Maly. "No sé si la gente se va a enganchar sabiendo que los seis vamos a desnudarnos en el escenario; creo que no es tonta y nosotros tampoco como para publicitar cosas que no son el centro de la cuestión", opina Fabián Vena. "El tema de la obra tiene que ver con un problema que viven muchos en este país", acota Maly. "Lo principal es contar ese cuento", apunta Cutuli. "Lo que me decidió por esta obra es la desocupación actoral, por eso me desnudo", ironiza Maly. "Esa definición es fantástica: con la desocupación que vive nuestro gremio, tenemos que llegar a hacer de streappers en una pieza de teatro, porque de lo contrario...", agrega Cutuli. Como en la obra que estrenarán, su comentario deja expuesta la frágil línea que separa ficción de realidad, aun cuando todo esté planteado desde el humor.




