
Tal vez con más fuerza incluso que Elvis Presley, los Everly Brothers fusionaron el country con el sonido emergente del rock & roll de los 50. Por Paul Simon
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Las raíces de los Everly Brothers están profundamente ancladas en la cultura norteamericana. Ante todo, es bueno recordar que los Everly Brothers de chicos eran estrellas. Tenían un programa de radio con su familia y su padre, Ike, era un guitarrista de música country muy respetado, así que traía a otros músicos importantes al mundo de los Everly –entre ellos, Merle Travis y Chet Atkins, que fue quien llevó a los Everly al Grand Ole Opry–.
Estuvieron expuestos a una música con raíces country extraordinaria, de modo que con ellos trajeron el legado de todos los grandes grupos de hermanos como los Delmore Brothers, los Louvin Brothers y los Blue Sky Boys a los años 50, donde se mezclaron con los otros pioneros del rock y, mientras tanto, hicieron historia. Tal vez con más fuerza incluso que Elvis Presley, los Everly Brothers fusionaron el country con el sonido emergente del rock & roll de los 50.
El impacto de los Everly Brothers excede incluso su fama. Ejercieron una gran influencia en John Lennon y Paul McCartney –quienes, al principio, se llamaban a sí mismos los Foreverly Brothers– y, por supuesto, en Simon y Garfunkel. Cuando éramos chicos, Artie y yo sacamos nuestras técnicas de rock & roll de los Everly. Más tarde, como Simon y Garfunkel, pusimos "Bye Bye Love" en "Puente sobre aguas turbulentas" y, mucho después, Phil y Don cantaron en el tema "Graceland".
Antes de que los Everly Brothers salieran con Artie y conmigo de gira el año pasado, Phil y Don, en realidad, ya hacía tres años que se habían retirado. La verdad es que regresaron por nosotros. Yo dije: "Phil, mirá, si vas a retirarte, bien podés salir una vez más y dejarme que te diga por lo menos lo que significaste para nosotros y para la cultura".
Los Everly tienen una larga historia de golpearse mutuamente, como puede pasar entre hermanos. Así que, en algún sentido, era gracioso que los cuatro estuviéramos haciendo esta gira, dadas nuestras historias colectivas de buscar pelea. Y es asombroso, porque hacía unos tres años que no se veían. Se juntaron en el estacionamiento antes de la primera sesión. Desempacaron sus guitarras –esas famosas guitarras negras–, abrieron la boca y empezaron a cantar. Y, después de todos esos años, seguía siendo ese sonido del que me había enamorado cuando era chico. Seguía siendo perfecto.





