El cantante habla sobre Atoms for Peace y cómo hacer canciones a partir de ruidos
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En un descanso de su rutina de shows con Radiohead, Thom Yorke se sienta a la mesa de su habitación en un hotel en Nueva York, que tiene una envidiable vista del Lower Manhattan desde el patio de al lado, y habla del largamente esperado primer disco de su banda paralela, Atoms for Peace, que armó junto al bajista Flea de Red Hot Chili Peppers, el baterista Joey Waronker, el coproductor de Radiohead, Nigel Godrich, y el percusionista que se llevan de gira, Mauro Refosco. Titulado AMOK, el disco tiene nueve temas y saldrá el 28 de enero por el sello XL. Hace poco, Yorke dio a conocer "Default", uno de los temas, como un simple digital.
Yorke tiene el pelo atado en una colita tirante pero rebelde, y últimamente se dejó crecer una barba rojiza. El disco nació luego de que Atoms for Peace diera ocho shows en Estados Unidos en la primavera de 2010. El grupo, formado por Yorke para tocar en vivo las canciones de su disco solista, The Eraser, de 2006, compuesto en su laptop, sonaba tan bien en los ensayos que Yorke reservó un estudio por tres días para grabar en Los Angeles, después del último concierto. Las bases y los yeites que surgieron de esas zapadas fueron procesados, editados y, a lo largo de los dos años siguientes, amalgamados con otras composiciones computarizadas y más trabajo en el estudio por parte de Yorke y Godrich. "Una de las cosas que nos entusiasmaban más era que el producto final fuera un disco en el que no sabés bien dónde empieza el humano y dónde termina la máquina", dice Yorke. Y confiesa que siempre tiene ganas de hacer un disco dance, pero que tendría que cantar porque si no, nadie lo escucharía. "Las mejores canciones que me hacen bailar siempre tienen al menos una buena idea de voz", insiste Yorke. "Para mí no existe un buen tema sin voz."
Organizaron estos ensayos en Electric Lady, en Nueva York, para aprender a tocar las canciones de The Eraser en vivo. Desde el primer momento debe de haber sonado muy distinto.
Se armó una linda dinámica entre nosotros. Pero lo gracioso es que la música que hago con la laptop es muy angular. Cuando hacés que la gente toque de esa manera, es muy particular. Técnicamente pueden tocar la mayor parte. Pero algunas veces usamos sonidos electrónicos, porque eran más crispados, más interesantes.
¿Cuánto material tenían cuando llegaron al estudio de Los Angeles?
Nada.
¿Con cuánto salieron?
Con pilas y pilas [risas]. Fue un poco una locura. Llegábamos al mediodía y trabajábamos hasta las diez de la noche. Tocábamos sin parar. Fue una demencia. Parábamos para cambiar de beat. Joey y Mauro transcribían el beat, usando una notación extraña que usan ellos, y después seguíamos una hora más.
¿Cuál fue tu papel, especialmente con intérpretes tan talentosos y técnicos como Flea?
Dirigir, definitivamente. Nigel y yo decíamos: "Eso está bueno", "Eso no está bueno" [sonríe]. La idea era conseguir grooves interesantes. La primera vez que nos juntamos fue en casa de Flea. Fumamos, jugamos al pool y nos pasamos toda la noche escuchando a Fela Kuti. Nos interesaba la idea del trance. Pero que siga habiendo canciones.
¿Cómo decidieron entre sonidos en vivo y sonidos programados a la hora de construir esas canciones? ¿Podrías dar un ejemplo?
"Default" empezó con un error en un sampler en mi estudio [hace un sonido de máquina de ritmos que se parece a un telégrafo]. No lo había configurado bien. Me daba un tono que, cuando lo ponía con una melodía, me gustaba cómo sonaba. Eso lo grabé cuando Nigel y yo estábamos haciendo The Eraser. Pero después, en un momento dado, Nigel me dijo: "Necesito más material. ¿Qué tenés?". Se me ocurrió que podía probar eso. Literalmente, lo tocamos con la banda. Le pedí a Flea: "¿Lo podés transcribir?". Era terriblemente complicado, todo con una longitud extraña. Y toda la banda era físicamente capaz de tocarlo. Pero, la verdad, no sonaba tan ajustado como la máquina.
¿En qué medida la música determinó las letras en canciones como "Reverse Running" y "Judge, Jury and Executioner"?
"Judge, Jury and Executioner" fue un caso gracioso, porque tiene un ritmo rarísimo. Las frases salieron solas mientras tocaba la canción con la guitarra. Fue como una llave que abrió una puerta a un montón de cosas que estaba desesperado por dejar salir. "Judge..." es bastante furiosa. "Reverse Running" es algo más mental que narrativo. Me encantaría ser un buen narrador. Pero no me sale.
¿Vas a volver a salir de gira con Atoms for Peace cuando salga el disco?
Espero que sí. Nos gustaría.
Por la combinación de elementos electrónicos y ejecución en vivo, van a tener que volver a aprender las canciones.
Sí [risas]. Es una locura. Todo el tiempo pienso: "Hmm, esto es demasiado humano. ¿No lo podemos hacer más mecánico?". Pero, por más que intente resistir la tentación, me dan muchas ganas de decir: "Esto es el principio de algo". Y esto fue después de tres días en ese estudio. Que Dios nos ayude si nos dan una semana.
Por David Fricke
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