Tom Waits rompe el silencio
Luego de seis años, el mes próximo aparecerá su nuevo disco, "Mule Variations".
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"La música no es cereal para el desayuno, o al menos no debería serlo." Con esta declaración, Tom Waits habla de su nuevo disco, "Mule Variations" que saldrá a la venta el 27 de abril, luego de seis años sin ediciones nuevas y más de una década sin hacer giras.
Será también el primero para el sello Epitaph, una compañía independiente formada por Brett Gurewitz, ex músico de la banda punk Bad Religion, y más conocida por editar a grupos como Rancid, Offspring y Pennywise. Este cambio de sello parece anunciar una nueva etapa y él mismo lo dice haciendo referencia a su pasaje de Asylum a Island, a principios de los años 80 que trazó una clara línea divisoria en su discografía. "Cuando la gente tiene un preconcepto de lo que hacés, quieren que sigas haciendo lo mismo. Nunca Asylum podría haber editado "Swordfishtrombones" (el primero para Island)", dijo recientemente.
"Mule Variations" es entonces un nuevo paso que condensa en cierta forma esas dos etapas en que puede dividirse la obra de este músico. Así, se encuentran temas que recuerdan sus primeros años, cuando apareció como un trovador influido por la generación de poetas beat (siempre ha sido un admirador de William Burroughs y Jack Kerouac, así como de Charles Bukowski), acompañando su voz áspera con piano y sonidos del jazz y del blues, más algunas orquestaciones y letras que hablaban de personajes solitarios y perdedores, con historias oscuras. Los fans de aquellos primeros tiempos se sentirán a gusto con "Hold On", en el que vuelve a aparecer ese poeta de bar dramático.
Pero también puede rastrearse en este nuevo disco esa música de los años 80 marcada por la imaginería del cabaret y por Kurt Weill, con sus características disonancias y las experimentaciones con instrumentos, percusiones y con su propia voz que muchas veces aparece a través de altavoces y distorsiones. Para los que aman esos años vanguardistas se editó, en 1998, el compilado "Beautiful Maladies: The Island Years". Con el sello de esos arriesgados tiempos aparecen aquí la balada borracha "Black Market Baby" y la historia novelesca de "What´s He Building?".
Mutaciones de una mula
Nuevamente, para este disco Tom Waits trabajó con su esposa, la escritora y guionista Kathleen Brennan, que compartió con él tanto la composición de los temas como la producción global del disco. Ella fue la que inspiró el nombre del álbum, "Mule Variations" (variaciones de una mula), ya que según cuenta el mismo Waits, ella suele decirle que no se casó con un hombre sino con una mula.
Reclutó una larga lista de músicos. En el bajo se alternan Les Claypool, bajista de la banda Primus, y Greg Cole; para las guitarras eligió dos músicos opuestos: el blusero John Hammond y el avant-garde Marc Ribot, y para algunos temas a Smokey Hormel, conocido por su trabajo con Beck. En armónica puso, claro, a otro blusero, Charlie Musselwhite, y para los vientos volvió a llamar a Ralph Carney, viejo colaborador suyo.
Pero además de estos músicos, Waits llevó al estudio -una vieja granja californiana reciclada-, una colección de teclados, mellotrones y todos los instrumentos de percusión que él mismo ha ido fabricando a lo largo de los años y que se asemejan a piezas artísticas.
Haciendo honor a su apellido, el músico se tomó su tiempo. Sin embargo, entre tanta música repetida en los más extremos puntos del planeta, las canciones de Waits se convierten en un espacio distinto, y la suya, en la más auténtica versión del rocker.
Experimentador, arriesgado, provocador, su conexión con un sello indie parece la más acertada. Epitaph está dirigido por músicos que aman y respetan la obra de Waits, y que consideran su decisión de acercarse a ellos como un regalo para la compañía. Tanto que han decidido hacerle honores: por eso abrirán una página en Internet dedicada a él (www.officialtomwaits.com) en la que incluirán su carrera discográfica y actoral, fotos raras y algunas canciones.
Waits influyó en una gran cantidad de músicos. Eddie Vedder, de Pearl Jam, el grupo Los Lobos y la interesante solista Ani Di Franco lo citan como una de sus principales fuentes de inspiración. Y muchos también han hecho versiones de sus temas. Marianne Faithfull, The Eagles, los Ramones y Celine Dion, entre otros, pero la más conocida es, sin duda, "Downtown Train" en la voz de Rod Stewart.
El músico actor
El músico ha trabajado también en el mundo del cine tanto haciendo música como actuando. Suyas son las composiciones de "Golpe al corazón", de Francis Ford Coppola, y "Una noche en la tierra", de Jim Jarmush, y dos de las canciones de "Paradise Alley", de Silvester Stallone. En esa misma película tuvo un pequeño papel de pianista de bajos fondos, hizo de barman en "La ley de la calle" de Coppola y trabajó en varias más del mismo director -incluida "Drácula"-, y también en algunas de Jarmush y Robert Altman.
Waits ha pintado su vida con visos de teatralidad, armando una suerte de guión. Según cuenta -y nadie sabrá nunca si es ficción o realidad-, nació en 1949 en un taxi en movimiento en la ciudad californiana de Pomona. Su trabajo como portero en un famoso night club, le aportó las primeras historias y personajes que lo decidieron a comenzar a escribir sus canciones, que presentó por primera vez frente al público en 1969, en Los Angeles. Poco después llegó su primer disco, "Closing Time", y la historia se echó a rodar por los caminos.
"La música no es cereal para el desayuno, o al menos no debería serlo". Con esta declaración, Tom Waits habla de su nuevo disco, "Mule Variations" que saldrá a la venta el 27 de abril, luego de seis años sin ediciones nuevas y más de una década sin hacer giras.
Será también el primero para el sello Epitaph, una compañía independiente formada por Brett Gurewitz, ex músico de la banda punk Bad Religion, y más conocida por editar a grupos como Rancid, Offspring y Pennywise. Este cambio de sello parece anunciar una nueva etapa y él mismo lo dice haciendo referencia a su pasaje de Asylum a Island, a principios de los ochenta que trazó una clara línea divisoria en su discografía. "Cuando la gente tiene un preconcepto de lo que hacés, quieren que sigas haciendo lo mismo. Nunca Asylum podría haber editado "Swordfishtrombones" (el primero para Island)", dijo recientemente.
"Mule Variations" es entonces un nuevo paso que condensa en cierta forma esas dos etapas en que puede dividirse la obra de este músico. Así, se encuentran temas que recuerdan a sus primeros años, cuando apareció como un trovador influenciado por la generación de poetas beat (siempre ha sido un admirador de William Burroughs y Jack Kerouac, así como de Charles Bukowski), acompañando su voz áspera con piano y sonidos del jazz y del blues, más algunas orquestaciones y letras que hablaban de personajes solitarios y perdedores, con historias oscuras. Los fans de aquellos primeros tiempos se sentirán a gusto con "Hold On", en el que vuelve a aparecer ese poeta de bar dramático.
Pero también puede rastrearse en este nuevo disco esa música de los ochenta marcada por la imaginería del cabaret y por Kurt Weill, con sus características disonancias y las experimentaciones con instrumentos, percusiones y con su propia voz que muchas veces aparece a través de altavoces y distorsiones. Para los que aman esos años vanguardistas se editó en 1998 el compilado, "Beautiful Maladies: The Island Years".Con el sello de esos arriesgados tiempos aparecen aquí la balada borracha "Black Market Baby" y la historia novelesca de "What`s He Building".
Mutaciones de una mula
Nuevamente para este disco Tom Waits trabajó con su esposa, la escritora y guionista Kathleen Brennan, quien compartió con él tanto la composición de los temas como la producción global del disco. Ella fue la que inspiró el nombre del álbum (variaciones de una mula), ya que según cuenta el mismo Waits, ella suele decirle que no se casó con un hombre sino con una mula.
Pero además reclutó una larga lista de músicos. En el bajo se alternan Les Claypool, bajista de la banda Primus y Greg Cole; para las guitarras eligió dos músicos opuestos: el blusero John Hammond y el avant-garde Marc Ribot y para algunos temas a Smokey Hormel, conocido por su trabajo con Beck. En armónica puso, claro, a otro blusero, Charlie Musselwhite y para los vientos volvió a llamar a Ralph Carney, viejo colaborador suyo.
Pero además de estos músicos, Waits llevó al estudio -una vieja granja californiana reciclada-, una colección de teclados, mellotrones y todos los instrumentos de percusión que él mismo ha ido fabricando a lo largo de los años y que se asemejan a piezas artísticas.
Haciendo honor a su apellido, el músico se tomó su tiempo. Sin embargo, entre tanta música repetida en los más extremos puntos del planeta, las canciones de Waits se convierten en un espacio distinto y la suya en la más auténtica versión del rocker.
Experimentador, arriesgado, provocador, su conexión con un sello indie parece la más acertada. Epitaph está dirigido por músicos que aman y respetan la obra de Waits, y que consideran su decisión de acercarse a ellos como un regalo para la compañía. Tanto que han decidido hacerle honores: por eso abrirán una página en Internet dedicada a él (www.officialtomwaits.com) en la que incluirán su carrera discográfica y actoral, fotos raras y algunas canciones.
Waits influenció a una gran cantidad de músicos. Eddie Vedder, de Pearl Jam, el grupo Los Lobos y la interesante solista Ani Di Franco lo citan como una de sus principales fuentes de inspiración. Y muchos también han hecho versiones de sus temas. Marianne Faithfull, The Eagles, los Ramones y Celine Dion, entre otros, pero la más conocida es sin duda "Downtown Train" en la voz de Rod Stewart.
El músico actor
El músico ha trabajado también en el mundo del cine tanto haciendo música como actuando. Suyas son las composiciones de "One from the Heart" de Francis Ford Coppola y "Una noche en la tierra" de Jim Jarmush y dos de las canciones de "Paradise Alley" de Silvester Stallone. En esa misma película tuvo un pequeño papel de pianista de bajos fondos, hizo de barman en "La ley de la calle" de Coppola y trabajó en varias más del mismo director -incluida "Dracula"- y también en algunas de Jarmush y Robert Altman.
Waits ha pintado su vida con visos de teatralidad, armando una suerte de guión. Según cuenta -y nadie sabrá nunca si es ficción o realidad-, nació en 1949 en un taxi en movimiento en la ciudad californiana de Pomona. Su trabajo como portero en un famoso nightclub, le aportó las primeras historias y personajes que lo decidieron a comenzar a escribir sus canciones, que presentó por primera vez frente al público en 1969, en Los Angeles. Poco después llegó su primer disco , "Closing Time" y la historia se echó a rodar por los caminos.
Por diversos caminos
Han pasado seis años desde la edición de su último disco,"The Black Rider", en 1993. El escribió la música y la letra para la ópera del director Robert Wilson, basada en un cuento alemán y en la que incluye palabras de William Burroughs.
Pero no estuvo inactivo desde entonces. Para el mismo Wilson, escribió música y letras de una nueva ópera, "Alice in Wonderland", basada no en el libro de Lewis Carroll, sino en la relación del escritor con la niña Alice Little, musa inspiradora de la novela y modelo de las hermosas fotos que Carroll se dedicaba a tomar mientras le contaba cuentos a su pequeña amiga.
Junto a su esposa escribió dos canciones a pedido del director Tim Robbins para su película "Mientras estés conmigo"; hizo otra y la cantó a dúo con Jack Elliot para el álbum de duetos de éste. También escribió "A Little Drop of Poison" para la última película de Wim Wenders, "El fin de la violencia".
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