Tomando mate en Hollywood
El actor Viggo Mortensen asciende en los EE. UU., pero su alma es argentina
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LOS ANGELES.- Es uno de esos actores que a pesar de haber estado dando vueltas sin demasiada suerte por la pantalla grande durante un buen tiempo, de golpe se transforman en la sensación del momento. A partir de un papel de reparto en "Crimson Tide", Viggo Mortensen ha venido escalando posiciones en la cartelera hollywoodense.
Primero fue "Retrato de una dama", donde encarnaba al pretendiente de Nicole Kidman. Luego fue un empresario atrapado en un túnel junto a Sylvester Stallone en "Daylight" y uno de los rehenes de Matt Dillon en "Albino Alligator". En "Hasta el límite" era el militar que torturaba a Demi Moore. Y en "Un crimen perfecto", la remake de "La llamada fatal", de Alfred Hitchcock, de Andrew Davis, que se estrenará el jueves próximo en la Argentina, es el amante de Gwyneth Paltrow que es contratado por Michael Douglas para que la asesine.
Rubio, de ojos azules, rostro perfecto y mirada triste, Viggo habla un inglés con perfecto acento norteamericano. Y sin embargo, es uno de los pocos actores de Hollywood que habla fluido castellano, y el único "argentino de alma" de la industria norteamericana del cine.
Nacido en Nueva York de padre danés y madre norteamericana, llegó con sus padres a Caracas poco después de cumplir el año, y veinticuatro meses después, continuó el viaje familiar a la Argentina, donde los Mortensen permanecerían ocho años. Y aunque Viggo no retornó nunca a su país adoptivo desde que se fue a los 11, no se ha olvidado del fútbol, ni del mate, ni del dulce de leche.
"Todavía conservo una camiseta de San Lorenzo, en talla pequeña, claro", comenta el actor con perfecto acento rioplatense. Aunque ha vivido en Dinamarca y en España, Mortensen se siente particularmente identificado con sus pares argentinos: "Creo que si a uno le interesa la conexión permanece. Y en cuanto al idioma, ser multilingüe es muy ventajoso para un actor, aunque a veces me confunda un poco", explica.
Más allá de que su carrera hollywoodense se encuentre en plena ebullición, Mortensen está más entusiasmado con la carrera que paralelamente desarrolla en España, donde ha rodado "Gimlet" junto a Angela Molina y la más reciente "El arma de mi hermano". Y aunque hacer papeles de hispano en el cine hollywoodense no le convenza demasiado, Viggo sueña con que algún director argentino lo convoque para rodar en el sur del continente. "Así me resultaría más fácil ir a visitar, porque estaría trabajando", sostiene, y luego desliza algunos nombres de realizadores argentinos que lo entusiasman, entre los que destaca una y otra vez a Eliseo Subiela.
Un tanguero en Los Angeles
Por ahora, Viggo debe conformarse con trabajar en Hollywood, y mientras promociona "Un crimen perfecto" espera el estreno de "The Blouse Man", su primer film como protagonista absoluto, donde comparte cartel con Diane Lane y la pequeña ganadora del Oscar Anna Paquin. Pero Viggo no es solamente un actor. A pesar de su agitada agenda laboral, no es extraño verlo en los bares literarios de Los Angeles, leyendo sus poemas, en inglés y en español, en los que a veces intercala letras tangueras.
"Muchas veces el público no entiende las letras de los tangos, pero sí comprende el sentimiento, y eso es lo que a mí me importa", dice con una mirada triste, mientras el cronista lo imagina apoyado en el farolito de "Mi Buenos Aires querido", con un cigarrillo cayéndosele de entre los labios y un sombrerito de malevo hundido sobre la frente.
-Hacés dulce de leche en tu casa y tomás mate. ¿Qué dice tu padre al respecto?
-No dice nada, tampoco lo ha visto tanto porque él vive en Nueva York. El sabe que hablo con el acento argentino y él también tiene ese acento cuando habla en castellano.
-¿De qué cosas te acordás de la Argentina?
-Los parques de Buenos Aires, las sierras de Córdoba, el Chaco, porque allí vivimos un tiempo. Me acuerdo de muchas cosas, del Sur, donde íbamos de camping. Mendoza, sobre todo ciertos parques en donde jugábamos mucho con mis hermanos. Cuando estuve en Barcelona de repente la ciudad me hacía pensar un poco en la Argentina, pero no sé si se parecen...
-¿En qué medida sentís que las mudanzas familiares te han infuido como actor?
-No lo sé. Tal vez tengo un mayor interés en otras culturas. Cualquier persona que haya sido expuesta a otros países y a otras culturas es mucho más amplia en sus criterios. Viajar es una buena manera de prevenir las guerras, porque el hecho de conocer pueblos diferentes te quita el interés en agredir a los demás. No sé si me ha ayudado a ser un mejor actor, pero decididamente me ayuda a construir mis personajes.
-¿Por qué no volviste nunca a la Argentina?
-No he tenido la oportunidad. Cuando tuve el dinero suficiente estaba trabajando. Espero ir pronto. Siempre me acuerdo de San Lorenzo. Tengo una camiseta. Jugando al fútbol no era ningún Maradona, pero me gustaba mucho.
-¿Cómo fue que se te ocurrió convertirte en actor?
-Como con muchas otras cosas, por probar y nada más. Estando en Nueva York decidí probar y me metí en una escuela de teatro, y así empecé. Si hubiera sabido lo difícil que iba a ser, tal vez nunca me hubiera metido en esta carrera, porque te hacen mil pruebas y a lo mejor no te dan el papel.
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