
TV infantil todo talle
Aunque con figuras identificadas con la platea infantil, los nuevos programas incorporan una extraña mezcla de códigos con los que intentan seducir también a adolescentes y adultos
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"Los niños no existen. Los niños son lo que los adultos decidimos que sean." La frase, demoledora, no pertenece a ningún devorador de niños, sino a alguien que, de algún modo, vive de ellos:Ricky Cavanna, principal responsable de la señal Cablín.
Y, aunque suene cruel, ésa parece ser la consigna de fondo que le da forma a los programas de entretenimientos infantiles. Es que hoy, tiempos modernos de por medio, la concepción de lo que son los chicos parece haber cambiado más de lo que dictan los manuales especializados. Al menos en el reino de la TV, donde el límite entre la infancia y la adolescencia se ha vuelto demasiado difuso como para estar haciendo diferencias entre los osos de peluche y los pósters de las bandas de rock.
Preguntas subidas de tono saltan del pelotero de jardín de infantes que Cecilia "Caramelito" Carrizo comparte con el invitado del día; Manuel Wirzt, un habitué de los ciclos para los más pequeños, sale a buscar a toda la familia para ampliar el público de su "Mundo Disparate", y hasta la clásica señal Cablín decidió acortar su nombre por "La Ce", con el firme propósito de que los adultos no se sientan culpables por ver un canal para niños.
Lo cierto es que, desde hace dos años, los más chiquitos, parecen condenados a la única opción de los improvisados entretenimientos de las Trillizas de Oro, por ATC, en "Las tres Marías". Improvisados sobre todo a la hora de elegir los regalitos, cuando más de un participante termina llorando frente a las cámaras implacables.
Es que, como premio, las rubias conductoras, suelen proponer que los niños elijan uno de los regalos en exposición. Y cuando el ganador señala el órgano musical que sobresale por encima de cualquier oferta (muñecas, revistas y juegos de cartón), lo decepcionan con un rotundo: "Ah, no, podés elegir cualquier cosa menos las motos y el órgano".
Y, por lo visto, sólo Reina Reech, que conduce "Requete Reina" en el madrugador horario de sábados y domingos de 10 a 12, por América, parece animarse exclusivamente a los menores. (Eso, descontando las tiras "Chiquititas" y "Cebollitas", que, aunque son para menores, no pertenecen al género de entretenimiento).
Más allá de estas propuestas, ya no quedan vestigios de aquella época en que los canales se disputaban a los chicos con propuestas como "Reina en Colores", "La ola está de fiesta", "Xuxa", "El agujerito sin fin", "Dibujuegos" o, mucho antes, "Plaza Sésamo", "Aprendijuegos" y los ciclos de Carlitos Balá.
De hecho, el año pasado los chicos de entre 4 y 12 años eligieron aumentar la platea de ciclos como "El show de Videomatch", "El nieto de don Mateo", "Fútbol de Primera", "Poliladron" y hasta "Hola Susana", todos destinados, sin duda, a un público que dejó el preescolar hace dos décadas.
Así las cosas, el dilema no es menor: o los niños ya no son lo que eran o la TV se ha puesto los pantalones largos.
Fronteras imprecisas
Quizá por eso, Caramelito mueve sus caderas en la complicada frontera que separa a los niños de los adolescentes. Y, deliberadamente, Jorge Guinzburg, el padre del proyecto, se rodeó de gente más instruida en magazines para adultos que en programas infantiles.
Alejandro García Conde, productor ejecutivo del ciclo, viene de "Fax" y "Nico"; Coco Fernández, el otro productor, fue responsable de "3.60, Todo para ver", y Sandra Srolovich, la coreógrafa, viene directo de "Las T`Nellys". O sea, nada que tenga que ver con juegos de niños.
Justamente García Conde explica que "el programa no está pensado exclusivamente para chicos, aunque no hay nada, en el contenido, que ellos no puedan ver o pueda molestarlos".
La misma conductora asegura que "la música, el baile y la escenografía del programa le gusta a los niños más pequeños aunque la audiencia sea adolescente". Y se defiende de las críticas que recibe por la nada infantil canción que ilustra el programa haciendo referencia a "la colita".
"El Caramelito de antes (el de Nico) era una profesora de gimnasia que empezaba su clase diciendo: Caramelito juega con la cola para ponerla durita", explica ella misma, aunque hable en tercera persona. "Entonces, cuando Caramelito empezó este nuevo programa, Eduardo Frigerio escribió la canción haciendo referencia a aquel personaje. Si hay quienes lo quieren interpretar como una canción de seducción para adultos, se equivocan", dice, como para desentenderse del asunto.
La familia unida
Con las distancias que merece el caso, algo parecido ocurre con el "Mundo disparate" que conduce Manuel Wirzt. En menos de una semana, el ciclo originalmente anunciado como un programa infantil, se transformó en un magazine para toda la familia. Y ahora, acompañado por un enorme muñecote verde, el ex conductor de "No te quedes afuera", sale a seducir a grandes y chicos, con recitales, juegos e infomes de amplia gama.
En un mismo programa, por ejemplo, se mezcla un informe sobre los juguetes tóxicos que consumen los niños, con otro sobre la gente que trabaja en la Bolsa de Comercio.
"Siempre pensé que hacía programas infantiles, pero la verdad es que me di cuenta de que siempre hay un adulto al lado", se justifica Wirzt, en plan de reciclaje. Un plan que, en su primer programa, significó, la presencia del grupo Man Ray tocando frente a una platea de niños.
Según su manera de ver el mundo, o de idear programas, "a los chicos ya no se los puede conformar con un programa puramente infantil. "Mientras uno le dice que vaya al almacén a comprar manteca -como en aquella vieja publicidad- el nene ve en la pantalla una guerra en vivo y en directo. Con tanta información dando vuelta y tan alcance de la mano, los chicos saben demasiadas cosas. Entonces, si yo le digo a los adolescentes que miran mi programa que se cuiden con preservativos, los niños de seis años saben de qué hablo".
Desde otro lugar, y aunque todavía apueste a los más pequeños exclusivamente, Reina Reech tiene una teoría similar a la de su compañero de pantalla. "Siempre trabajo pensando en el adulto exigente que está junto al niño. Por eso, las letras y la música de mis canciones pretenden enganchar a los grandes y a los chicos sin distinciones".
Entre el jardín y el heavy metal
Hace menos de un año, Ricky Cavanna, responsable de "Cablín", decidió hacer un estudio de mercado. Su duda, y la de muchos de los que lo acompañan, era descubrir el público del canal. Es que todos estaban convencidos de que, además de los más chicos, había adolescentes y padres que seguían la programación.
Efectivamente, el estudio motivacional les dio la razón. Pero había un inconveniente: "a la hora de responder las preguntas, los adultos y adolescentes sentían vergüenza por ver programas infantiles", cuenta.
Resultado: "decidimos darle permiso a los más grandes. Y como Cablín siempre va a sonar a cable chiquito, quitamos lo ingenuo del logo y lo renombramos La Cé".
El cambio de nombre no fue lo único. Además, incorporaron música, nuevas caras e incluso segmentaron la programación según las edades. Pero, como dice Cavanna, "el mote infantil no se quita tan rápido. De hecho, todos lo siguen llamando Cablín y aparecemos etiquetados bajo la consigna infantil".
De todas maneras, para Cavanna, siguen flotando preguntas en el aire. Preguntas tan decisivas como: "¿quién es el público infantil?, ¿un chico de 2 años que hace la adaptación en el jardín, o uno de doce que va a séptimo y escucha a Marilyn Manson?".
Preguntas que, evidentemente, también se hacen los responsables de los programas infantiles entre comillas. Y que no tiene fácil respuesta.
Así las cosas, quizás sea cierto que, como dice Cavanna, "los niños son lo que los adultos decidimos que sean". Pero si de la TV depende semejante definición, es evidente que ya no existen diferencias entre el delantal cuadriculado y los primeros rastros del acné.
La competencia mayor del cable
La dificultad de establecer quién es el público infantil no es el único limitante a la hora de armar un ciclo para niños. Para los responsables de programación de los canales existe un verdadero enemigo. Y no es menor: en la vereda de enfrente, el cable, hay ocho señales que durante 24 horas emiten programación exclusivamente para niños: Discovery Kids, Big Channel, Magic Kids, Nickelodeon, Cartoon Network, Warner Channel, Fox Kids y Cablín (o La Cé).
"Ese es el argumento que utilizan los canales de aire para no apostar a los proyectos infantiles. No creo que sea una competencia real", se enoja Reina Reech ante la sola mención de ese tipo de competencia. "No creo que esa oferta tenga que ver con lo que hago, o con lo que hacen las trillizas", sostiene.
Pero lo cierto es que, mientras "Las tres Marías" alcanza 2 magros puntos de rating, y el lanzamiento de Manuel Wirzt apenas rozó los 2,3 puntos, según Ibope, Cartoon Network y Magic Kids se posicionan en segundo y tercer lugar de los canales de cable más vistos entre las 12 y las 19, sólo precedidos por HBO Olé. En todo caso, los niños de hoy parecen preferir las melodramáticas historias de "Chiquititas", que se emiten por Telefé diaramente, a las 18. Al menos eso dice la competitiva tabla del rating: el ciclo alcanza nada menos que 20 puntos, según Ibope y Mercados yTendencias. Algo que está muy lejos de los 6 puntos que alcanza la barra acaramelada, en Canal 13, a las 19.
Violencia en envase chico
Evidentemente, no son tiempos tranquilos para la TV. Para ponerse a tono, entonces, los programas infantiles incorporaron su cuota de violencia mediatizada apta, o no, para la platea infantil.
De un lado, "Caramelito en barra" le presta micrófono a un grupo de niños que, bajo el título de "caramelos ácidos", sueltan sus odios con destinatario identificado. "Quiero que mi maestra Esther se muera porque me puso un cero en geografía", dice un niño ante las cámaras.
Un mensaje que aparentemente sorprende hasta a la propia Caramelito. "Cuando ideamos esta sección pensamos que los chcios iban a reclamar cosas. Pero cuando escuchamos lo que decían nos pareció muy fuerte. Incluso, un día, sin hacerme la moralista, pedí que tuvieran en cuenta que los maestros son buenos y que cuando sean grandes los van a querer", explica.
Bombas de crema
No es el único caso. El próximo sábado, Reina Reech pondrá tortazos en la cara al servicio de los niños.
Para poner en marcha el mecanismo, un niño se comunicará por teléfono con el estudio donde dos integrantes de la troupe de "Requete..." estarán inmovilizados en sus respectivos sillones. Cada uno de ellos, identificado con un número, contará un cuento, y el niño, desde el otro lado, elegirá cuál es el peor. Ese recibirá un tortazo en la cara, en señal de recompensa.





