
Un alma en pena que sufre por su falta de honradez
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"Alma en pena" resulta ser "El alma del hombre honrado", escrita por Francisco Defilippis Novoa en 1926 y considerada un drama irreal. Hoy en día podría argumentarse que esta pieza tiene varios elementos para considerarla una farsa.
Elaborada en dos planos: el real y el irreal, el autor elabora una metáfora didáctica para subrayar que las pautas morales suelen ser elásticas, según a quien afecte.
Basado en esta premisa, se presenta al protagonista que se suicida agobiado por problemas ético-familiares. Al llegar su alma al limbo se encuentra afectado a un juicio, donde participan como jurado otros suicidas, que determinará que no es ni tan honrado como proclama ni tan inocente como se cree.
La posibilidad de un regreso fantasmal al mundo de los vivos lo enfrenta a una realidad que nunca quiso ver y que, desgraciadamente, ya no puede modificar.
A la luz de los tiempos que corren, el planteo, en un tono discursivo, puede pecar de ingenuidad , a pesar de la mano de Eduardo Rovner, pero si nos colocamos frente a la época de Defilippis Novoa, con los personajes originales (los ubicados en el limbo) se puede entender la intención del autor.
Lo farsesco en parte emana del texto, pero Alejandra Boero, con la puesta, subraya algunas características que le permiten suplir fallas dramáticas y conjugar un aceitado ritmo. Además, con el diseño escénico y recursos mecánicos, alcanza un espectáculo de cierta envergadura.
Rescata algunas facetas que jugadas en la actuación le dan frescura y dinamismo a la factura estética, engalanada con un vistoso vestuario, con la iluminación contrastante y con una buena resolución escenográfica.
Siguiendo la misma línea de puesta, la actuación trabaja a partir del ritmo en composiciones subcutáneas bien resueltas. Las diferencias que pueden aparecer están dadas por el profesionalismo de algunos de ellos que marcan una fuerte presencia escénica como puede ser Rodolfo Brindisi, Dora Prince, Leopoldo Verona, Onofre Lovero, que sobresalen por peso propio.
El resto no desentona, por el contrario, se siente obligado a emparejar los niveles ofreciendo un buen resultado.
¿Quién es el autor?
Es difícil establecer quien es el autor de esta pieza que se ofrece en el Teatro Cervantes.
El programa anuncia "Alma en pena", de Eduardo Rovner, basado en la obra "El alma del hombre honrado", de Francisco Defilippis Novoa.
A la luz de un análisis comparativo se aprecia que a Defilippis Novoa pertenecen la idea original, el tema de la falsa honradez, los dos planos de acción: terrenal y límbico, las características y los de los personajes terrenales, la estructura dramática, el desarrollo y el desenlace.
El trabajo de Rovner se distingue por la reelaboración y síntesis de algunos textos (especialmente los monólogos), en el cambio de los personajes irreales, que en el original eran el alma de un político, de un médico, de un cura, de un escritor, etcétera, y pasan en la nueva versión a tener otros nombres y otras características, por ejemplo, el comerciante, la cantante de ópera, el político de la Revolución Francesa, una poeta, etcétera, pero para cumplir exactamente la misma función.
Innova en la creación de nuevos personajes; por ejemplo el Señor, que viene a ser Dios. Inclusive el final llega a ser el mismo, aunque en la puesta de Boero se utilice la presencia de niños vestidos de blanco para alcanzar mayor resolución.
Ante esta situación sería lo más apropiado hablar de "El alma del hombre honrado", de Francisco Defilippis Novoa, adaptada, revisionada o actualizada por Eduardo Rovner.
Sería un reconocimiento más justo para un autor que ya no puede hacer oír su voz.





