
Un atardecer musical con energía y fascinación
Jorge Drexler y Juana Molina lograron que en Punta del Este se olviden del calor por un día
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PUNTA DEL ESTE.- En la ruta 104, que conduce a la Fundación Pablo Atchugarry, ardía el asfalto. En el día más caluroso en lo que va de la temporada, el sábado pasado se celebró allí mismo el Festival Highlights, que reunió a un seleccionado musical que atrajo a mucha gente a pesar de que la jornada invitaba más a estar en la playa.
Llegar a lo de Atchugarry no es nada fácil para el que no tiene auto. Pero se las ingeniaron en colectivos de escasa frecuencia y los más valientes hasta hicieron dedo desde Manantiales para estar a tiempo. Los primeros en aparecer, poco después del mediodía, se refugiaban de las altas temperaturas debajo de sus sombreros onda Alan Faena y aprovechaban que todo estaba recién comenzando, para ponerse protector solar. Se aglomeraban bajo la sombra de los árboles donde varios estiraban sus pareos de playa y se descalzaban a la espera de los platos musicales más fuertes: Jorge Drexler y Juana Molina.
Anteojos negros, camisas hawaianas y trajes de baño fueron parte de los looks más vistos del festival. Es que para resistir este tipo de maratones hace falta estar bien equipado. Eso sí, los que olvidaron llevar botellas de agua tuvieron que pagar 10 dólares cada bebida.
El Line up indicaba que desde las 13 hasta las 23 se presentaban músicos y DJ sin respiro en dos escenarios alternativos.
En el espacio de Artlab, justo a la entrada, tocaron DJ como Gulp, Solimano, Fosky y Manglus, que fue uno de los primeros en inaugurar la pista electrónica con un estilo minimal-house combinado con vinilos.
Mientras que el escenario principal estaba destinado a artistas como Villa Diamante, Silver City, Charec y el joven uruguayo Joaquín Plada que presentó sus canciones con algunos invitados, entre ellos el actor y líder de la banda El Kuelgue, Julián Kartún.
Inevitable recordar el parecido de esta propuesta al aire libre con Lollapalooza, ya que además del ambicioso Line up de artistas, combinaban música, arte y gastronomía en distintos espacios.
La zona de food trucks estuvo muy concurrida, a pesar de sus altos precios en la mayoría de los casos. Hubo más de diez opciones de comidas a cargo de los chefs más destacados de la temporada esteña: Pablo Massey, Lucía Soria, Jean Paul y Narbona, además de Crépas, la cadena de panqueques más frecuentada de La Barra, Manantiales y Gorlero.
Frente al lago de la imponente Fundación Atchugarry, se encontraba el "Relax área", una carpa desde donde salía música de yoga y dos representantes del grupo El Arte de Vivir daban una clase de relajación con micrófono mientras sonaba, no tan lejos, música electrónica desde los otros escenarios. También contaba con un espacio para chicos con castillos inflables, máscaras de animales para jugar y hasta guitarras que podían pintar y llevarse de recuerdo. Todo conviviendo en el mismo lugar con las esculturas que están dispuestas en todo el parque y que se pueden visitar gratis todo el año en la fundación del escultor uruguayo, que andaba dando vueltas por ahí a modo de anfitrión.
Pero el Highlight más alto del evento fue sin duda cuando Jorge Drexler se hizo presente en el escenario principal. "Es un show muy especial para mí. Los músicos estamos acostumbrados a este oficio nocturno y tocar con sol en este lugar es mágico", aclaró al comenzar. Así es como arrancó su primer show del año, acompañado por Martín Ibarburu y Gonzalo Gutiérrez, con el que -recordó- toca desde sus comienzos en Piriápolis, ya que fue su primer "compañero de sueños en la música". El repertorio tuvo mucho de su disco Eco, que justamente grabó con ellos. También repasó algunos temas del disco 12 segundosde oscuridad y de Frontera, que revalidan recuerdos de sus raíces uruguayas. Era un cuadro ideal: la gente se sentó en el pasto a cantar sus canciones mientras veía la puesta de sol. Un ambiente agradable y familiar en el que padres, jóvenes y chicos aplaudían, dirigidos por Drexler al compás de su guitarra. Enseguida que se despidió, todos se levantaron para pedir otra y al regresar cerró con sus hits "Todo se transforma" y "Me haces bien".
La aparición de Juana Molina, a las 21, marcó un cambio en el público y dejó la pista repleta de jóvenes bajo una noche estrellada. En la despedida de su disco WEB21, antes de lanzar su nuevo álbum, Molina sacudió a la concurrencia que inauguró la pista de baile con energía y fascinación. Con la luna justo arriba del escenario, Juana y su banda se desenvolvieron con frescura y complicidad. Dejaron la pista encendida para cerrar con Poncho, una jornada a pura naturaleza y música.
Paloma Sirvén






