Un Cross nostálgico
Reencuentro: el baladista norteamericano se presentó en la Argentina y satisfizo a sus seguidores con los clásicos de siempre.
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En una muestra de rara habilidad, Christopher Cross hizo todo lo posible para irritar a quienes presenciaron su show en Buenos Aires. Y no lo consiguió: adoraron su música como si la escucharan por primera vez.
Una espera de más de cincuenta minutos para empezar, discusiones en el hall del teatro por un pago que alguien reclamaba y la escasa veintena de temas que compusieron la oferta no bastaron para minar la respuesta de los 1500 seguidores del baladista norteamericano.
Cada uno de ellos había pagado de 20 a 50 pesos para verlo en el teatro Bristol, de Martínez, bastante lejos del circuito tradicional. Pero todo eso se convirtió en detalles no bien sonó el comienzo de "Ride like the Wind", seguida por "Al right". El mal humor se disipó y la gente se dispuso a disfrutar de su voz y de la propuesta del trío de músicos que lo acompañó.
Pasan los años y Cross sigue siendo algo así como el gordo bueno que escribe canciones sobre cosas que le pasan a todo el mundo. Hubo un momento de emoción con "Keeping Secrets", que cantó con guitarra acústica y un pregrabado de apoyo. Otro tanto para "Think of Laura", un homenaje para el afecto de los amigos que ya no están. El público terminó por contagiar al propio Cross, al que ya le habían perdonado la descortesía inicial.






