
Un funeral con el sello de Ferrara
Producción: mañana se estrena "El funeral", el último film de este director; muy pronto se verá también "The addiction".
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Su primer largometraje, "Driller killer", en 1979, contaba la historia de un pintor que se volvía loco y comenzaba a matar gente con un taladro. El más reciente, "The blackout", presentado este año en el Festival de Cannes, es el retrato de un hombre abrumado por el alcohol y las drogas que trata de reconstruir su pasado.
Entre un título y otro pasaron casi dos décadas, otras 12 películas y varias realizaciones televisivas, recorridas invariablemente por los mismos ejes temáticos: el mal, la violencia, la marginalidad, la falta de ley, las adicciones, la sangre y el peligro de un mundo a merced de la ley del más fuerte. El mundo imaginado por uno de los realizadores más personales de los últimos tiempos, venerado por un público fiel y dueño de un claro espíritu independiente a la hora de dirigir.
Se llama Abel Ferrara, cumplió hace poco 46 años y cuesta imaginárselo lejos de Nueva York, como que su cuna fue el violentísimo Bronx y hoy vive en Manhattan. Las calles peligrosas de uno y de otro se convertirán en escenarios preferidos de sus films. Uno de ellos, "El funeral", está a punto de estrenarse en Buenos Aires, y otro, "The addiction", llegará muy pronto a los cines porteños.
La violencia no es gratuita en los films de Ferrara, quien no suele dar respiro ni concesiones al espectador. Más bien tiene que ver, según las propias palabras del realizador, con "nuestra propia fascinación hacia el mal y la violencia". Es más que probable que Ferrara se haya topado con ese mundo peligroso que luego se dedicó a retratar en sus films desde los tiempos en los que se dedicaba a realizar películas muy baratas (generalmente en súper 8) con un pequeño grupo de amigos durante las décadas del sesenta y setenta.
En ellas asomó con fuerza propia el estilo de un realizador obsesionado por los peligros que escondía la calle y la lucha individual o grupal por imponerse en ese mundo ardoroso, en el que todo se resolvía drástica y dolorosamente. Como una cuestión de vida o muerte, retratada en la pantalla con pocas palabras y mucha acción.
Basta con recorrer las temáticas de los principales films de Ferrara para comprobarlo. "Angel de venganza" ("Ms. 45", 1981) es la historia de una mujer muda que persigue hasta matar a quienes abusaron de ella. "Reto en la noche" ("Fear City", 1984) es el retrato del crimen y el dolor en los sórdidos cabarets de los barrios bajos neoyorquinos, y "Suburbios de muerte" ("China Girl", 1987) describe el violento enfrentamiento entre mafiosos italianos y del Extremo Oriente.
Luego llegaron "Climax" ("Cat Chaser", 1988), basado en un relato de Elmore Leonard, y dos notables films: "El rey de Nueva York" (1990), despiadado retrato de un marginal (Christopher Walken) que quiere dominar la ciudad, y "Un maldito policía" ("Bad Lieutenant", 1992), suerte de descenso a los infiernos de un supuesto defensor de la ley (Harvey Keitel) que trata de escapar a su degradación tratando de detener a los asesinos de una monja. Durante las pausas entre un film y otro, Ferrara volcó estas temáticas al ámbito de las series de TV, como realizador del capítulo piloto de "Historia del crimen" y de algunos episodios de "División Miami".
Como intérpretes, Walker y Keitel fueron hasta ahora los mejores aliados de los mundos violentos retratados por Ferrara, aunque el segundo protagonizó el fracaso comercial de "Juegos peligrosos" ("Dangerous games", 1993), en la que también actuó Madonna. Después llegó otro fiasco, la remake de "La invasión de los usurpadores de cuerpos" ("Body snatchers", 1984), film inédito en la Argentina.
En los últimos tres años, Ferrara parece haber vuelto por sus fueros y todo indica que podremos ponernos casi al día con sus trabajos más recientes. Para este jueves, Filmarte anuncia el estreno de "El funeral" ("The Funeral", 1996), film en el que el director vuelve a asomarse al mundo de la mafia italiana y a las profundas relaciones entre sus integrantes, sobre todo en los rituales del ámbito familiar, que aquí tratan de reconstruirse a partir de la muerte de uno de sus integrantes. Walken vuelve a estar al frente del elenco, junto a Christopher Penn, Annabella Sciorra e Isabella Rossellini, entre otros.
Al mismo tiempo, Imagen Satelital anunció para las próximas semanas el estreno de "The Addiction" (1995). Esta firma local, participó como coproductora en la realización del film, que se anuncia como una curiosa historia de vampirismo en la que no faltan referencias simbólicas al SIDA y a otras adicciones. Son sus protagonistas Lily Taylor y el propio Walken. "Cada vez que recibe una carta no acostumbra a abrir el sobre con un corte suave en uno de sus lados. Más bien prefiere arrancarlo", dijo una crítica norteamericana sobre Abel Ferrara, alguien siempre dispuesto a superar límites y sorprender. A tal punto que en su último film se animó a convocar a Claudia Schiffer para hacer de lesbiana.
El realismo de las imágenes
Vincent Gallo, joven intérprete a quien ya habíamos visto en "Sueños de Arizona", tiene un papel muy bueno en "El funeral". Pero el actor no está muy agradecido. Durante la filmación, y mientras improvisaba una pelea con un compañero bajo indicaciones de Ferrara, un golpe en la mandíbula lo noqueó y cayó de cara al piso, rompiéndose la nariz y varios dientes. "Había continuas improvisaciones como ésa, completamente inapropiadas", denuncia Gallo, y viendo algunos films de Ferrara no es muy difícil creerle.
El director convenció a Harvey Keitel, por ejemplo, de que pusiera su propio brazo para las escenas en que el protagonista de "Un maldito policía" se inyectaba heroína, en vez de usar un doble de cuerpo. Se comprende su intención al ver las escalofriantes imágenes, pero escenas como ésta habían hecho vacilar a otros actores durante el casting de la película. Keitel, directo como siempre, comentaría después: "Algunos amigos míos me juraron que iban a dejar de hablarme si hacía ese papel. Yo sólo les contesté que hacía lo que tenía que hacer".
Uno de los que se habían corrido del proyecto era Nicholas St. John, guionista habitual y amigo de Ferrara. Católico practicante, le resultaba imposible encarar una argumento que incluía la violación de una monja en un altar religioso. El guión terminó haciéndolo Zo‘ Lund, la actriz que interpretó a la monja; Lund ya había protagonizado una de las primeras películas de Ferrara, "Angel de venganza" (1981), donde era violada por el propio realizador.
No se sabe qué piensa la mujer de Ferrara sobre esta película o "Un maldito policía", pero sí se conoce su opinión de "El rey de Nueva York". Enfurecida al ver que todos los personajes femeninos eran meros objetos sexuales de Christopher Walken y sus secuaces, la esposa del realizador abandonó ruidosamente la sala en plena premiére.





